Hace un tiempo noté que a las personas solo les atrae mi rostro. Recuerdo a muchas mujeres que se me declararon diciendo que les gustaba, pero se quedaban mudas cuando preguntaba "¿por qué?".
Odio que solo vean mi cara, pero sé que no puedo quejarme por eso, así que finjo que no me importa.
—¡Seokjin!
—¡Sí! —me levanté del escritorio rápidamente ofreciendo una pequeña reverencia al supervisor.
—La señora Matsura, la directora general, nos ha invitado a cenar. ¿Puedes venir?
—Oh, sí, claro —contesté sonriendo, emocionado por la oportunidad.
—¡Eso es maravilloso! —vi cómo el supervisor golpeaba la espalda de su acompañante de la emoción—. Le gustan los tipos atractivos; ya tenemos a alguien para ella.
Traté de ocultar la mueca que se formó en mi rostro al escucharle y simplemente asentí mientras recogía mis cosas.
—¡Oye, tú! —levanté la mirada creyendo que me hablaba a mí, pero era a un chico que seguía en la oficina.
—¿Yo?
—Sí, vienes con nosotros. Mientras más, mejor.
¿Por qué a él no le había preguntado como a mí? Ignoré mi propia pregunta y los seguí una vez tuve mis cosas listas.
Su nombre era Yoongi: uno de los chicos que menos se hacía notar en la oficina. Cuando llegamos al lugar donde ya estaba la directora me senté frente a él. De alguna manera, su presencia me generaba curiosidad y quería saber más sobre el chico silencioso de la oficina.
—Me alegra conocerte por fin —la directora, sin embargo, se había sentado a mi lado cambiando su lugar original, y sus palabras sonaron muy cerca de mi oído—. He oído hablar mucho de ti. Un gusto conocerte.
—El gusto es mío —sonrío en su dirección—. Y no sé qué le habrán contado de mí, pero confirmo que los rumores que me han llegado sobre usted son completamente ciertos.
—¿Ah, sí? —preguntó fijando la mirada en la mía.
—Sí. Soy un gran admirador de su línea de bolsos —mentí—. También compré su diseño más reciente —otra mentira—. Tenía muchas ganas de conocerla.
Solo me bastaron los minutos del camino al restaurante para saber quién era y qué hacía. El objetivo de cenas como estas es generar un vínculo beneficioso, y yo solo sirvo de adorno para mi supervisor. Hacer la charla agradable, halagar y dejar que mi cara bonita haga el resto: es la rutina a la que estoy acostumbrado.
—Eres muy agradable. Tienen a un buen trabajador con ustedes —habló mirando a mi supervisor, que sonrió en respuesta tomando su copa.
—Nos alegra que lo piense, directora.
—Hey, tú, el de la cara seria; no estás bebiendo nada.
—Ah, perdón. No soy muy bueno con el alcohol.
Vi cómo Yoongi se acomodaba en su sitio; la copa seguía intacta igual que la comida. ¿No la estaba pasando bien?
—¿Pero qué dices? Bebe; eres un hombre.
—Entonces yo beberé por él —hablé, y rápidamente tomé la copa para vaciar su contenido. No quería que Yoongi se obligara a algo que no quería.
—Bravo, bravo —aplaudió la directora cuando terminé—. Sabe muy bien.
—Eso creo —dije simplemente, y empecé a comer dejando que el supervisor iniciara la conversación importante en la que yo solo era un espectador.
Bebí cuando volvieron a llenar mi copa; perdí la cuenta de cuántas veces. Cerré los ojos intentando pasar el líquido por la garganta.
—¿Ya estás borracho? —preguntó la directora; no me había dado cuenta de que me estaba observando.
—Usted maneja muy bien el alcohol; estoy impresionado —había bebido lo mismo que yo, o quizás un poco más, y seguía entera.
Traté de dejar la copa sobre la mesa, pero mi mano chocó con un portacubiertos y el contenido se derramó. La directora tomó la copa antes de que cayera, evitando un accidente mayor.
—Lo siento.
—No te preocupes —acarició mis manos ofreciendo una sonrisa—. Oye... —de pronto estaba muy cerca. Sentí náuseas—. ¿No quieres ir a algún lugar a descansar?
El mareo fue más fuerte. Solo pude levantarme de mi sitio haciendo sonar la silla y chocando los cubiertos. Todas las miradas se posaron sobre mí mientras la directora ponía cara de espanto.
Ella recogió sus cosas y se marchó. El director me miró de una manera muy distinta a otras veces mientras decía que iría a pagar la cuenta. Entonces Yoongi me ayudó a llegar al baño; me lavé el rostro intentando recuperar la compostura.
—Siento haberte metido en esto... —le dije cuando íbamos a salir.
—Ah, no, no te preocupes.
—Sí me preocu... —detuve las palabras al escuchar al supervisor y a su acompañante.
—La señora Matsura estaba muy enojada.
—Todo iba tan bien como para que él cometiera un error como este.
—Sí, sí. Solo tenía que seguir luciendo como un niño bonito; con solo su rostro ya la teníamos en la palma de la mano.
Quise ignorarlo; no debía afectarme. —Esperemos en la entrada —le dije a Yoongi mientras salía del lugar.
¿Por qué debería sorprenderme? Debería aceptarme tal como soy; esa es la razón por la que los demás me necesitan.
Pero no. No me gusta que digan que solo tengo mi rostro. Siempre he intentado hacer todo perfectamente, sin importar si era en el trabajo o en las relaciones personales.
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Mago [Jinsu]
Fanfiction"Cuenta la leyenda que; si llegas a los 30 años siendo virgen, te conviertes en mago" Adaptación de Cherry Magic Yoonjin Seokjin; top Yoongi; bottom 7K - 10/10/2022 8K - 22/03/2023 Inicio: 09/01/21
![Mago [Jinsu]](https://img.wattpad.com/cover/254409687-64-k523700.jpg)