-TERCERA PARTE- Saga CONTROL
🌌🪐🌌
¿Existe el "Y vivieron felices por siempre"?
Daira es ahora un héroe sin hogar. Ha decidido luchar sola contra la pesadilla que la creó para liberar a la humanidad del mal.
...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Uy... no se ve nada bien- las manos de Hanji exploraban el cuello de Levi, rojo e inflamado por haber sido apretado con toda la fuerza de un Mike controlado por el chip inibidor. -¿Puedes hablar?-
Levi trató de decir que sí, pero lo único que salió de su garganta fue un quejido débil y ronco. carraspeó adolorido y Hanji lo miró con lástima. -Diablos- bufó. -No te esfuerces, amigo- pidió antes de levantarse.
Ambos estaban en la habitación de una casa abandonada en donde todos habían entrado. Habían dos camas en esta habitación, en una estaba Eren, con una venda en la cabeza que Armin le había colocado y la mirada expectante de Mikasa a su lado, que los había alcanzado cuando salían de Sina, pues al ver a Olcroft se ocultó bien.
En la otra cama estaba Levi, sentado, con varias heridas ya cocidas y vendajes en su pierna y un terrible dolor de garganta, la cual ya se había inflamado en la última hora, impidiéndole hablar.
Era una putada, pues lo único que quería hacer es mandar a todos al demonio y correr a decirle a Daira lo insensible que era!... y que la amaba, ¡pero la odiaba!, y que gracias, ¡pero que se largara!, pero que se quedara y que lo abrazara... tal vez sí sea mejor que no pueda hablar.
Su rostro demostraba lo frustrado que se sentía. Había estado a nada de morir, y como si de un milagro se tratara, la única chica en la que pensaba apareció para salvarles la vida, una vez más. Pero ni siquiera se miraron durante el camino, ni siquiera una palabra, un roce, un comentario... Levi había deseado aunque sea una indirecta, un regaño, ¡Lo que sea, pero algo que le dijera que Daira notaba su existencia y que le dolía tanto como a él!.... pero no hubo nada.
Levi pensó que tal vez ya lo había olvidado. En casi medio año de no verse, ella había logrado superarlo.
Se abrazó las piernas y miró a Hanji salir de ahí con las agujas y el agua que usó para limpiar la sangre.
Cuando ella salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, Daira estaba llegando junto a Jean, de cazar un par de conejitos, los cuales entregaron a Sasha y Connie para que los pelaran, mientras Armin también salía de la habitación, para preparar una fogata.
Ocuparon dos casas, una frente a la otra. En la primera estaba Hanji mirando por la ventana a sus amigos, y en la segunda estaba Kenny, Mike y Fletcher, siendo el primero, el vigilante de los otros dos.
Apenas habían llegado Daira y Jean, que habían ido a cazar, por lo que realmente no había pasado mucho tempo desde que bajaron de sus caballos. Tampoco habían hablado con Daira.
Es por eso que cuando Daira encontró la mirada de Hanji detrás de la ventana, se acercó a la puerta. Hanji hizo lo mismo, hasta que ambas se encontraron en el umbral y se miraron fijamente.
Daira sentía que Hanji tenía todo el derecho a odiarla. Después de todo, la última vez que habló con la castaña, esta estuvo muy distanciada.
Sin embargo Hanji dio un paso al frente y abrazó a su amiga pelinegra con todo el cariño que podía demostrar. Daira correspondió de inmediato, rodeando la espalda de la castaña con sus brazos.
Ambas con los ojos cerrados, sin mover un solo músculo, solo fueron capaces de contener los sollozos de su respiración entrecortada.
-Debí haberte creído- la primera en hablar fue Hanji, que tenía una voz más madura que su usual tono de locura. -Desde el inicio, debí...
-Esta bien- asiente Daira para hacerle saber que no estaba molesta, ni herida, nisiquiera le guardaba una sola pisca de rencor. -Prometí que lo traería de vuelta-
Hanji sollozó por primera vez. -Tengo miedo- negó herida. -No quiero acercarme a Mike solo para averiguar que quien fué ya no existe más-
Daira sabía que era una posibilidad. Pero trataba de ser optimista. -Va a recordar- promete. -Mike va a recordarte, yo lo voy a ayudar... recuperaremos a nuestro amigo-
Hanji se separó lentamente y se barrió las lágrimas con su manga.
Daira miró detrás de Hanji. -Y.... ¿Levi está bien?-
Hanji asintió tomando aire para calmarse un poco. -Mike le lastimó seriamente el cuello, sus cuerdas vocales están inflamadas- explica. -Al inicio no parecía haber ningún daño, pero luego de la primera hora se puso muy rojo-
Daira suspiró. -¿Crees que sea buena idea ir a curarlo?-
Hanji negó lentamente. -Está muy triste, tal vez trate de gritarte que te alejes-
Daira sintió un nudo en la garganta y asintió. -Lo entiendo... tienes razón, no debo acercarme a él-
Hanji la miró triste. -Si no piensas regresar con él, no tiene caso que lo lastimes más, acercándote de nuevo, para irte otra vez-.
Daira asintió. -Tienes razón...
-Hey, muñequita- la irritante voz de Kenny interrumpió el momento antes de alzar su mano. -Debemos irnos de una vez-
Hanji frunció el ceño. -¿Tan pronto?-
-Volveré mañana temprano-
-¿A dónde van?-
-Tengo que buscar a Erwin- responde Daira tomando su chaqueta para ponérsela sobre aquel traje especial. -Por lo que sé, logró salir de la cede de la policía militar antes de que Amanda llegara, así que creemos que huyó con el único hombre de confianza que queda en el ejército-
-¿Y quién es?- pregunta Hanji siguiendo a Daira que subió a Nube, su yegua negra, acompañado de otro caballo, que mondaba Kenny, quien se acomodaba bien su sombrero.
-Dot Pixis- responde antes de agitar las riendas y salir a toda prisa. -¡Nos vemos mañana!-
-Ah, ¡No se olviden de alimentar al hombre amarrado!- grita Kenny antes de alejarse junto a Daira.
¿Hombre amarrado?
Hanji giró su cabeza a la casa donde estaba Mike inconsciente y se acercó para abrir la puerta y encontrarse al anciano que Daira llamaba "Fletcher", lleno de cuerdas que lo sujetaban bien.
La miró con molestia y gritó algo inaudíble, bajo la tela que llenaba su boca.
-Ese Kenny es un salvaje- dijo Hanji con disgusto antes de entrar.
Unos pasos se acercaron tras ella.
-Capitana, mire, traje manzanas- los ojos optimistas de Historia la miraron mientras sostenía un sombrero con una docena de manzanas rojas.
Hanji la miró. -Ah, bien hecho- sonríe. -Veo que no estás herida ni cansada, ¿verdad?-
Historia se puso recta. -Estoy en perfectas condiciones, capitana-
Hanji pensó un segundo. -Necesito hacerte un encargo importante-
Historia asintió. -Lo que sea, lo haré-
-En la mesa central de la otra casa, dejé una carta que escribí para nuestros soldados- explica. -Llévala al castillo de la Legión-
Historia tragó nerviosa.
-Sé que lo que te pido es arriesgado, pero no podemos seguir esperando-
-¡Lo hare!- afirmó la rubia, mientras hacía el saludo. Se le veía muy segura de si, y valiente. -Llevaré la carta sin que nadie me encuentre durante el camino, se lo aseguro-
A Hanji le sorprendió la valentía de la pequeña ojiazul, pero luego asintió con una diminuta sonrisa. -Suerte-