Capítulo II

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Se ven a cinco personas escabullirse por toda la aldea para tratar de salir de esta, todo iba correctamente hasta que cierta pelirrosa vio a lo lejos movimiento extraños y a cierto peliplata. Al estar lo suficiente cerca llamo al Hatake.

—¡Kakashi-sensei!—Llamo la pelirrosa a lo cual alarmo a los ex-Akatsukis los cuales se escondieron lo más rápido posible.

—¿Mmm?—Murmuro volteado a ver de reojo a la chica—¿Qué pasa Sakura?

—¿Por qué no va a ir a la misión que asigno Tsunade-sama?—Pregunto con un leve puchero que logro enternecer al peliplata—Ahora tendré que ir con un tal Yamato.

—Eh...—Murmuro para voltear a ver a una zona boscosa la cual se encontraban Itachi y los otros Akatsukis, pensando en si decirle o no— Maa... Sakura—Llamo.

—¿Si Kakashi-sensei?

—No podre ir a la misión de Tsunade-sama porque...—Se detuvo tratando de encontrar las palabras correctas para decirle—Me iré por un tiempo de la aldea.

—¡¿Qué?!—Grito la Haruno totalmente sorprendida, pero la mano de su sensei tapo su boca evitando que siguiera haciendo ruido.

—Shhhh—Siseo aún con la mano en los labios de la pelirrosa—¿Vas a seguir gritando?—Pregunto a lo que su alumna negó, simplemente quito su mano lentamente.

—¿Por qué se va Kakashi-sensei?—Pregunto desanimada.

—Mira Sakura... yo—Su alumna se lo estaba complicando, si fuera por él se lo diría todo de golpe, pero sabía que esto podría... consternar a su alumna—¿no notas algo diferente en mí?

La pelirrosa lo analizo de arriba abajo, pero no notaba nada en particular que diera signo de que su maestro se fuera, estaba algo rellenito por lo que se veía en su chaleco, pero del resto no veía ningún cambio físico—No Kakashi-sensei yo lo veo normal, algo gordito, pero eso se arregla con dieta.

El Hatake solo suspiro, hace unos minutos, cuando Tsunade le entrego el reporte médico, se dio cuenta de que si había engordado, no como lo haría una mujer embarazada de 4 meses, pero sí casi igual, además que su chaleco lo ocultaba aún más—Verás Sakura... ¿Tú conoces a los donceles?

—Mmm—Murmuro recordando—De hecho creo que sí... durante un entrenamiento con Tsunade-sama encontré un libro sobre ellos, más que un libro parecía un pequeño folleto.

—Entonces...—Dijo inclinándose un poco hacia Sakura la cual se le quedó viendo aún confundida hasta que una pequeña idea cruzo por su mente, según lo que decía esa guía, los donceles tenían la habilidad de concebir vida como una mujer, tenía casi el mismo proceso, solo el hecho que no tenían sus vientres tan abultados, eso explicaría el porqué Kakashi estaba algo gordito.

  —Kakashi-sensei... usted está...—No término de hablar cuando su maestro asintió con la cabeza tocando un poco su abdomen—Ya veo... ¿Pero, por qué se va?  

—Sakura, paso un incidente que hizo que esté en estas condiciones, necesito irme para proteger al pequeño o pequeña—Explico colocando una mano en la cabellera de la pelirrosa.

La Haruno abrió sus ojos como platos mientras lágrimas se acumulaban, a lo que rápidamente se acercó al peliplata y lo abrazo con sumo cuidado, ahora si sentía más el vientre del otro—¡Por favor déjeme ir con usted, no me deje sola!—Exclamo sin dejar de abrazar a Kakashi—Le prometo hacer lo que usted quiera; limpiar, lavar, cuidarlo, lo que sea, pero no me deje sola, no me deje usted también—Murmuro escondiendo su rostro en el chaleco del mayor.

—Sakura...

—Por favor... por favor se lo ruego, mis padres no notarán si estoy o no en mi casa, nada más soy una boca que tienen que alimentar—Murmuraba apretando su agarre.

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