Capítulo XIX

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Tres meses habían transcurrido desde el viaje de suministros de Narumi. La guarida de la montaña se había adaptado a una nueva normalidad, una frágil armonía sostenida por el trabajo en equipo y la creciente urgencia silenciosa que colgaba en el aire.

Katsumi, la pequeña hija de Deidara, ya no era el frágil bebé de piel roja y huesos de cristal. A sus tres meses y medio, sus mejillas se habían redondeado, sus ojos azules seguían siendo enormes y observadores, y era capaz de sostener su cabecita y de sonreír ante las voces familiares, especialmente la de su padre. Aunque aún no gateaba, pataleaba con energía y agarraba todo lo que estaba a su alcance con una fuerza sorprendente que llenaba de orgullo a Deidara.

Pero el verdadero cambio radicaba en los demás. Los vientres de Konan, Itachi, Hidan y Kakashi eran ahora inmensos, pesados y bajos, marcando el paso final de sus embarazos. La movilidad se había reducido drásticamente, y la energía les escaseaba. El peso de la supervivencia recaía ahora otra vez sobre: Sakura, Narumi y un Deidara casi completamente recuperado, pero ahora en el rol de cuidador principal de su hija y de la cocina (que fue una tortura lenta para todos, pero se le agradecía).

Las tareas se dividieron en Sakura siendo la que atendiendo los embarazos, sus estados, sus medicinas, sus tés, sus geles, todo lo que tuviera que ver con la medicina y la salud de los donceles y Konan, Sakura era la encargada. Deidara, en cambio, se encargaba la mayor parte del tiempo en cuidar y atender a su linda hija, en la cocina y vigilar que Hidan no levantara una piedra solo para desafiar la paciencia de todos, al igual que la logística de las provisiones. Y Narumi era la de la fuerza, iba a lavar la ropa en ese lugar que odiaba porque recordaba el parto de Deidara, de limpiar, barrer, tender las camas, mimar a Katsumi cuando Deidara estaba ocupado y atender a los donceles cuando Sakura estaba cansada. Y los demás no se quedaron atrás, trataron de mantener el orden, hacían lo que podían, Itachi mantenía el sello activo y reforzado, Konan trataba en lo posible limpiar, Kakashi era el recordatorio humano de toda, ya que Sakura, Deidara y Narumi eran algo olvidadizos por tantas tareas, y Hidan... bueno, mantenía la moral alta.

Narumi también era la encargada de las provisiones, Deidara le daba la lista y ella, a veces, acompañada de Sakura por insistencia de Hidan solo si no estaba ocupada, iba al pueblo a conseguir todo lo necesario y si era posible más y de regreso o yendo se topaba con el equipo Guy que comenzaban a acostumbrarse a verla cada tanto, incluso la ayudaban con las compras y hablaban con ella hasta dejarla al borde del bosque, desarrollando una linda amistad y esos sentimientos raros que sentía Narumi en el estómago y que siempre trataba de ignorar. Ella siempre sabía que cada vez que salía, ellos estarían ahí porque tenían una "misión" independiente de buscar a Kakashi y Sakura, eso la llenaba de seguridad y protección de que no estaría sola esas horas de ida y de vuelta.

La cabaña era un hervidero de actividad constante y organizada. Por las mañanas, Deidara era el primero en despertar, o bueno, Itachi lo despertaba. Él iba a despertar a Sakura y ambos empezaban sus tareas, Sakura revisaba, daba medicinas y mantenía el orden médico de todos. Deidara preparaba a su Katsumi, y la dejaba junto a Narumi durmiendo, tenía la confianza de que la adolescente no aplastaría a su bebé porque dormía de forma extraña, tiesa como un árbol, ni siquiera entendían como descansaba durmiendo con el cuerpo tan rígido, así que era un lugar seguro donde dejar a la única bebé en la familia. Y de igual forma le servía a Narumi de despertador, ya que tan pronto la bebé se despertaba ella también lo hacía, la mimaba, la cambiaba, le daba de comer y la dejaba en su moisés a vista de todos y con una energía inquebrantable que parecía surgir de la devoción pura, se encargaba de todas sus tareas y de vigilar a todos. Y los demás supervisaban que no se cansaran y ponían los tiempos y recordatorios de descanso.

También hacían algo a veces, entrenar. Bueno, ellos no entrenaban, ayudaban a las niñas a entrenar. Lo hacían a veces en las mañanas hasta la tarde para que ellas no descuidaran lo más importante.

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