Dos semanas después, Camila estaba tumbada en la cama, medio adormilada. Lauren le había estado haciendo el amor durante casi toda la noche y había sido increíblemente bueno. De hecho, ella deseaba que Lauren no hubiese tenido que marcharse temprano para atender un compromiso que tenía en Atenas ya que tal vez en aquel preciso momento todavía habrían estado haciendo el amor.
Desconcertada por sus propios pensamientos, se sentó en la cama y trató de despejarse.
Se preguntó qué había pasado con ella, con la mujer a la que no le interesaba el sexo ni los hombres ni las mujeres. No se reconocía a sí misma. Incluso había momentos en los que había comenzado a creer que era bella, en parte gracias a la mujer que Lauren había llevado desde Atenas. Habían pasado toda una tarde combinando la ropa de su armario y le había divertido ver cómo podían llevarse las cosas.
Y estaba Lauren, que cuando le hacía el amor le hacía sentirse bella. Y, en vez de parecer aburrida o impaciente por el interés que ella tenía hacia las antigüedades, se había tomado la molestia de enseñarle cosas que sabía le interesarían.
Hablaban todo el tiempo. De todo. De lo único que evitaban hablar era de Sofia.
Se restregó una mano por la cara, muy confundida.
Cada vez le costaba más recordar que ella era la mujer que le había hecho daño a su hermana y que aquel matrimonio no era real.
Y, a medida que pasaba el tiempo, estaba más confundida sobre Lauren. Había pensado que era una mujer empedernida a la que no le interesaba nada más que el sexo o el trabajo. Pero, aunque era verdad que le gustaba controlar, también era muy educada y muy inteligente.
Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño para darse un largo baño. Tras hacerlo, fue al vestidor para elegir algo bonito que ponerse en caso de que Lauren regresara antes de tiempo.
Tardó media hora en elegir qué ponerse y una vez lo hizo se preguntó desde cuándo le preocupaba a ella si Lauren pensaba si ella estaba guapa o no.
Mientras se ponía unas sandalias con unos tacones altísimos, enojada, se dijo a sí misma que era una tonta, triste y estúpida. Hacía dos semanas no podría haber andado con ellas, pero tras el comentario que había hecho Lauren de que le gustaban sus piernas cuando llevaba tacones, había estado practicando andar con ellos hasta que había conseguido dominarlos.
Mientras se maquillaba levemente pensó que en vez de haberle castigado se había enamorado de ella…
—Me sorprende que estés despierta.
La profunda voz de Lauren la sobresaltó. Sintió una alegría inmensa al verla allí de pie.
—Ya es la hora de comer.
—Pero no has descansado mucho, ¿verdad? —dijo , acercándose a ella y besándola apasionadamente—. Te voy a llevar a comer fuera.
—¿Fuera? —Camila lo miró, mareada.
—Si nos quedamos aquí te tendré que llevar de nuevo a la cama —explicó, tomándola de la mano y llevándola hacia la puerta—. Y además, quiero enseñarte la verdadera Creta.
—Pensaba que ya habíamos visto la verdadera Creta —dijo ella, reprimiendo el impulso de decirle que no tenía ningún problema con volver a la cama.
—Has visto la Creta histórica. Ahora quiero que veas la Creta actual —dijo mientras se montaban en su Ferrari.
La llevó a una diminuta taberna del interior, escondida entre olivos y que tenía unas vistas impresionantes de las montañas y del mar.
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Joyas del Corazon(Camren)
FanficContenido G!P. G!P: Lauren El diamente de la familia Jauregui había acabado por error en las manos de la bella Camila Cabello y Lauren Jauregui debía recuperarlo. Pero Camila tenia motivos para no querer perder aquella joya.... y para querer vengarz...
