one: planeando el cambio.

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𝐌𝐢𝐜𝐚𝐞𝐥𝐚 𝐄𝐯𝐞𝐫𝐠𝐥𝐨𝐭.

Ahora mismo me encontraba en el comedor de mi casa junto a mis padres, hermana y cuñado, mientras ellos hablaban de negocios, planes a futuro de la familia, y demás cosas aburridas yo veía mi celular por debajo de la mesa, teníamos estrictamente prohibido utilizar tecnología a la hora del almuerzo o la cena, pero como siempre hacía lo que me daba la gana, y ya mis padres se cansaron de regañarme, lo utilizaba de igual manera. Tampoco es que la conversación fuera muy importante para mí, nunca me llamó la atención el mundo de los negocios, por ende no lo entendía, tampoco tenía interés en aprender de ellos.

⎯ ¿Y cómo te va en la repostería, Mica?⎯ escuché la voz de mi cuñado, levanté la vista y ví sus orbes oscuros.

Ah, Jeon JungKook, hombre de veintiocho años que había nacido en el hospital más prestigioso de Corea del Sur, tiene más dinero que vida, a la esposa más insoportable y esta más bueno que comer una buena hamburguesa completa con bacon y mucho, pero mucho, cheddar, sí, así de bueno está. Pero por suerte para mi hermana no soy de meterme con hombres comprometidos, sin contar que, bueno, era mi cuñado y estaba más que prohibido.

Aunque haría una excepción con él.

Hace unos años era amiga bastante cercana a JungKook, hasta podría decir que me había enamorado de él, pero se me ocurrió la estúpida idea de presentarlo ante mi familia. Ese mismo día entre Michelle y yo empezó una seria rivalidad, no solo por el chico pero las demás causas las dejaré para más adelante. Mi hermana, a quien detestaba con todas mis fuerzas, no tuvo mejor idea que también hacerse mejor amiga de JungKook, y aunque no le echaba toda la culpa a ella porque él también aceptó su amistad, y tener dos mejores amigas a pesar de que yo siempre me sentía opacada por Michelle, había una regla muy clara entre nosotras, y era que los amigos de una no eran los amigos de la otra. Ella tenía su grupo de amigas, yo el mío, y estábamos bien con esa simple regla, hasta que tuvo que romperla. Porque Michelle era así, quería todo y a todos para ella, no me dejaba ni una sola persona para mí.

JungKook a pesar estar cerca de sus treinta años tenía el cuerpo de un hombre de veintidós; los músculos marcados, cabello sedoso, ojos intimidantes, sonrisa perfecta. No era misterio para nadie que posiblemente era el amor platónico de muchas mujeres que lo veían en la calle o trabajo, incluso para mí, en el fondo, muy pero muy en el fondo, quisiera probar estar aunque sea una noche con él. Solo para quitarme las ganas, y las dudas de si folla tan bien como pareciera que lo hace. No es por nada, pero esa V que se marcaba en su pelvis, y la lucía en verano cuando solo utilizaba traje de baño, hacía que la saliva chorree de mi boca. Y precisamente mi boca no era la única que chorreaba al verlo semidesnudo en verano.

Ah, pudiera seguir toda la vida hablando de él, pero sería algo descortés hablar de esa forma del esposo de Michelle.

⎯ Bastante bien, de hecho hace unos días hice un pastel para la fiesta de quince años de una niña, me salió espectacular.⎯ respondí y él me mostró una linda sonrisa, de reojo podía sentir todas las miradas de mi familia encima nuestro. Que incómodo.⎯ Gracias por ser el único en preguntar por mí.

En la mesa se volvió un ambiente tenso como siempre pasaba cuando yo marcaba la muy notoria comparación que hacían nuestros padres sobre mi gemela y yo. No era nada que no supieran, de hecho, desde la primera vez que les dije la diferencia que hacían entre nosotras dos, parecía que nuestros padres en vez de mejorar en eso y no compararnos más, para no hacer sentir mal a su segunda hija, lo disimulaban cada vez menos. Hoy en día no me afectaba en nada, incluso me sentía aliviada de no ser la hija preferida porque mis padres eran muy intensos con Michelle, pero a la Micaela de 13 años le dolería como una bala en el pecho.

Twins| jjk.✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora