55. Huir

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El día de la verdadera cita había llegado antes de que se diera cuenta. 

El restaurante tenía luz de velas y un menú que Yoongi no supo leer bien porque no estaba familiarizado. Seokjin lo había elegido con cuidado, eso se notaba, y en otro momento Yoongi lo habría apreciado más.

Pidieron. Llegó la comida. Era buena.

Yoongi movía el tenedor.

—¿No te gusta? —preguntó Seokjin.

—Sí me gusta.

—Llevas diez minutos reorganizando el plato.

—Estoy comiendo.

Seokjin no insistió. Siguió comiendo con esa calma suya que Yoongi encontraba admirable en días normales y en este momento le resultaba difícil de sostener cerca.

Hubo silencio un rato. No incómodo del todo, pero tampoco tranquilo.

—¿Es por el concurso? —preguntó Seokjin, en voz baja.

—No.

—¿Entonces?

—No es nada.

Seokjin asintió. No parecía convencido, pero tampoco presionó. Tomó su copa. Miró a otro lado un momento. Y luego, sin decir nada, extendió la mano sobre el mantel y la colocó encima de la de Yoongi.

No fue un gesto calculado. Fue el gesto de alguien que ve que algo no está bien y no sabe qué hacer con eso salvo estar cerca.

Los pensamientos llegaron de inmediato.

'¿Hice algo mal? ¿Está arrepintiéndose? Debí haber preguntado antes de hacer la reserva. ¿Por qué pone esa cara.'

Yoongi retiró la mano. Fue más brusco de lo que quería. Rozó una copa y Seokjin la alcanzó antes de que cayera.

Silencio.

Seokjin dejó la copa en su sitio. Luego se levantó, rodeó la mesa sin prisa, y se puso en cuclillas a su lado.

—Yoongi.

Yoongi no lo miró.

Seokjin apoyó una mano en su brazo, nada más, y los pensamientos volvieron.

'Dime qué está pasando. Dime qué hice. Solo dime qué está pasando.'

—"Dime qué está pasando. Dime qué hice. Solo dime qué está pasando." —Hizo una pausa—. Eso es lo que estás pensando ahora mismo.

Seokjin no quitó la mano. No dijo nada.

—Cuando el presidente estaba de mal humor y nadie sabía por qué —continuó Yoongi, mirando la mesa—, yo fui a hablar con él y supe que quería un Mont Blanc. No porque me lo dijera. Porque lo toqué y lo escuché. —Una pausa—. La noche que te di el formulario del concurso y me abrazaste en la calle, supe lo que pensabas. Sé lo que sentiste cada vez que coincidimos en el ascensor. Sé lo que pensabas cuando me ajustaste la corbata esa mañana en tu departamento. —Se miró las manos—. Supe que te gustaba antes de que me lo dijeras.

Seokjin seguía sin hablar.

—Todo lo que pareció que yo sabía cuándo aparecer, qué decir, cómo responder... fue esto. Solo lo sabe Namjoon. Y ahora tú.

Silencio.

Yoongi esperó. No sabía qué esperaba exactamente.

—Es mejor que nos tomemos un descanso —dijo, y se levantó.

Tomó el abrigo. No miró a Seokjin. Salió.

El aire de afuera estaba frío y le hizo bien en la cara. Siguió caminando sin detenerse porque si se detenía iba a volverse, y no podía hacerlo todavía.

No corrió. Pero tampoco fue despacio. Solo hizo lo que siempre hacía; huir.

Mago [Jinsu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora