La abuela solía decir que tu nombre dejará una huella en la historia de muchas personas, que te identifica y te da un sentido de identidad desde tu nacimiento hasta tu último aliento.
El mío es Donaire, Donaire Warfire, gracioso si buscamos el s...
Mi abuela solía decirme que los nombres eran algo que te identificaba, te daba un sentido de presencia en la vida y en la de los demás. Dijo que por ello los padres podían tardarse meses escogiendo el nombre ideal para sus bebés.
El mío es Donaire (que significa Gracia y Delicadeza). Lo escogió mi mamá en el momento en que nací, decía que al verme supo que yo era la definición de un pequeño ángel caído del cielo.
Ese nombre hacía un contraste bastante grande con mi apellido, Warfire, que significa "Fuego de Guerra". Mi padre decía que desde que estaba en el vientre se notaba lo revoltosa que sería (y no se equivocó a decir verdad), como una verdadera Warfire.
Y así como existen nombres dedicados a la belleza y delicadeza de un bebé, hay otros con significados algo más peculiares y oscuros.
La familia Beast era un claro ejemplo.
El padre, Demontre Beast, la madre, Faith Beast y sus tres "hermosos tesoros":
A la menor la llamaron Devil, si, como Diablo en inglés, ella es la única hija de los señores Beast. La señora Beast dice que desde que supo que estaba embarazada, su instinto le dijo que era una niña y que su nombre debía ser delicado y dulce al decirlo pero duro y peligroso al entenderlo.
El de en medio lo llamaron Demon, como esas criaturas que se supone viven en el inframundo. El señor Beast lo nombró así porque según el, los demonios son reales y viven entre nosotros pero muy pocos admiten serlo, que su hijo no tendría que vivir ese tormento filosófico de "ser o no ser".
Demon era, no había escape a su verdadera naturaleza.
Y por último pero no menos importante, su hijo mayor, el orgullo de la familia: Diablo. Los señores Beast querían que su primogénito tuviera un nombre poderoso, que impactara y causara temor el leerlo y decirlo.
Un nombre que nadie más tuviera, que provocara que hasta el más valiente tragase en seco... y creo que acertaron con cada uno de ellos.
Porque ningún nombre habría encajado mejor con esos 3. Sus hijos eran peligrosos, desalmados y sin una pizca de remordimiento por hacer una mala acción. Eran egoístas, fríos y molestos estando en casa.
Juntos eran una mezcla de químicos inflamables y la casa era su encendedor... los pobres mortales como yo no tenemos más opción que quedarnos ahí, esperando que se convirtiera en el infierno mismo.
¿Porqué? Porque soy una de las criadas en la mansión Beast. Y ¿porqué toco este tema ahora? Muy simple.
Porque justo en este momento, los 3 están bajando de la vagoneta negra que la familia envía siempre al aeropuerto para recogerlos. Si les soy sincera, se ven mucho más intimidantes que la última vez que vinieron.
Miraron a la hermosa y lujosa mansión blanca con una sonrisa amplia que a simple vista parecía llena de nostalgia y cariño, pero para mi, era una señal de alerta. Era esa sonrisa de: "Que comience el juego".
Era esa sonrisa que gritaba "Bienvenidos al infierno".
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