-TERCERA PARTE- Saga CONTROL
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¿Existe el "Y vivieron felices por siempre"?
Daira es ahora un héroe sin hogar. Ha decidido luchar sola contra la pesadilla que la creó para liberar a la humanidad del mal.
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Distrito Utopia, Capilla Reiss.
Jean, Sasha, Armin, Mikasa y Hanji se desplazaban hacia Eren por el aire.
-Ya no veo más soldados- dice el primero. -¿Acabaron con todos?-
-No, la mayoría huyó por órdenes de Olcroft- responde Hanji.
-¡Deberíamos matarlos!-
-¡Nuestra prioridad ahora es liberar a Eren antes de que...- Hanji no terminó su oración al ver a Olcroft y a Levi frente a frente.
《Levi no ha podido matarlo, tal vez no pueda hacerlo solo...》 pensó.
-Escuchen, tendrán que ir ustedes solos- todos miraron a la subcomandante como si estuviera demente. -¡Liberen a Eren y lárguense en la primera oportunidad, su trabajo es proteger a Eren ante cualquier situación, sin importar lo que cueste!-
-¿Qué hará usted subcomandante?- preguntó Armin.
-¡No importa lo que vean, cuando tengan a Eren, salgan de aquí!
-¡Entendido!- dijeron todos antes de ver a Hanji desviarse hacia el suelo.
Tardaron un par de minutos en aterrizar en la roca alta en donde Eren estaba.
El castaño reaccionó abriendo sus ojos. Trató de hablar desesperadamente al volver a tener a sus amigos cerca.
-¡Eren!- gritó Armin, quien estaría sonriéndole de no ser por la presión y la prisa por sacarlo de ahí. Se arrodilló ante uno de los arneces que sujetaba a su amigo, para comenzar a romper las cuerdas con una navaja
-¡Tranquilo, te sacaremos!- promete Sasha haciendo lo mismo del otro lado.
-¡Detenganse!- la voz que gritó aquello pertenecía a Barón Fletcher, quien llamó su atención.
Estaba corriendo escaleras arriba, hacia los jóvenes soldados.
-¿Quién invitó al viejete?- pregunta Sasha con en un tono jocoso.
-Ni idea, ¡Apúrense!- responde Jean, apartando varias cadenas recién sueltas del rostro de Eren.
El castaño cayó de manos, libre al fin, tosiendo la saliva que había acumulado por culpa del pedazo de metal que impedía que mordiera.
-¿Por qué me están salvando?- preguntó tembloroso, y alzó la mirada del suelo.
Mikasa sostuvo sus hombros y le hizo mirarlo. -¿Estás bien?-