-TERCERA PARTE- Saga CONTROL
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¿Existe el "Y vivieron felices por siempre"?
Daira es ahora un héroe sin hogar. Ha decidido luchar sola contra la pesadilla que la creó para liberar a la humanidad del mal.
...
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Daira llegó a la cede de las Tropas Estacionarias al anochecer.
Bajó de nube en cuanto los soldados la vieron.
Nadie dudó en apuntarle, al no saber quién era.
Luego de lo que pasó con la Policía Militar, todos estaban nerviosos y alertas.
Daira alzó las manos mientras se acercaban a ella.
-¡Tu nombre!- gritó uno de los soldados que le apuntaba con un rifle mientras una chica la cacheaba y sacaba las armas y cuchillas que llevaba consigo.
Daira entendió y no objetó en ser despojada de sus armas. De todos modos no es como si las necesitara.
-Daira Earhart-
-¿A qué haz venido, Earhart?- le prgunnta el soldado, sin bajar en ningún momento su rifle.
-¿Daira?- la voz gruesa y amable que pronunció su nombre hizo que el estómago de Daira se revolviera y diera un vuelco de esperanza. Sus ojos vieron por detrás del soldado que le apuntaba, divisando la cabellera rubia, ese uniforme verde militar, ojos azul cielo, alto y fuerte.
Erwin la miraba como si viera un fantasma.
-¡Erwin!- la felicidad de verlo con vida la hizo correr a sus brazos. Lo rodeó con sus brazos y fue correspondida al instante.
Ninguno de los dos era del tipo de dar abrazos con frecuencia, sin embargo, la ocación lo ameritaba.
Ambos tenían una conexión que sobrepasaba la amistad. Se entendían, se apoyaban, se tenían confianza, eran el amigo en el que podían recargar tu espalda y confiar tu vida.
Habían dudado si el otro seguía con vida, así que verse después de medio año de horrores y tensión, era un alivio indescifrable.
Así que se abrazaron, felices de verse otra vez.
-¡No puedo creer que tuviera razón!- dice la menor al separarse. Tomando las mejillas del rubio. -¡En cuanto supe que escapaste del castillo tuve la esperanza de encontrarte aqui, y no me equivocaba!-
Erwin sonrió. -Menos mal me haz encontrado, supe que el soldado fue directo a matar al pastor Nick-
Daira tragó nerviosa. -Lo logró- baja la mirada. -Fue culpa mia, llegué muy tarde... otro segundo y ninguno de hubiera salvado-
Erwin la miró a los ojos. -¿Entonces todos están bien?-
-Están bien- asiente. -Se ocultan en un pueblo abandonado en medio del bosque, en el límite de Sina-
Erwin suspiró y sonrió ligeramente. -Gracias-
Daira asintió y le dió un último abrazo a su amigo. -Que alivio que estés bien-
Al separarse, Erwin miró al rededor. -No he venido solo-
Comenzaron a caminar al interior de la cede, en donde apenas atravezar el portico y la entrada abierta de dos puertas, pudo ver a muchos soldados de la policía militar.