Recuerdos borrosos

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-¿Entonces tiene otro trabajo mucho mejor que este?- inquirió Karen-¿mucho mejor que estar con nosotros todo el día?-

A la pequeña castaña le parecía sorprendente la repentina desaparición de su niñera gótica. Y más aun que fuese por un trabajo sumamente genial. Probablemente estuviese trabajando en una banda de rock como la gente famosa. Si, definitivamente esa es la única opción laboral realmente mejor que podía competir con estar con ella y su hermano. Evidente por eso cambió de estilo. Esa era la explicación más lógica.

-Así es princesa- le informó Kenny sosteniendo nuevamente su compresa helada para aliviar la inflamación.

Luego de dejar ir a Martha, tuvo que encargarse de su hermanita, como antes. Debía reconocer que ya confiaba muchas de las labores en las capaces manos de Martha. Desconocía como peinar de manera moderna a su hermanita, ni cuales eran los programas de televisión, los horarios y las tareas... Tendría que volver a aprender todo. Iba a ser un poco cansado, pero sabía que la rutina volvería.

Les comunicó a los chicos sobre Martha. Trató de obviar la parte de la pelea, sin éxito. El tener amigos inteligentes no ayudó en ese cometido. Tuvo que hablarles del incidente, recibiendo regaños por parte de Stan, Kyle y hasta de Eric. Sabía que había actuado como un mono, pero ya no podía retroceder el tiempo. Ese pequeño ser andrógino desapareció de la misma manera en la que interrumpió su vida: repentinamente.

Se tranquilizó retomando todo desde cero: empezó a levantarse más temprano con ayuda de su teléfono, habló con la guardería de Karen para ponerse al corriente, le pidió ayuda a Laura Tucker para cuidar a Karen en las tardes donde debía trabajar, al igual que a sus amigos. Todo volvió a su curso en unos días. Pero se sentía incomodo y melancólico.

Cuando se hallaba solo en su hogar, repentinamente abría la habitación que pasó de ser la bodega a ser una habitación más. No, no era solo una habitación. Era la habitación de Martha. No, tampoco. Fue el aposento de la criatura más curiosa que había conocido: un ser extrañamente angelical, totalmente desconocido. Quizás por eso le pareció inmediatamente interesante. Una persona completamente indescifrable, un misterio vivo. El ideal de un investigador.

A veces se recostaba en la cama donde ella dormía y pensaba. Elucubraba sus pensamientos, anhelos, dudas. Jamás pensaba tanto en otros. Toda su atención siempre lo había dirigido a su hermanita. Pero ahora había cambiado el rumbo. ¿Cuándo hizo eso? ¿fue cuando vio los hermosos ojos celestes rodeados de pestañas largas y rizadas? ¿cuándo notó sus pasos, rápidos y suaves? ¿Cuándo estrechó su cuerpo contra el suyo? ¿o solo ocurrió porque ya no estaba nada de eso? A veces la melancolía lo corroía. Quería ver a ese pequeño ser andrógino aparecer. Quería oír su dulce voz avisando que había llegado con Karen saltando a su lado. Quería oler las delicias que había preparado para el día.

Suspiraba pesadamente y volvía a la rutina. La cena de su hermana no iba a preparase sola. Desde la ventana observó el movimiento de algunos miembros de la milicia. Según le habían informado en la vecindad, la fuerza pública estaba apoyando a la compañía eléctrica para revisar un desperfecto en el área (aparentemente tenía relación con algunas bajas y altas de voltaje que había empezado a ocurrir de manera frecuente).

Observó el movimiento de los uniformados, cuando fue interrumpido por el tono de su móvil. No tenía especial interés en hablar con nadie... pero tampoco le parecía especialmente útil seguir como "la llorona"

-¿Qué quieres?- contestó

-Encontré algo. Revisa tu correo y luego elimínalo- dijo la voz monótona de su colega, para terminar con un pitido que indicaba el final de la llamada.

Kenneth no pudo ignorar la rapidez ni la instrucción escueta y directa. Debía haber encontrado algo importante y, seguramente, necesitaba que leyera algo para poder dirigir la investigación. Abrió su computadora, ingresó la clave y abrió los archivos adjuntados al primer correo de la bandeja.

Bunny - Mi nombre es...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora