-TERCERA PARTE- Saga CONTROL
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¿Existe el "Y vivieron felices por siempre"?
Daira es ahora un héroe sin hogar. Ha decidido luchar sola contra la pesadilla que la creó para liberar a la humanidad del mal.
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El día llegó. Por más que todos quisieran evitarlo, el día llegó.
Daira trataba de vivir cada momento antes de partir. Mientras preparaba su traje, e invocaba su poder en cada mano, desde su puño hasta su antebrazo.
Pensaba en todo lo que había aprendido desde la primera vez que despertó gracias a sus amigos. Pensó en la persona en la que se había convertido gracias a ellos.
Miró al frente, los demás se colocaban el equipo de maniobras, se aseguraban que los tanques de gas estuvieran llenos, y regargaban las cuchillas para todos.
Kenny parecía estar emocionado. Mientras recargaba sus pistolas, sonreía y apuntaba a las paredes para asegurarse de que todo estuviera bien.
Además movía sus piernas, brazos y cuello, para calentar los músculos. Su sed de sangre iba a ser saciada y él lo sabía.
Erwin y Hanji, quienes ya estaban listos, repasaban el plan que cada equipo llevaría a cabo, cuando se separaran.
Mikasa miraba por la ventana, acomodándose la chaqueta del uniforme. Su rostro casi reflejado en el cristal, mostraba una seriedad amarga. Daría hasta su vida para recuperar a Eren, sano y salvo.
Armin, Sasha, Jean y Connie, ajustaban sus equipos, con una mirada notablemente nerviosa, aunque Jean en especial quería disimularlo.
Daira se acercó a ellos. -Les toca la misión más importante de todas- les sonríe. -Siento que no hay mejores soldados para el trabajo que ustedes-
Los más jóvenes se miraron entre sí y sonrieron.
-No la defraudarémos, capitana- promete Armin con sus ojos llenos se esperanza y seguridad.
-Sé muy bien que no...
-Lo dice en el periodico- la voz de Ameline, la diseñadora, llamó la atención de Daira, que se giró para ver qué pasaba. -"Las soldados que vigilaban en las murallas parecen simplemente desaparecer cada noche"- citó.
-Es Pixis, lo está logrando- acegura Hanji mirando a los demás.
-¡Es hora!- anunció Erwin abriendo la puerta para comenzar a partir. -Los caballos del equipo que va a Sina, están en la muralla norte- señala. -Los del equipo que va a la capilla Reiss, en la muralla sur-
-Entendido- dijeron la mayoría de los soldados.
El equipo uno fué el primero en bajar, pero Daira se demoró para ser la última.
Se giró a ver a Levi y él a ella.
Habían tenido tiempo suficiente anoche para despedirse, aún así, se dieron una última mirada.
Luego de unos segundos, Daira se giró y se fué.
Levi sintió un vacío inmediato. Deseaba en lo más profundo de su corazón que nada malo le pasara.