PDV Donaire
Decir que verlos después de un año sin hacerlo me dejó como si nada es una mentira, una verdadera mentira. Se veían imponentes y poderosos, como si el viaje los hubiera rejuvenecido y hecho más fuertes.
-Las maletas, Ángel.- la señora Beast me devuelve a la realidad, haciéndome asentir y caminar hasta la cajuela, comenzando a sacar las maletas. -¡Mis bebés!
-¡Mamá!- Devil es la primera en acercarse a darle un beso en la mejilla. -Papi.- camina y abraza al señor Beast, quien sonríe y la abraza con más fuerza.
-¿Cómo le fue a mi princesa?- pregunta, acariciando levemente su cabello. -Uy, ni un raspón esta vez eh.
-Al contrario de mis hermanos, yo si entreno e intento mejorar en mis habilidades.
-También existimos y tenemos oídos para escucharte, mocosa.- la voz de Diablo resuena y me hace temblar en mi lugar con las maletas en las manos. -Hola mamá, hola papá.- los saluda.
-Mi bebito.- la mujer se acercó a besarle las mejillas con una tierna sonrisa. -Te extrañamos muchísimo, Diablo.
-¿Sabes? Esa frase fuera de contexto te habría llevado a la hoguera en la época de la caza de brujas en Salem.- dice, ganándose un golpe de parte de su madre. -Lo siento lo siento.
Demon solo siguió de largo, entrando a la casa sin molestarse a saludar a nadie. Ambos hermanos rodaron los ojos con fastidio al notarlo.
-Le fue mal en su negocio y le faltó que le pagaran el 10%.- explica la pelinegra, aún abrazada a su padre.
Y como si verlos hubiera sido poco para ponerme nerviosa, soltar las maletas por error y provocar que toda la ropa de Diablo y Demon se esparciera por el piso fue lo que atrajo las miradas hasta mi.
-Por Dios, Donaire.- el señor Beast dice. -Que idiota eres, es impresionante. Tu materia gris es negra de lo podrida que debe estar.
-Cariño.- la mujer lo calla. -Tranquila, Donaire, no pasa nada.
Esa fue mi señal para comenzar a recoger todo, completamente sonrojada y avergonzada. Diablo y Devil solo me miraban curiosos y no los culpaba.
En un año había cambiado bastante, me corté el cabello hasta un poco abajo de los hombros, mi uniforme se veía mucho más usado y viejo además de que mis manos estaban rojas y heridas por tener que hacer trabajos en el exterior sin protección.
¿Qué? Nunca dije que cambiara para bien. Soy una criada, señores, no una modelo.
Fue hasta que me detuve frente a los pies de Diablo para recoger un pañuelo que alcé la mirada y lo vi. Sus ojos anaranjados casi rojizos mirándome, analizándome, escudriñando hasta lo más profundo de mi alma.
Si había algo impresionante en la familia de los Beast era eso, sus ojos. Los 3 herederos los habían sacado del señor Beast mientras que la esposa los tenía de un color miel muy bajo. Todos tenían ojos hermosos en esa familia.
-Vamos adentro.- dice el señor Beast, haciendo que sus hijos y esposa caminen dentro de la casa, dejándome sola recogiendo el desastre que provoqué.
Esta es mi vida desde que tenía 13 años. Los Beast me encontraron en la carretera en una noche lluviosa y tormentosa después de que huí de casa. Al principio todo era flores y corazones... pero apenas pusieron el tatuaje de la familia en mi muñeca derecha, el paraíso se convirtió en el infierno de la noche a la mañana.
Con apenas 14 años tuve que aprender a cocinar, barrer, trapear, lavar ropa, tenderla, podar el jardín, sacar la basura y arreglar las habitaciones yo sola.
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Diablo. || Libro #1 "BEAST" TERMINADA
Novela JuvenilLa abuela solía decir que tu nombre dejará una huella en la historia de muchas personas, que te identifica y te da un sentido de identidad desde tu nacimiento hasta tu último aliento. El mío es Donaire, Donaire Warfire, gracioso si buscamos el s...
