Las lágrimas empañaron sus ojos y las apartó parpadeando.
—Muerte accidental. Desde luego. ¿Qué otra cosa podría haber sido? —Dijo sin poder evitar el sarcasmo que reflejaba su voz—. Usted es una persona muy importante, ¿no es así, señora Jauregui?
—No estoy seguro de lo que quiere decir, señorita Cabello, pero le debo advertir que tenga cuidado.
Había algo en el tono de voz de Lauren que hizo que Camila se estremeciera; la calma heladora que tenía ella chocaba con las ardientes emociones que sentía ella. Estaba descubriendo partes de su personalidad que no sabía que existían, como la necesidad de borrar la expresión de superioridad que tenía reflejada él en la cara.
—Soy la doctora Cabello —corrigió, levantando la barbilla—. Y usted no me asusta.
—Doctora, por supuesto. Doctora Karla Camila Cabello. Y el propósito de mi vista no es asustarla —dijo ella, esbozando una leve sonrisa que dejaba claro que si hubiera querido asustarla le habría sido muy fácil.
—Nadie me llama Karla—aclaró ella, que consideraba ridículo aquel nombre; era para otra clase de mujeres, era para mujeres glamorosas y guapas, no para una arqueóloga estudiosa—. Prefiero que me llamen Camila, como sabría usted si supiera algo de mí.
—Sé muchas cosas sobre usted. Es diplomada en Arqueología clásica, tiene un doctorado en Arqueología mediterránea y está especializada en el arte y la cerámica de la Grecia clásica. Un expediente académico muy admirable para alguien tan joven como usted. Dígame una cosa, doctora Cabello… ¿siempre tiene que esconderse detrás de sus títulos?
—Sólo cuando creo que me están tratando con condescendencia —dijo Camila, todavía impresionada al haberse dado cuenta de todo lo que sabía Lauren de ella.
—¿Es eso lo que piensa? —Preguntó ella, analizándola de cerca—. No se parece en nada a su hermana, ¿no es así?
No sabía si lo había hecho a propósito o no, pero Lauren había utilizado el arma más dañina.
Camila se dio la vuelta ya que no quería que ella se percatara del tormento que aquellas palabras habían causado en ella. Sabía que no se parecía a su hermana… hacía mucho tiempo que había aceptado que eran muy distintas en casi todo. Pero esas diferencias no habían afectado al vínculo que las había unido. Incluso cuando Sofía se había convertido en una quinceañera malhumorada, Camila había seguido queriéndola profundamente. Saber que no habían tenido mucho en común no había logrado mitigar el dolor por su muerte; en realidad lo había agravado ya que Camila se sentía culpable por no haber intentado con más fuerzas influir en su hermana pequeña.
Su madre no había ayudado mucho ya que siempre estaba preguntándose qué habría pasado si Camila no hubiese sido tan aburrida y no hubiese estado tan obsesionada por el trabajo, o si hubiese ido con ella a Grecia y le hubiese hecho compañía… la noche del accidente…
Camila estaba incluso comenzando a creer que había tenido parte de culpa en la muerte de Sofia… por haberle permitido seguir por el camino de la autodestrucción…
—¿Leyó el informe? —preguntó Lauren de manera implacable.
—Si me pregunta si sabía que ella estaba borracha, la respuesta es que sí —contestó Camila de manera calmada, percatándose de la sorpresa que reflejaron los ojos de ella—. ¿Qué? ¿Pensaba que no lo sabía? ¿O creyó que iba a negarme a aceptarlo?
—Dado que obviamente me considera a mí responsable del accidente sin tener en cuenta que el informe absolvió a mi familia de ninguna culpa o responsabilidad, pensé que no se había percatado de ese detalle.
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Joyas del Corazon(Camren)
FanfictionContenido G!P. G!P: Lauren El diamente de la familia Jauregui había acabado por error en las manos de la bella Camila Cabello y Lauren Jauregui debía recuperarlo. Pero Camila tenia motivos para no querer perder aquella joya.... y para querer vengarz...
