Se despertó entre los brazos de Seokjin.
Tardó un momento en ubicarse. La ventana daba a la calle equivocada, el ruido de afuera tenía el ritmo incorrecto, y las sábanas eran las suyas pero el calor no era solo de él.
Se sonrojó antes de terminar de despertar, lo cual fue una hazaña que no sabía que era posible.
Seokjin abrió los ojos. No de golpe, sino con la calma de quien llevaba un rato despierto esperando que el otro se moviera.
—¿Cuánto llevas despierto? —preguntó Yoongi, la voz todavía con restos de sueño.
Seokjin sonrió sin responder.
—¿Cuánto?
—Un rato.
Yoongi frunció el ceño. Había algo que no encajaba, una sensación extraña en el fondo de la cabeza, como cuando uno nota que falta un ruido al que estaba acostumbrado y tarda en identificar qué es.
—Seokjin —dijo de repente, incorporándose sobre un codo—. Tócame.
Pausa.
Seokjin arqueó una ceja con esa expresión suya que estaba a medio camino entre la diversión y el desconcierto.
—Pensaba que ya había quedado satisfecho con lo de anoche —dijo, lento, saboreando cada palabra—. Pero si quieres puedo intentarlo de nuevo, aunque no sé si podré seguir tu ritmo tan temprano.
—No, no. En serio. —Las mejillas le ardían con tal intensidad que probablemente iluminaban la habitación—. Creo que perdí los poderes.
La expresión de Seokjin cambió. La diversión desapareció, reemplazada por algo más serio. Se incorporó también, quedando frente a frente con Yoongi en la cama revuelta.
—¿Estás seguro?
—No. Por eso necesito que me toques.
Seokjin extendió la mano sin dudar, tomando la de Yoongi entre las suyas.
—Piensa algo —pidió Yoongi, con la vista fija en sus manos entrelazadas—. Cualquier cosa.
Seokjin asintió. Cerró los ojos un momento, concentrándose.
Silencio.
Un silencio real, sin pensamientos de fondo, sin voces superpuestas, sin imágenes que llegaran sin permiso a incrustarse en su cabeza. Solo el roce de los dedos de Seokjin contra los suyos, el calor de su piel, el latido de su propio corazón.
Nada más.
Yoongi esperó unos segundos más, por si acaso. Luego soltó la mano despacio. Se quedó mirando sus propias palmas, como si esperara encontrar ahí una explicación que no llegaba.
—Ya está —dijo en voz baja.
No era tristeza exactamente. Era algo más parecido al vértigo de saber que una etapa se cerraba, que la muleta con la que había aprendido a caminar durante meses ya no estaba. Desde que cumplió treinta, esa voz en su cabeza había sido una constante, a veces incómoda, a veces reveladora, siempre presente. Y ahora, silencio.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Seokjin, con cuidado.
Yoongi tardó en responder. Seguía mirándose las manos, como si aún pudieran revelarle algo.
—Raro —admitió al fin—. Como si faltara algo. Pero no sé si es malo.
Seokjin no dijo nada. Simplemente volvió a tomarle la mano, entrelazando sus dedos con los suyos, y esperó.
—Namjoon me dijo que pasaría —continuó Yoongi—. Que algún día se iría. Pero no pensé que sería tan... de repente.
—¿Te asusta?
Yoongi lo pensó. Merecía una respuesta honesta.
—Un poco —dijo—. Era mi atajo. Mi forma de saber sin preguntar. De no equivocarme.
—¿Y ahora?
—Ahora... —Yoongi levantó la vista por fin, buscando sus ojos—. Ahora tendré que preguntar. Tendré que equivocarme. Tendré que aprenderte sin trampas.
Seokjin sonrió. No era una sonrisa grande ni teatral. Era de esas suyas, pequeñas y sinceras, las que siempre hacían que a Yoongi se le calentara el pecho.
—Eso suena bien —dijo—. A mí también me toca aprenderte a ti sin que tengas ventaja.
—¿Y si me equivoco mucho?
—Mejor. Así tendré más oportunidades de recibir recompensas.
Yoongi se rio. Era una risa corta, casi de alivio, pero era real. Se recostó de nuevo, apoyando la cabeza en el hombro de Seokjin, y este lo rodeó con el brazo.
La ciudad nueva seguía haciendo su ruido de fondo, ese que Yoongi todavía no terminaba de reconocer como propio. Pero el calor a su lado era inconfundible. Las sábanas eran las suyas. La respiración de Seokjin contra su cabello también.
—¿Te arrepientes? —preguntó Seokjin al rato.
—¿De qué?
—De anoche. De haber perdido los poderes por eso.
Yoongi levantó la cabeza para mirarlo fijamente.
—No —dijo, con toda la certeza que pudo reunir—. No me arrepiento de nada.
Seokjin asintió, satisfecho con la respuesta. Luego, añadió:
—Por cierto, yo tampoco. De nada. Por si acaso.
—Ya lo sé.
—¿Lo sabes? ¿O lo sabías antes?
Yoongi le dio un golpecito en el brazo, sin fuerza.
—Todavía puedo leer tu cara, ¿sabes? No necesito magia para eso.
—Qué suerte la mía —sonrió Seokjin, y lo besó en la frente.
Afuera, la ciudad seguía con su ruido. Pero por primera vez desde que llegó, a Yoongi no le molestó.
ESTÁS LEYENDO
Mago [Jinsu]
Fiksi Penggemar"Cuenta la leyenda que; si llegas a los 30 años siendo virgen, te conviertes en mago" Adaptación de Cherry Magic Yoonjin Seokjin; top Yoongi; bottom 7K - 10/10/2022 8K - 22/03/2023 Inicio: 09/01/21
![Mago [Jinsu]](https://img.wattpad.com/cover/254409687-64-k523700.jpg)