La abuela solía decir que tu nombre dejará una huella en la historia de muchas personas, que te identifica y te da un sentido de identidad desde tu nacimiento hasta tu último aliento.
El mío es Donaire, Donaire Warfire, gracioso si buscamos el s...
Las fiestas. Mamá siempre dice que una fiesta puede cambiar el resto de tu vida, sea para bien o sea para mal. Yo creo en eso.
Al entrar al enorme salón, veo a todos los que son parte de nuestros aliados. Los Reed están en la barra (cosa que no me sorprende) junto a los Guerra, posiblemente intentando emborracharse desde temprano.
Veo a los escuadrones Alpha, Nakamura y Amadeus en la pista de baile, entre risas y bebidas siendo derramadas debido a los saltos. Nos retrasamos 30 minutos debido al tráfico de la ciudad y ya todo el mundo está borracho, maravilloso.
Luego veo a los Murk junto con el festejado, William en la zona VIP. También veo a las gemelas J. Ivanov ahí, en especial a Anne, quien se encuentra sentada en el regazo del nuevo líder posiblemente intoxicada y con la cara sudorosa y roja.
¿Ella y William? Esta fiesta y sus sorpresas son increíbles. Pude ver una pequeña mancha de humedad en el frente de su vestido justo a la altura de su entrepierna y los dedos de William pasaban de arriba a abajo por su muslo. Brillaban un poco y se notaba que habían estado mojados hacía poco.
Huh.
Y luego, lo noto. Luzbel no deja de mirar a mi hermana desde que llegamos aquí, por lo que la tomo del brazo y la acerco a la zona VIP.
-Pero si son los Beast, hola.- es el rubio quien nos recibe. -Creí que no llegarían.
-El trafico de esta ciudad es un asco.- admito yo, estrechando su mano. -Hola Anne.
-Hola, Diablo.- saluda y puedo ver como la mano de Will le aprieta el muslo en señal de posesividad.
-Es tuya, lo capto.- le aviso, negando con la cabeza antes de voltear a ver al escuadrón Murk.
Luzbel está en el sillón de al lado con Luzee en su regazo, recibiendo besos en los labiosc mejillas y cuello. Sin embargo, sus ojos viajan de arriba a abajo en el cuerpo de Devil.
Es tan obvio que me da pena ajena.
Dahiana está con Marcus en otro sillón, besándose como si fuera el último día de sus existencias y sonrío al notarlo. Dahiana besa bien, esa lengua y esos labios hacen cosas maravillosas y yo lo sé bien.
Al final solo quedamos mis hermanos y yo. Demon se fue a la barra, Devil a la pista de baile y yo decido sentarme en un sillón libre. Al instante siento como 2 chicas se sientan a mi lado.
Mis manos deciden acariciar las caderas de ambas mientras miro a la pista de baile, aburrido. Eso hasta que veo una melena rubia que me hace erguir alterado, ¿porque ella esta..?
No es. Me vuelvo a recostar aliviado, Donaire está en casa, a salvo del mundo exterior que nos rodea. Está protegida, en nuestra mansión, ella está bien.
-Diablo, cariño.- Joanna Bruce habla. -¿Qué te tiene tan estresado? Te pusiste pálido al ver a Dalila.- soba mi pecho, "consolándome".
-No es nada, creo que necesito un trago.- murmuro con los ojos cerrados.
-Yo te lo traigo, cielo.- Kandisse Joves dice, dándome un suave beso en los labios. -¿Vodka?
-Tequila.- pido, mirándola. -Eso ayudará a que me relaje y las folle como hace unos años.
Eso hace a ambas soltar una risita y ella huye a la barra, emocionada. ¿Qué? Si, me gusta Donaire pero no por eso voy a resistirme a otros cuerpos siendo que estoy oficialmente soltero. Hay más culos que estrellas dijo alguien sabio una vez.
Luego, escucho una pelea. Eso hace que todos en la zona VIP volteemos hasta la pista de baile y los veo. Mierda.
Tengo que levantarme rápidamente y quitar a Joanna de mi regazo para poder acercarme al lugar y separar a Tom de Luzbel, quienes se estaban moliendo a golpes.
-¡Hey! ¡Hey! ¡Alto!- grito, reteniendo a Tom. -¡Cálmate! ¡Thomas!
Devil solo estaba a un lado de ambos, negando con la cabeza con una mueca. Ahora entiendo el porqué de la pelea.
-¡Son unos inmaduros!- Devil les grita a ambos.
-¡No ayudas!- Marcus le responde molesto, conteniendo a Luzbel con fuerza. -¡Ya cálmate! ¡Estás actuando como un mocoso de 5 años!
-¡Él empezó!- el chico le responde, forcejeando. -¡Aprende a no meterte en lo que no te importa!
-¡Y tú a no tocar lo que no te pertenece!- Tom grita de nuevo. Se notaba que ambos estaban intoxicados y no creo que por el alcohol.
Fue cuando Devil se puso entre ambos cuando se calmaron lentamente al verla, primero volteó a ver a Luzbel y se acercó hasta darle una cachetada que hizo que todos dejaran de respirar un milisegundo.
Esa es mi hermana, bravo. Sigue, sigue.
-Deja de actuar como un crío.- le escupe molesta. -Das asco con tus actitudes de cavernícola, Luzbel. Actúa como el hombre que eres y respeta que yo dejé de sentir algo por ti hace mucho tiempo.
Tom solo pudo mofarse del chico antes de recibir una cachetada igual (o incluso más fuerte) a la de Luzbel.
-¿Y tú? Yo no te pertenezco, Thomas. No soy un maldito juguete o trofeo.- lo mira. -Entiéndelo, nuestros encuentros sexuales son solo eso, no quiero nada contigo, ¡nada! ¡Supéralo! ¡Nunca sentí algo y jamás lo voy a sentir!
Ambos bajan la mirada, no sé si humillados o avergonzados por estar siendo regañados por una chica menor frente a todos los escuadrones.
-¿Y ustedes?- grita, volteando a mirar a todos. -¡¿No hay una ocasión por celebrar?! ¡¿O prefieren meter sus narices en donde no son bienvenidos?!
Eso hizo que todo volviera a su curso natural, desviando la atención de los casi 100 invitados a otras cosas. La noche siguió en paz, pues bebimos, fumamos, bailamos y bueno, terminamos por follar con quienes se nos pusieron enfrente.
Supongo que así son las fiestas y sus efectos colaterales.
¿Cómo lo sé? Porque acabo de despertar con Kandisse y Joanna en una de las camas del piso superior del salón (que tenía como 15 cuartos). La vista es bella, bastante, pero no es la que mi subconsciente desea.
Quisiera volver a cuando en secreto, despertaba a un lado de una rubia, después de ayudarla a dormir después de una tormenta eléctrica. Donde su perfume con aroma floral inundaba mis sentidos por completo al sentirla recostada en mi pecho.
Al tiempo donde nada nos dividía, donde no necesitaba aceptar mis sentimientos, solo... sentirlos. Cuando Donaire y yo estábamos perdidamente enamorados y no necesitábamos decirlo...
Volver a cuando yo no la había lastimado.
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