Capítulo 12: Todo lo que sabes

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Por otra parte, Daira entró a la otra casa

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Por otra parte, Daira entró a la otra casa.
Historia ya se había ido a dormir, así que no la vió por ningún lado.

Al entrar a la habitación, despertó al Barón Fletcherz que dormía en una cama con los pies amarrados a sus barrotes.

Encontró que Daira tenía los ojos llorosos.

El anciando se sentó igual que Daira junto a él.

-¿Qué sabes de mi pasado?-

Fletcher alzó las cejas con asombro.
No entendía por qué la pregunta.

-Yo no sé nada- responde seguro.
-Pero sé quien si-

Daira suspiró.
-¿Olcroft?-

Fletcher asintió.
-Y... Marry Anne-

Escuchar ese nombre, fue como sentir una puñalada al corazón.

Recordó el entrenamiento de ballette. Se vió a sí misma siendo golpeada por un palo en diversas partes des cuerpo, para corregir su postura, y hacerlo todo perfecto.

No, el palo no era lo que dolía, si no el castigo que venía después de eso. Cada fallo, cada error, era una lección física muy dura de aprender al final del día.

Y así fue su vida desde la infancia. Dolorosa, cruel, moldeandola para moverse a la perfección, con el único propósito de connvertirse en un monstruo.

Todo este tiempo, la maestra de Ballette, Marry, sabía de dónde provenía.

Daira suspiró. Las preguntas acerca de su identidad nunca le habían importado antes... pero ahora era diferente.

¿Cómo fue su vida antes de ser secuestrada por la M.R.B?

Ese corto tiempo, en el que probablemente fue cargada en brazos por una madre, un padre o ambos.

¿Cómo serán?

¿Cómo se llamarán?

¿Cómo lucen?

Sus... "padres".

Daira tragó nerviosa.
-Dijiste que sabías cosas, es momento de que me las digas ahora- sentencia poniendose de pie.
-La guerra inició, y no puedo cuidarte, así que mejor habla, o yo misma lo sacaré de ti-

Fletcher la miró molesto.
-Será mejor que entres- la invitó a entrar a su mente.
-Para que lo veas tú misma-

Daira frunció el ceño y se acercó, colocando sus manos en la cabeza de Barón, para cerrar los ojos, y comenzar a leer su mente, buscando la información que quería.

Así que pronto lo supo:

Olcroft era un aprendiz muy joven, de un hombre llamado Daryl Adler, que venía del mismo sitio de donde venía Ymir.

G U E R R A | LevixreaderHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora