El hogar del segundo grupo era distinto, era más grande, más bonito y con más gente. Acabamos de aparcar la nave y ahora es el momento de la verdad. Salí de la nave la primera, esperando ser atacada, esperando que suenen esas horribles notas que pueden matarme, pero todas las sirenas y tritones de este grupo se quedaron sorprendidos al verme. O al ver a mi hermana que me seguía.
- Esta chica… es una… - empezó un tritón
- Humana. Soy una humana. – aclaré. – Quiero aclararos que no somos una especie asesina, y si así fuera vosotros también lo seríais. Matasteis a mis padres. Nunca voy a perdonaros, pero no soy esa clase de chica que mata alguien que le ha hecho algo malo. Y ahora mismo lo único en lo que puedo pensar es en mi hermana, y necesitamos vuestra ayuda.
- ¿Por qué íbamos a ayudaros? – preguntó una sirena.
Este es el momento en el que debería demostrar que puedo darles todas las razones que quieran, este es el momento en que debería demostrar que valgo para algo, pero no es así. Ellos son igual que nosotros, ¿Los hubiéramos ayudado si hubieran pedido ayuda? Lo más probable es que los hubiéramos dejado morir, al igual que harán ellos con nosotros.
Eso era lo que pensaba.
Pero finalmente, se me ocurrió una razón.
- Queréis hacerlo, no queréis que muera más gente. Sí, más gente, los del primer grupo han capturado a todas las sirenas y tritones del tercer grupo.
Hubo unos minutos de silencio, un silencio sepulcral que se hizo eterno. Pero por fin, alguien hablo.
- Siempre he querido conocer a los humanos, no estaba seguro que existían, pero sois una leyenda. Muchas sirenas han perdido la vida en la superficie intentando encontrar un rastro humano a fuera, pero no hubo nada, yo si quiero ayudaros. – dijo un tritón joven, casi podría decir que era de mi edad.
Los demás se unieron a él y accedieron. Así que nos dieron un lugar para pasar la noche, para descansar.
***
- Kim. – la llamé. - ¿Hay alguna posibilidad de que un tritón y una humana puedan estar juntos?
- Me temo que no. – dijo mirándome a los ojos. – es imposible. Lo siento.
- No te preocupes.
Hubo un silencio y luego ella dijo:
- Lo amas, ¿cierto? – asentí. – En una escala del uno al diez, ¿Cuánto?
- Un once, pero déjalo, si no hay una razón prefiero no pensar más en eso.
Y logré que dejara el tema.
- ¿Qué haremos ahora? – pregunté sin poder sacarme de la cabeza todo lo que acababa de pasar.
Ahora ya no podría despertarme con Iván. Sacudí la cabeza apartando ese pensamiento de mi mente.
- No lo sé. Supongo que escondernos, pero va ha haber una guerra, tarde o temprano.
- Quiero ayudarlos. No quiero que mueran, el grupo tres es como… mi familia. No quiero que muera mi familia de nuevo.
- No puedes ir como humana.
- Soy una sirena.
- No aún,… te mentí, si hay una posibilidad de que podáis estar juntos. Pero es difícil.
- No necesito que sea fácil, solo que sea posible.
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Hola chicas, si os gusta la novela votad y comentad por favor, no seáis lectores fantasmas. Dadme vuestra opinión por qué tengo pensado publicarla a papel cuando la termine.
Gracias.
