64. Fuegos artificiales

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Se fue antes de navidad, que era algo en lo que no había pensado cuando aceptó el traslado.

El departamento nuevo era más grande pero menos familiar. Los armarios estaban en el lugar equivocado. La ventana daba a una calle que no reconocía. El ruido de afuera tenía otro ritmo.

Pensó en la noche de la práctica de cita. En Seokjin tomándole la mano en el camino a casa y ese pensamiento que había llegado sin aviso a través del contacto: 'En nochebuena te llevaré a ver los fuegos artificiales. Será muy genial.' Lo había escuchado con tanta claridad que había respondido en voz alta sin darse cuenta. Seokjin se había paralizado un segundo. 'Lo arruiné. Iba a ser una sorpresa'. Había dicho que el sueño lo ponía distraído. Yoongi había fingido creerle porque una sorpresa seguía siendo una sorpresa aunque uno supiera de ella.

El veinticuatro llegó un martes. Los vuelos del fin de semana anterior habían sido un desastre por el mal tiempo. Seokjin había escrito "lo siento" tres veces seguidas antes de que Yoongi le dijera que parara, que no era culpa de ninguno, que el mal tiempo no se negociaba.

Esa noche sonó el teléfono.

—¿Cómo estás? —preguntó Seokjin. El tono de quien intenta sonar casual y no lo logra del todo.

—Bien. El departamento todavía huele a pintura.

—¿Comiste algo?

—Pedí algo. Estaba bien.

Silencio. De los que están esperando algo.

—Tenía pensado llevarte a ver los fuegos artificiales esta noche —dijo Seokjin al fin—. Era la sorpresa que arruiné aquella noche en la práctica de cita. Aunque supongo que tú ya lo sabías desde entonces.

—Desde cuando me tomaste la mano en el camino a casa —dijo Yoongi—. Lo escuché sin querer.

—Y yo pensaba que me estaba volviendo loco.

—Perdón por arruinarlo.

Silencio. Luego Seokjin se rio, no de manera graciosa sino de la manera en que uno se ríe cuando algo resulta ridículo de la mejor manera posible.

—La próxima nochebuena será —dijo.

Afuera, sin aviso, empezaron los fuegos artificiales.

Yoongi fue a la ventana. Aquella calle equivocada, el cielo que todavía no reconocía, y sin embargo ahí estaban. Colores abriéndose en el aire frío sin preguntarle a nadie si era el momento.

—Están saliendo aquí —dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

Un segundo al otro lado de la línea.

—Aquí también —respondió Seokjin. En su voz había algo que no era tristeza exactamente sino las dos cosas al mismo tiempo—. Los estoy viendo desde la terraza.

—Yo desde la ventana.

No dijeron nada más por un rato. Los dos en ciudades distintas, mirando el mismo cielo abrirse en los mismos colores, en el mismo instante, sin haberlo organizado. La sorpresa que no había podido cumplirse cumpliéndose de todas formas, a distancia y sin que ninguno de los dos lo hubiera planeado.

Colgaron tarde. Yoongi se quedó un momento más en la ventana después de colgar. El cielo ya estaba quieto.

Yoongi pensó que no era tan malo estar solo si al final del día había alguien mirando el mismo cielo.

Mago [Jinsu]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora