61. Fui yo

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Entraron. Seokjin fue a la cocina casi por reflejo, con la familiaridad de quien ha estado ahí suficientes veces como para no preguntar dónde está nada. Prendió la hornilla. Buscó las tazas sin preguntar cuáles. Esperó el agua sin decir nada, con los movimientos tranquilos, necesitaba tener las manos ocupadas.

Yoongi se sentó en la silla de siempre y lo observó. La paz que había extrañado sin ponerle nombre volvió despacio.

Bebieron el café sin hablar al principio.

—Lo siento —dijo Yoongi—. Tenía demasiadas cosas mezcladas y me desquité contigo esa vez... y de una manera que no merecías.

Seokjin bajó la taza.

—Lo entendí —dijo—. Por eso te di espacio. Pero esta noche no podía más.

Pausa.

—Yo también debí haber hablado antes. Lo siento por eso.

Yoongi asintió. Los dos miraban sus tazas.

Seokjin giró levemente la suya entre las manos, como hacía cuando estaba pensando algo que todavía no sabía cómo decir.

—¿Recuerdas la noche de la cena con la señora Matsura? —preguntó.

Yoongi lo miró.

—La directora general. La cena de trabajo donde yo...

—Te emborrachaste —completó Yoongi.

—Podría decir que tú me emborrachaste —respondió Seokjin, con algo que quería ser dignidad y no llegaba del todo—. Terminamos en un parque. Tú me pusiste la cabeza sobre tus piernas y yo dije cosas que normalmente no le diría a nadie en ese estado.

—Las recuerdo.

Seokjin asintió despacio. —¿Tenías los poderes esa noche?

Yoongi negó con la cabeza. —Los conseguí meses después.

Seokjin soltó el aire por la nariz, despacio, y algo en su postura cedió de una manera que Yoongi no supo leer del todo hasta que Seokjin volvió a hablar.

—Me alegra —dijo, con voz más quieta—. Me alegra mucho.

Miró la taza un momento antes de continuar.

—Esa noche fue la primera vez que alguien me dijo que era más de lo que creía. No un superior, no alguien que quería algo. Tú. Y yo estaba en el peor estado posible, diciéndote cosas sobre el trabajo y sobre sentirme inútil, y tú me escuchaste sin intentar resolver nada. Solo me escuchaste y luego dijiste que me habías visto esforzarme y que eso valía. —Hizo una pausa—. Me enamoré de ti exactamente en ese momento. En ese parque, con el frío y yo siendo un desastre completo.

Yoongi no dijo nada.

—Y ahora saber que eso fue tuyo —continuó Seokjin—. Que no fue ningún poder ni ninguna ventaja, que simplemente me miraste y dijiste lo que pensabas... quiero que siga siendo eso. Solo eso.

Yoongi recordaba esa noche con detalle. El banco del parque, la cara de Seokjin mirando el suelo, las palabras que Seokjin había dicho sobre sentir que solo servía de adorno. Había dicho lo primero que le pareció verdadero porque lo era. Lo seguía siendo.

—Fui yo... —entendió finalmente el punto.

Seokjin asintió sin mirarlo, con la vista en la taza.

Entonces extendió la mano y tomó el rostro de Yoongi por la mejilla. Despacio. Con cuidado. No era un accidente ni un gesto distraído. Sabía lo que hacía.

Y con el contacto llegó todo lo que no había podido poner en palabras aquella noche en el restaurante, todo lo que los días de distancia habían comprimido sin resolver:

'Siempre fui yo quien llegaba tarde. Siempre fui yo quien no hablaba a tiempo. Esa noche en el restaurante me quedé paralizado y te dejé ir sin decirte nada y luego me pasé días sin saber cómo arreglarlo.'

'Pero esto no lo pienso dejar pasar.'

Yoongi no retiró el contacto.

Seokjin se inclinó despacio, sin urgencia, dándole tiempo a apartarse si quería. Yoongi no quería. 

El beso empezó con cuidado, con la misma atención que Seokjin ponía en todo lo que hacía cuando quería hacerlo bien, y los pensamientos seguían llegando suaves y sin orden por encima de todo lo demás:

'Por fin. Por fin.'

'No me sueltes.'

Yoongi correspondió el beso y sintió cómo Seokjin se acomodaba hacia él, cómo la mano en su mejilla se movía despacio hacia su nuca. No había urgencia en ninguno de los dos. Era el beso de dos personas que habían tardado demasiado y por eso no tenían prisa, porque ya estaban ahí y eso era suficiente por ahora.

Cuando terminó ninguno de los dos se movió por un momento. Seokjin apoyó la frente contra la suya y Yoongi escuchó, en el silencio que quedó, un último pensamiento que no venía en palabras sino en algo más parecido a alivio puro.

Esa noche Seokjin se quedó a dormir. Como antes

Mago [Jinsu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora