La abuela solía decir que tu nombre dejará una huella en la historia de muchas personas, que te identifica y te da un sentido de identidad desde tu nacimiento hasta tu último aliento.
El mío es Donaire, Donaire Warfire, gracioso si buscamos el s...
Han pasado 2 semanas desde que las pequeñas bestias llegaron a casa. Eso hace que sean 10 días desde aquella fiesta de iniciación de William Reynolds y 8 días desde que están castigados.
¿Porqué? Bueno: Diablo no volvió a la casa hasta la madrugada siguiente, aproximadamente a las 4 am (y completamente borracho). Devil apareció poco antes, apestando a alcohol y sudor (posiblemente producto de algún revolcón), tal vez a las 3:15. Y Demon apareció a eso de las 3:40 am de esa misma madrugada completamente ido, con un olor nauseabundo a marihuana y vodka.
Aún así, en varias ocasiones vi como la menor salía por su ventana, bastante arreglada y con ropa ajustada. Tiene un ligue nuevo y eso me pone feliz por ella aunque fuera desobedeciendo a sus padres.
El de en medio solo sale de su habitación a comer, cuando no lo deja salir, se pone de un pésimo humor (si, peor del que siempre tiene) y se desquita con quien se le pusiera enfrente. Es por eso que intento mantenerme lo más alejada posible de él.
Y por último... el mayor. Él no se ve afectado por el castigo, en realidad lo veo muy sereno y entiendo porque. Diablo adora estar en casa, es verdad que no es muy hogareño pero si bastante territorial~ en su territorio, él mantiene el control y eso le fascina.
Justo ahora estoy en mi habitación, con los ojos cerrados para evitar que caigan mis lágrimas. ¿Porqué? Se preguntaran, pues es simple:
-¡Ah! ¡Ah!- el sonido de los gemidos me hizo tener náuseas. Mi habitación estaba justo encima de la suya, la de ese chico que me enloquece por completo. -¡Diablo!
-Cállate, cállate.- susurro, tapando mis oídos, casi soltando un pequeño sollozo. -Por favor, ya cállense...- siento que mi corazón se parte a cada jadeo que esos 2 sueltan.
-Donaire.- escucho a alguien desde mi puerta. -Soy Devil, ¿puedo dormir contigo?
¿Ah?
-P-pase pase.- me limpio los ojos con cuidado y me siento en la cama antes de verla pasar con su manta negra y su almohada roja. -¿Se le ofrece algo?
-Dormir contigo. Mi hermano trajo a otra chica a escondidas de mamá y papá... déjame decirte que las paredes son mucho más delgadas de lo que crees.- apenas escucha el gemido alto, rueda los ojos. -Es verdad, tu cuarto está encima del suyo.
-L-lo lamento señorita pero si quiere puedo prepararle la habitación de...
-No, no. Prefiero dormir aquí que no hay polvo, además no quiero que te levantes a trabajar a las 3 am.- se acerca y sube a mi cama. -Y no me llames señorita, eres de mi edad. Dime Devil, ¿okay?
-Si señori- apenas veo su mirada, aclaro mi garganta. -Devil.
-Eso.- susurra, acomodándose del lado de la pared de la cama, dándome la espalda. -Descansa.
-Gracias, igualmente.- damos por terminada la conversación .
No estoy segura de cuánto ha pasado, minutos u horas, pero no puedo conciliar el sueño. Es cuando siento que su cuerpo se remueve hasta quedar con si torso chocando contra mi espalda, que mi cuerpo se paraliza al sentir como me abraza con un brazo.
Ahí, la veo.
La marca familiar, el tatuaje de los rasguños en su muñeca derecha, idéntica a la mía y la de todos los integrantes de su árbol genealógico.
En cada familia del grupo, es normal tener una marca que los identifique, así sabremos si son aliados o enemigos. Tatuajes bastante visibles y significativos, todos diferentes entre ellos, otorgados a las siguientes generaciones apenas cumplen 18 años.
El de la familia Beast es un dibujo de 3 rasguños, pareciera son de algún animal salvaje que decidió atacar. Solo la familia Beast la tiene en sus muñecas derechas y los empleados de la casa en la izquierda.
Eso me pone a pensar: ¿Porqué mi tatuaje está en la muñeca derecha?
Que yo sepa, no hay ningún lazo sanguíneo entre mi persona y los Beast, por lo que no debieron ponerme la marca en este brazo sino en el izquierdo como a todos los empleados. Decido poner mi muñeca contra la de Devil y analizar sus similitudes.
Mismos trazos, mismo color, mismo todo. ¿Será que me consideran de la familia? Una chispa de esperanza se enciende en mi, tal vez no me ven solo como una sirvienta... tal vez me quieren... tal vez...
Los gemidos se detienen. ¡Al fin! Ya puedo cerrar los ojos y descansar. Y no es por decir nada, pero~ hace años no dormía abrazada a alguien y Devil es lo más cercano que tengo a una amiga... se siente bien dormir así.
-Donaire.- escucho su susurro. -¿Estás despierta?
-Si Devil.- respondo de la misma forma.
-Gracias.
-¿Y eso porque?- respondo de nuevo, confundida.
-Por no huir de nuestra casa. Eres lo más cercano que he tenido a una amiga o hermana desde que llegaste a nuestro hogar.- habla suave, quedándose dormida de nuevo.
Mis ojos se ponen acuosos ante sus palabras. Decido acariciar su brazo con delicadeza y sonreír dulce. -No me iré, Devil... jamás...
Y no estoy mintiendo, no puedo salir de este territorio porque me dan fuertes ataques de pánico al hacerlo. Mi cabeza quema y mis pulmones parecen querer explotar.
Además, afuera no hay nadie buscándome. Mis padres están muertos y no tenía muchos amigos ni otros familiares que supieran de mi existencia o yo la de ellos. Estaré sola en este mundo hasta que mi vida terminara.
Y tal vez este es mi castigo: seguir en el infierno que es la mansión Beast, enamorada de un demonio que no puedo tener, sin poder salir al mundo pues ya no es mi lugar.
Siento que el sueño me inunda de pies a cabeza y decido por fin descansar, soñando con un par de ojos rojizos, los cuales me miraban de arriba a abajo.
"Y recuerda Donaire... el Diablo no se ve como en los dibujos, no tiene cuernos ni cola ni patas de caballo o lengua de serpiente. El Diablo es tan tentador y confiado de sus habilidades porque es atractivo, con la capacidad de ser todos los pecados y deseos ocultos que tu cerebro esconde. Lo único que quieres hacer cuando lo conoces es bajar al infierno con él".
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