60. Abrazo

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Llegó a su edificio, subió las escaleras y al doblar el último tramo vio algo junto a su puerta.

Se detuvo.

Era un bulto. Rodillas contra el pecho, cabeza baja, murmurando algo en voz tan baja que desde ahí solo llegaba el tono. Algo que sonaba a "esperaré hasta que abras la puerta", repetido despacio, como si fuera una promesa que se estaba haciendo a sí mismo para no levantarse y volverse a casa.

Lo primero que pensó fue en bajar las escaleras y huir. No lo hizo.

Carraspeó.

El bulto levantó la cabeza. La expresión de Seokjin al reconocerlo fue inmediata y mal disimulada: alivio, y algo más debajo del alivio, algo que no tuvo tiempo de descubrir. Yoongi tuvo que mirar a otro lado un segundo por vergüenza.

—Creí que estabas adentro y no querías recibirme —dijo Seokjin, incorporándose con la dignidad algo descolocada de quien llevaba un rato en el suelo y no quiere que se note.

—Salí a dar una vuelta —respondió Yoongi.

Silencio. Los dos de pie en el pasillo, a dos metros, con la luz del techo parpadeando como siempre parpadeaba.

Seokjin, sin pensarlo mucho, cruzó esos dos metros y lo abrazó.

No fue suave ni brusco. Fue el abrazo que había sostenido durante todo el camino hasta ahí y necesitaba ejecutarlo antes de pensarlo demasiado. Y con el contacto llegaron sus pensamientos, en avalancha, sin orden:

'Perdóname por no haber reaccionado esa noche. Me asusté pero fue asombro, no terror, y eso no cambia nada. No me alejes. Te quiero. No sé cómo decirlo bien pero te quiero.'

Y entonces Seokjin empezó a llorar.

No fue gradual. Fue de golpe, como si el cuerpo hubiera estado aguantando eso desde aquella noche en el restaurante y el abrazo le hubiera dado por fin permiso para soltarlo. Yoongi lo sintió temblar primero, antes de escuchar el sonido. Y los pensamientos que llegaban a través del contacto ya no eran frases completas sino cosas a medio terminar, imágenes sueltas, el peso acumulado de varios días cargando algo que no había sabido cómo decir:

'Debí haber hablado antes. Esa noche en el restaurante debí haber dicho algo, cualquier cosa, en lugar de quedarme callado como un idiota. Días enteros dándole vueltas y sin poder llamar. La sola idea de que te fueras creyendo que me importaba menos de lo que me importas'.

Yoongi no se movió. Dejó que Seokjin llorara contra su hombro sin intentar apresurarlo ni decirle nada tranquilizador, porque ninguna de las dos cosas habría servido de mucho y lo sabía. Los pensamientos seguían llegando en fragmentos:

'Me aterró no entender qué acababa de pasarme. Que puedas escucharme. Pero no fue rechazo. Nunca fue rechazo. Quiero que lo sepas.'

'La sola idea de perderte me desarma completamente.'

Yoongi en algún momento se dio cuenta de que también lloraba. No supo cuándo había empezado. No había un momento claro, solo que en algún punto entre escuchar los pensamientos de Seokjin y sentirlo temblar, algo se había deshecho también en él. Levantó los brazos y correspondió el abrazo, y Seokjin, al sentirlo, soltó el aire que llevaba retenido y se acurrucó más en su hombro, como si necesitara confirmar que era real y no se iba a mover.

Se quedaron ahí en el pasillo, con la luz parpadeando, hasta que el llanto cedió y luego hasta que pudieron moverse, que tardó un poco más.

Mago [Jinsu]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora