Capitulo 30 La Sultana Gizem Diosa Guardiana del Universo.

46 7 0
                                        

Una hermosa Sultana de un planeta muy lejano dela Galaxia, aparecerá para detener la malvada ambición de su hermana Gemela.

 Gizem es su nombre y la guardiana del planeta Metalia Alinus, el cual sirve de sello a un gran portal que une nuestro universo con un universo paralelo, donde gobierna un ser maligno destructor de Galaxias llamado Bilmek.

El cual es responsable del odio que la Sultana Nilufer le tiene a toda su familia y Dinastía, incluyendo a su hermana Gemela. 

Nuevas Aventuras y misterios nos Esperan en este Capitulo Final de la primera Temporada de esta Historia, espero les guste. 

Parte I El Sello del Planeta Metalia  Alinus.

​El cosmos albergaba secretos demasiado oscuros para la mente mortal, pero ninguno tan peligroso como la verdad tras el planeta Metalia Alinus. Aquel lejano mundo no era un simple astro en la galaxia; era el sello primordial, la única barrera que impedía que la oscuridad de un universo paralelo consumiera el nuestro.

​Allí, donde las estrellas parecían contener el aliento, gobernaba la Sultana Gizem, Diosa Guardiana del Universo. Su presencia imponía una majestad serena, pero en sus ojos resplandecía el peso de una responsabilidad ancestral. Su misión era implacable: mantener el portal cerrado a toda costa y proteger la vida.

​Sin embargo, el velo de paz que sostenía se desmoronaba.

​En la sombra del universo paralelo acechaba Bilmek, un ser maligno destructor de galaxias cuya influencia corruptora había extendido sus garras mucho más allá de su dimensión. Fue Bilmek quien sembró la veneno de la discordia, infundiendo un odio visceral en el corazón de la Sultana Nilufer, la hermana gemela de Gizem. Aquella corrupción no solo la había cegado de ambición, sino que la había llevado a volverse contra su propia sangre, su dinastía y todo su linaje.

​—Hermana... —murmuró Gizem en el silencio de su templo, contemplando la luz descendiente del portal—. El odio que te consume no te pertenece, pero no permitiré que tu ambición abra la puerta a la destrucción total.

​Sabiendo que Nilufer estaba a punto de desatar la catástrofe definitiva, la Diosa Guardiana tomó su decisión. Con el fulgor de su poder despertando a su alrededor, se preparó para manifestarse allí donde la batalla decisiva estaba por comenzar.

​La era de las Sombras había llegado a su punto de quiebre, y la llegada de la Sultana Gizem marcaría el destino de la galaxia.

​Parte II: El descenso celestial ante Hikari y Melek

​El aire en el campo de batalla se volvió pesado, casi irrespirable. La presión cósmica hacía temblar la tierra bajo los pies de Hikari, quien instintivamente dio un paso atrás, colocando una mano protectora sobre los hombros de su pequeña hija, Melek. La niña miraba al cielo con los ojos muy abiertos, sintiendo una energía colosal que nunca antes había percibido.

​De repente, una grieta de luz dorada y plateada rasgó el firmamento.

​El destello no traía destrucción, sino una calma majestuosa pero imponente. El cielo nocturno pareció abrirse de par en par mientras una figura descendía lentamente, envuelta en una aura resplandeciente que hacía que la mismísima luz de las estrellas palideciera.

​Cuando la luz se disipó, ante la vista atónita de Hikari y Melek, reveló su figura: vestida con ropajes reales que semejaban la vastedad del universo y portando una corona de destellos estelares, la Sultana Gizem pisó el suelo.

​—¿M-mamá...? —susurró Melek, aferrándose con fuerza a la ropa de Hikari—. ¿Quién es ella? Se siente... como una diosa.
​Hikari no podía apartar la mirada. El parecido con la despiadada Sultana Nilufer era innegable: era su rostro exacto, su misma mirada serena pero letal. Sin embargo, en Gizem no había rastro de la ira o el odio que consumía a su hermana. Había nobleza, determinación y una fuerza protectora incalculable.

Hikari El Ángel Estelar.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora