La abuela solía decir que tu nombre dejará una huella en la historia de muchas personas, que te identifica y te da un sentido de identidad desde tu nacimiento hasta tu último aliento.
El mío es Donaire, Donaire Warfire, gracioso si buscamos el s...
¿Alguna vez sintieron que pertenecen a un lugar en específico? Un lugar seguro, donde todo es paz y tranquilidad...
Bueno, en mi caso, es la mansión Beast.
Dentro de ella, me siento bien, libre, feliz, a pesar de todo lo que pasa con la carga de trabajo y los malos tratos... La considero mi hogar.
Justo ahora, mi respiración acompañada de la del chico que adoro es lo único que se escucha en su habitación.
-Beasty... ¿Qué sucede?- susurro.
Hace varias semanas, tal vez 2 meses, algo le pasó. Se volvió esquivo cada que pregunto respecto al tema.
-Ya he dicho que no es nada, ángel...- susurra.
Sus dedos trazan figuras en mi espalda desnuda, haciendo que mi piel hormigueé de gusto ante su tacto. Me encanta sentir todo esto por él.
Aunque en el fondo, algo en mi grita que no está bien.
-¿Me amas?- pregunta de la nada.
-Diablo, claro que sí...- le acaricio la mejilla. -Mas que a nada en este mundo y lo sabes...
Sus hermosos ojos color flama se fijan en mi. -Y si... Yo hiciera algo muy malo... ¿Aún así lo harías?
Eso me hace fruncir el seño, confundida. Esto de verdad no está bien.
-No hay nada que pudieras hacer que me sorprendiera... Sé lo que eres, lo que haces...- enumero, besando su mandíbula. -Y te amo aún así.
Veo su sonrisa resplandecer y acercarse a besar mis labios. Yo correspondo con la misma intensidad, sonriendo.
-¿Tu me amas a mi?- pregunto entre besos.
Él se separa y me mira los ojos, puedo ver un brillo particular, que me llena el corazón de ilusión. ¿Iba a decirlo?
-Donaire...
3 golpes a la puerta nos hacen brincar de la cama directo a buscar nuestra ropa. Flash se queda idiota al lado de 2 personas a nada de ser pilladas.
-Diablo, soy yo.- Devil entra y hace una mueca de asco. -Iugh, aroma a sexo.
-Cierra la boca.- Diablo le contesta, poniéndose la camisa. -Y hola a ti, mi bolita de amor...
Se arrodilla y besa el ombligo del ya abultado vientre que carga la chica frente a ambos.
Después del susto que nos dió hace unas semanas, Luzbel Murk y Diablo Beast se pusieron de acuerdo por primera vez en la historia:
No más misiones para Devil, no hasta que naciera la "bolita de amor" como la llamaban en esa casa.
La reacción y relación con la bebé que Devil cargaba en su vientre cambió cuando toda la familia pudo estar en la ecografía.
Fue como si todos cayeran en un hechizo del que estoy segura jamás se podrán levantar. ¡Hasta el señor Beast se acurruca en la cama con su hija solo para hablar con su nieta!
-Necesitamos hablar.- mira a su hermano. -A solas.
-Yo los dejo, debo poner la mesa.- me despido mientras me pongo los zapatos. Salgo, no sin antes recibir una nalgada del chico, la cual me saca una boba sonrisa.
Bajo las escaleras camino al comedor, topandome con un pelinegro de un muy extraño buen humor.
-Angel.- abre los brazos.
-Demon.- este me recibe entre estos, logrando que me acurruque. -Te extrañé mucho.
-La misión conlleva tiempo... El señor Light le dio vacaciones a todos sus empleados y yo decidí pasarlas aquí.
-¿Por tu familia o porqué no soportas ver a tu objetivo follar con otros?
Eso hace que ponga mala cara y su mirada se oscurezca. -Ella no folla con otros.
-Claro que no lo hace, solo le meten el pene.- le saco la lengua, cosa que lo hace gruñir.
-Callate.- se cruza de brazos cuando me separo de el, buscando la vajilla en la alacena. -Ella no...
-Si entiendes que es un problema, ¿no?
-Si, lo sé... Pero ella es...- se talla la cara con frustración. -Dios... Ella es tan insoportable y mimada, tan hija de puta...
-Si, entiendo porque te gusta.- lo miro. -Porque es todo lo contrario a Rose.
-No menciones a Rose en esto, Donaire.- me apunta con su dedo. -Ella no...
-"No tiene comparación".- repito. -¿Nunca has pensado que no puedes ser feliz porque lo único que haces es comparar a todas con ella? No puedes reemplazarla.
Eso lo deja callado. Sabe que tengo la razón y odia que lo haga.
-Ella no es tan mala si provoca que te sientas bien, Demon.- le susurro. -Date la oportunidad...
-Donaire... Sueltate el cabello.- me ordena. Yo rápidamente obedezco. -Mi hermano es muy posesivo y adora marcar territorio...
Eso hace que me sonroje y corra al espejo de la sala. Puedo notar 3 enormes chupetones en mi cuello. Maldito seas, Diablo.
También puedo notar la ausencia de mi collar de oro. Es una cadenita con un dije de oro. Debí dejarla en la habitación de Diablo cuando me arrancó el uniforme prácticamente.
-No tardo, voy por mi collar.- le sonrío y corro escaleras arriba antes de caminar a la habitación del mayor.
Estoy a nada de tocar la puerta cuando escucho algo que me llama la atención.
-Debes decírselo tarde o temprano, Diablo. Mis padres se enterarán sobre la verdad y cuando eso pase...
-Lo sé... Todo se saldrá de control.- el mayor habla suavemente, suspirando. -Pero no puedo perderla ahora....
-Lo sé.- Devil lo consuela. -Pero ocultarlo solo hará que cuando todo se sepa, sea una bomba nuclear...
-No sé cómo decírselo siquiera.- se queja y puedo oír como se recuesta en la cama. -Es que cuando lo sepa va a odiarme, yo no toleraré eso, me muero si me odia.
-Pues ve pensando en cómo se lo dirás sin que logres su odio eterno.- puedo escuchar pasos hacia la puerta y yo rápidamente corro al borde de las escaleras.
Finjo haber subido y puedo ver a Devil salir de la habitación, regalandome una sonrisa.
-Ya es todo tuyo de nuevo.- me palmea la cadera y yo sonrío.
Pero algo de verdad está mal.
Porque sé que lo que intentan ocultar, tiene que ver conmigo. Lo que me preocupa es que lo escondan... Porque significa que es algo de peso.
Es un secreto que estoy segura, cambiara la historia del Ángel que vive rodeada de demonios.
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