17. Wendy

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—Jimin, ¿estás listo?

—Espérame un minuto, por favor —respondió intentando guardar los documentos con rapidez y delicadeza al mismo tiempo.

Seokjin en su lugar recorrió la oficina con la mirada y la detuvo en el puesto de Yoongi. Una vez más, él no estaba.

—Te espero afuera —respondió.

—¡Espérame! —gritó Jimin.

Wendy estaba sacando copias y Taehyung esperaba por ellas. Seokjin sonrió y agradeció en respuesta cuando las tuvo entre manos. De camino a su puesto, por pura suerte, no terminó en el suelo junto a todos los documentos.

—¿Qué diablos te pasa? —preguntó al ver a Yoongi hecho bolita en el suelo, debajo del escritorio—. ¿Te duele el estómago? —se agachó a su lado al ver que no se movía.

—Soy tan patético... —fue lo único que respondió.

—¿Tienes frío? ¿Quieres algo caliente?

Cuando Taehyung le ofreció un par de horas libres, Yoongi las aceptó. Pero no salió del edificio: solo en salir perdería treinta minutos. Así que sacó del bolso las bolas de arroz de doble mayonesa de siempre y se fue a comer al área de comidas.

Mientras comía, pensó en lo cobarde que estaba siendo. Se había dicho a sí mismo que haría lo posible por conocer mejor a Seokjin, pero no ha hecho más que huir desde que escuchó aquella confesión.

Frustrado, suspiró y se giró al escuchar el mismo sonido detrás suyo.

—Vaya, suspiramos al mismo tiempo —comentó Wendy riendo.

—Es verdad —contestó—. ¿Y a ti qué te pasa?

—No es nada —volvió a suspirar—. Es solo que mi mamá viene unos días de Canadá y eso me da un poco de miedo.

—¿En serio? —preguntó incrédulo.

Le sorprendía porque siempre había pensado que Wendy tenía a su familia cerca, a juzgar por detalles como las bolsas decorativas de su almuerzo.

—Lo siento. Supongo que es algo difícil a lo que reaccionar.

—No...

—Pero te entiendo perfectamente —Seulgi, al otro lado de Wendy, se unió a la conversación—. Entiendo que estén preocupadas, pero es tan molesto.

—¡Sí! —apoyó Irene—. Te preguntan por el novio, luego por la boda, ¡y luego por los nietos! ¿Verdad? ¿O solo me pasa a mí?

—Lo que dices es muy cierto —contestó Wendy suspirando de nuevo.

Las tres dieron un mordisco a su comida. Yoongi no sabía cómo continuar la conversación ni tampoco cómo girarse hacia su sitio sin parecer maleducado.

—Mis padres son del campo —continuó Seulgi—. Una vez vinieron con fotos de posibles pretendientes o algo así...

—He estado pensando en esa posibilidad —respondió Wendy—. ¡Eso es lo que me tiene frustrada!

—Bueno, ¿por qué no le pides a algún chico que finja ser tu novio? —propuso Irene—. ¡Sí! Yoongi podría ser el candidato perfecto —continuó mirándolo directamente.

—¿Qué? —brincó—. ¡No! Yo...

—Así tu mamá estaría más tranquila —siguió Irene ignorándolo.

—Sí, seguro que sí —apoyó Seulgi.

—¡Y si termina siendo de verdad, mejor! —chilló Irene.

—Yo... —quiso hablar, pero no pudo.

—¿Qué piensas, Wendy? —preguntaron al unísono.

—Bueno... supongo que es algo en lo que Yoongi podría ayudarme —contestó mirándolo.

—¡Sí! —gritaron las otras, mientras Yoongi moría en su sitio.

Si Wendy se lo pedía directamente, él no sabría cómo decir que no.

—Wendy, Yoongi —llamó Taehyung desde la entrada del área de comidas.

—Sí —contestaron ambos poniéndose de pie.

—Cuando terminen de almorzar, ¿podrían ayudarme con un encargo? Lamento quitarles el descanso; se los compensaré en otra ocasión.

—Claro —contestó Wendy haciendo una reverencia.

—Gracias. Los espero en mi oficina para explicarles —dijo antes de marcharse.

Yoongi se giró a su sitio sin importarle ya si quedaba mal o no, y empezó a comer a mordiscos grandes. ¿Por qué parecía que el destino jugaba en su contra?

Mago [Jinsu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora