Seis días habían pasado desde la partida de Tsunade. Tres días desde que Shizune, tras asegurarse de que los signos vitales de Deidara y la pequeña Katsumi se mantenían estables, había sellado la entrada de la montaña con una última mirada de preocupación y se había marchado.
El aire dentro de la guarida se había transformado. Ya no olía a hierbas medicinales y desinfectante fuerte, sino a leche tibia, a papilla de cereal y al aroma dulzón de un bebé. Pero bajo esa capa de domesticidad, flotaba una tensión constante, un cable eléctrico invisible que todos sentían y evitaban pisar.
Sakura, con el ceño fruncido en concentración, pasaba un dedo cubierto de un tenue gel verde sobre el vientre de Konan. La mujer peliazul estaba recostada, con los ojos cerrados y una mano sobre su propia barriga.
—La posición es buena —murmuró Sakura, más para sí misma que para Konan—. El ritmo cardíaco es fuerte y constante. Todo parece normal.
—Gracias, Sakura-chan —Konan abrió los ojos y le sonrió, una expresión suave que llegaba hasta sus ojos ámbar—. Te estás volviendo muy buena en esto.
Sakura enrojeció ligeramente. —Solo estoy siguiendo las instrucciones de Shizune-san. Todavía me tiemblan las manos cuando reviso a Deidara-san.
—Es comprensible. Su caso fue... extremo.
Al otro lado de la cabaña, Narumi libraba su propia batalla. Sostenía a Katsumi con una rigidez que delataba su pánico, mientras Hidan la observaba con los brazos cruzados y una mueca de desaprobación.
—¡No la agarres como si fuera un explosivo, mocosa! —bufó—. Se le va a salir la cabeza.
—¡Pero es tan frágil, Hidan-sama! —protestó Narumi, ajustando torpemente el apoyo en la cabeza de la bebé—. ¿Y si se me resbala?
—Pues la recoges del suelo y le soplas el polvo. ¡No es de cristal! —Hidan se acercó y, con una brusquedad que era casi ternura en él, reacomodó el brazo de Narumi—. Así. Soporta el cuello. Jashin, es como cargar un saco de papas, no una ciencia avanzada.
Deidara, desde su futón, los observaba con una mezcla de terror y amor profundo. Su color había mejorado, pero seguía débil, conmovido hasta el alma cada vez que veía a su hija en brazos de otros. Katsumi, por su parte, parecía un pequeño sol, durmiendo plácidamente o abriendo sus enormes ojos azules para observar el mundo con una calma sobrenatural.
—Ella es más fuerte de lo que parece, hm —murmuró Deidara, extendiendo un dedo para acariciar el puño minúsculo de la bebé. Katsumi lo agarró al instante, con una fuerza sorprendente—. Mira eso. Tiene el agarre de un artista, hm.
Kakashi, sentado en un rincón con un libro abierto que no leía, observaba la escena. Una parte de él se calmaba al ver la normalidad incipiente. Otra parte, la que llevaba la máscara de Anbu y había sobrevivido a tres guerras, permanecía en alerta máxima. Cada crujido de la madera, cada gota de agua que caía en el lago subterráneo, lo ponía tenso. Sus manos, sobre su propio vientre abultado, sentían las patadas enérgicas de sus mellizos. ¿Les estará llegando mi ansiedad?, se preguntó, culpable.
Itachi era la estatua de la calma. Meditaba en silencio, pero su sharingan latente registraba cada movimiento, cada suspiro, cada cambio en la respiración de los demás. Él era el centinela perfecto, pero incluso la piedra más sólida tiene grietas.
Flashback - Itachi
El aire en la Mansión Uchiha siempre olía a incienso y a ambición. Itachi, de apenas trece años, estaba arrodillado frente a su padre, Fugaku. El informe de su primera misión Anbu, exitosa y sangrienta, descansaba sobre la mesa entre ellos.
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New Akatsuki Family
Fiksi PenggemarDebido a ciertos incidentes, cuatro criminales se ven en la tarea de abandonar el grupo criminal "Akatsuki". ¿Razón? Inesperadamente, quedaron en estado de embarazo y saben que si siguen con su vida criminal no podrán darle la vida que sus hijos ne...
