—Así que era verdad. Su hermana realmente esperaba que me casara con ella.
—¿Y por qué debería sorprenderle eso a usted? ¿Porque ella debía haber sido más lista y no creerlo cuando le dijo que se iba a casar con ella? Sofi era una chica joven y, como todas las muchachas de esa edad, tenía la cabeza llena de romances y finales felices. Debe recordar eso la próxima vez que considere la posibilidad de divertirse con una jovencita. ¡Usted le rompió el corazón a mi hermana! Me imagino que sería por eso por lo que estaba borracha aquella noche. ¡Había descubierto la clase de mujer que es usted!
—Usted no sabe nada sobre qué clase de persona soy, doctora Cabello —dijo Lauren, con algo peligroso reflejado en sus ojos.
—¡Sé que mi hermana no debería haberse acercado a usted! Cada vez que miro un periódico, le veo con una mujer diferente. Es obvio que para usted el sexo femenino no es más que una diversión.
—¿Y usted siempre cree lo que lee en los periódicos? —preguntó ella, tensa.
—Desde luego que no me creo todos los detalles. No soy tonta. Pero las historias tienen que venir de algún sitio.
—¿Ah, sí?
—Lo que nos lleva de nuevo a preguntarnos qué hacía una mujer como usted con una chica como Sofia.
—Estoy segura de que usted me lo podrá decir, dado que conoce tanto sobre mí por una fuente tan fidedigna.
—¡No juegue conmigo y no bromee jamás sobre la muerte de mi hermana!
—Créame; no considero nada sobre su hermana gracioso y mucho menos su muerte.
Había algo en la excesiva calma de Lauren que inquietaba a Camila, que de repente sólo quería que ella se marchara.
—Por favor, márchese —dijo con la voz ronca y quitándose las gafas. Entonces la miró a la cara—. No sé para qué ha venido, pero ahora quiero que se marche. Y quiero que me prometa que no se va a acercar a mi madre.
—¿Por qué utiliza gafas? —preguntó ella, frunciendo el ceño.
—¿Perdone? —la irrelevancia de aquella pregunta desconcertó a Camila, que se quedó mirándola—. Las necesito cuando trabajo, para ver detalles, pero no comprendo por qué usted…
—Debería utilizar lentillas. No remediará su desafortunada personalidad, pero por lo menos dulcificará su apariencia y le hará parecer más femenina.
Camila emitió un grito ahogado, indignada. En realidad no le debía importar. Su madre se había pasado toda la vida haciendo comentarios parecidos; diciéndole que se pusiera un vestido, que usara maquillaje… parecía que no comprendía que arreglarse no iba a cambiar nada. Ella era muy sencilla; había nacido sencilla y moriría siéndolo. Y no le importaba. Lo único que le importaba era que había perdido a su hermana pequeña.
—No me interesa su opinión sobre nada, señora Jauregui—dijo, volviéndose a poner las gafas—. Lo único que me interesa es el motivo de su visita. Está claro que no ha venido a disculparse, ¿para qué ha venido? ¿O es que le gusta ver la angustia de otras personas?
Entonces se volvió a crear un largo silencio, durante el cual ella la analizó con la mirada, haciéndola sentir muy incómoda.
—¿Para qué ha venido? —preguntó ella de nuevo con la voz levemente entrecortada.
—¿Ha oído alguna vez hablar sobre el diamante Brandizi?
—¿Por qué debería haberlo hecho? —respondió ella, frunciendo el ceño.
—Porque está interesada en la historia y las leyendas, doctora Cabello, y ambos conceptos se aplican al diamante Brandizi.
—Como ya ha señalado usted, mi especialidad es el arte y la cerámica de la Grecia clásica. Conozco muy poco sobre joyería. Y no comprendo la relevancia de esta conversación.
—El diamante Brandizi es una de las piedras preciosas de más valor jamás documentadas. Se desconoce de qué fecha data exactamente, pero se cree que un príncipe indio mandó que lo tallaran como un regalo para su primera esposa, como un símbolo de amor eterno. Según parece, creía en esas cosas —la leve sonrisa que esbozó Lauren dejaba claro su opinión sobre aquello—. El diamante está rodeado de una gran superstición.
Algo en el tono de voz frío y culto de Lauren captó la atención de Camila, que miró los fragmentos de cerámica que reposaban sobre su escritorio.
—Los mitos y las leyendas suelen ir de la mano. Se puede aprender mucho sobre las creencias de la gente estudiando el arte de la época en que vivieron.
—La piedra preciosa pasó a ser propiedad de mi familia hace varias generaciones. Tradicionalmente se ha ido pasando al hijo/a mayor para que se lo ofreciera como regalo a la mujer o hombre de su corazón. Es de incalculable valor, tanto económico como sentimental.
Camila sintió cómo se le comenzaba a acelerar el corazón, como siempre le ocurría cuando tenía alguna conversación sobre el pasado. Pero entonces se recordó a sí misma que Lauren Jauregui no era ninguna académica y que no se podía permitir el lujo de tener una conversación con ella aunque el tema fuese muy estimulante.
—No comprendo qué tiene que ver nada de esto con mi hermana.
Lauren la miró durante largo rato. Entonces se acercó a una de las vitrinas y miró una de las vasijas que se exponían en ella.
—¿Qué tiene que ver el diamante con mi hermana? —preguntó ella, intentándolo de nuevo.
—Todo —Lauren se dio la vuelta hacia ella, con sus oscuros ojos brillándole—. Su hermana llevaba puesto el diamante Brandizi la noche que se cayó de mi terraza, doctora Cabello. Sospecho que estaba entre las pertenencias que le entregaron a usted. Y quiero que me lo devuelva.
Como despues de dos años vuelve a publicar jaja... tengo un buen pretexto de echo 2
1- estoy haciendo tramites para la Universidad y me he quedado sin tiempo
2- Al fin le estoy dando los ultimos toques a la segunda parte de mi One shot
XOXO Gossip Girl
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Joyas del Corazon(Camren)
FanfictionContenido G!P. G!P: Lauren El diamente de la familia Jauregui había acabado por error en las manos de la bella Camila Cabello y Lauren Jauregui debía recuperarlo. Pero Camila tenia motivos para no querer perder aquella joya.... y para querer vengarz...
