Le escribí a mama lo mucho que la echaba de menos, sus delicias de pastelería y los abrazos de papá.
Me envió una foto de su rostro melancólico, le costaba conciliar el sueño como cualquier madre preocupada lejos de su hija, pero lo que le traía calma era verme feliz, deseaba tenerla
conmigo.
Los chistes malos de Emma me sacaron unas sonrisas al especular de mi relación con Brandon, papá se puso como loco, no quería saber nada.
Me erguí en la silla del salón de comidas y seguí escribiendo.
A veces necesitaba tener un poco de soledad, pensar en lo lindo que se sentía estar cerca y lo feo de extrañar cuando la distancia es nuestra barrera.
Nueve días lejos de ellos eran como nueve años.
Mentalice en disfrutar ese momento que era único y que quizá no volvería.
¡Hey! Parece que hoy estoy de buen humor
Su última conexión había sido a las tres de la madruga.
¿Estas?
Insistí.
¡Sofí! Me alegra leer que estés de buen humor. En cambio, yo... estoy un poco resfriado
Me envió una foto de sus pies envueltos en las sábanas blancas y azules de su habitación.
Decidí hacer algo diferente, pedí un taxi y busqué en nuestro chat la dirección de su casa. Brandon ya no estaba en línea y eso ayudaba para completar mi plan. Quería darle una sorpresa. Camine apresurada a la habitación del hotel en busca de mi bolso. Me cambie la remera por un remeron y una calza de ciclista. La riñonera y las zapatillas Nike estaban cerca, eso hizo que no tardara demasiado. Lara estaba muy ocupada como para darse cuenta que estaba escapando, no tuve otra opción que dejarle una nota pegada en el espejo del baño, el taxi ya estaba en la puerta y corrí como si fuera una carrera. Extrañaba correr. Brandon vivía en la ciudad de Cypress, en el condado de Orange. Después de pensar en quien me atendería, si su madre o el rebelde de Max, le dije al chofer que me dejara unas tres casas antes. Media hora más tarde el sol estaba sofocando. Me había olvidado la gorra y los anteojos.
Los vecinos jamás salían, del garaje al auto y del auto a la calle. Parecían famosos excepto...sus piernas eran larguísimas y su manera de vestir era demasiado llamativa. La chica blonda me miro de reojo y subió a su Ferrari rosa último modelo. Prácticamente era una Barbie.
Me encogí de hombros y seguí hasta la casa de Brandon que lamentablemente estaba al lado. Toqué timbre y me di cuenta que las manos me estaban sudando de los nervios. Intente secarme con mi remera cuando Max aparece.
— Hey... Brandon no me comentó que venias
— Es una sorpresa— dije
Sin más palabras entre detrás de él. Max estaba en sus vacaciones de verano, el último año en la High School. Como estaba de vacaciones, la limpieza también. Lili estaba en su trabajo mientras que Max se encargaba de ensuciar toda la casa, Brandon seguramente estaba sufriendo.
Subí las escaleras y el me señalo la última puerta. La casa era inmensa por dentro y por fuera. El color natural estaba por todas partes. Incline mi mano y con el dedo índice golpee dos veces.
— Pasa, Max...
Abrí lentamente la puerta y se sorprendió al verme
— ¡Oh por Dios! Sofia eres... terrible. — dijo al taparse por completo. Hubo un breve silencio
— ¿No te gusto mi sorpresa? — pregunte haciendo puchero
— Esta vez puedo sentir la vergüenza que tuviste el primer día que nos volvimos a ver— dijo saliendo lentamente de su cama
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A un beso de distancia
Romance¿Qué harías al encontrar una foto de la infancia y recordar ese amor inocente que sentías por tu mejor amigo? Sofía no buscaba enamorarse. Sofía quería desafíos, pero no imaginaba algo tan grande.
