La casa del oficial jubilado era sencilla. El sillón verde roído en la parte de las patas era pruebas de la convivencia íntima del exoficial Barbrady con su perro, el cuál ahora se encontraba acomodado sobre el sillón, roncando. La chimenea desprendía un delicioso calor de hogar, que traía a Criag recuerdos que su niñez, cuando jugaba a lanzarse bolas de nieve con los chicos de su escuela.
-Gracias Craig por la canasta, dale todos mis saludos a Laura y Thomas. ¿Quieres compartir conmigo un vino?-
-Se lo agradezco, pero debo conducir al hotel- rechazó amablemente.
-¿Qué tal si te quedas aquí? Te ahorras el hotel y me haces compañía-
-Señor, seguramente ud. sabe que no soy buen conversador. Además, pagué la habitación por adelantado- al ser un amigo de sus padres, no podía simplemente enviar a la mierda la invitación de Barbrady. Estaba cansado y le apetecía descansar cómodamente.
-Ya veo- contestó el hombre decepcionado-¿te apetece una bebida antes de marcharte? Me gustaría conversar un poco contigo, ya que no te he visto en muchos años. Ya te volviste todo un policía, me lo comentó Henri. ¿Viniste por un caso, verdad?-
No iba a poder soltarse fácilmente, pero quizás iba a servir para la investigación -Un vaso de agua estará bien. Y si, vine por un caso-
-Eso dijo Henri- comentó el viejo, mientras se dirigía a la cocina. Luego de una breve espera, dejó un vaso de agua en la mesa auxiliar, frente a Craig-Fue un periodo oscuro para las fuerzas de la ley... recuerdo que yo estuve involucrado en esos casos-
-¿Recuerda algo? – consultó Craig, eso podría ser de mucha ayuda en su investigación.
-En esa época solo era un oficial de carretera, por ello solo sabía de los avances a través de los rumores del departamento. Diariamente llegaban los padres angustiados de los niños perdidos. Por ellos el coronel estuvo obligado a enviar muchos grupos de patrullas a recorrer alrededores con perros...-
Craig asintió. El uso de perros policía en casos de secuestro se realizaba cuando había pistas olfativas, pero en el caso de terrenos eriazos se utilizaban para encontrar cadáveres la mayor parte del tiempo.
-La pobre señora Linda estaba desesperada, visitaba la comisaría todos los días-
-¿Linda Scotch?-
-Si. Pobre mujer...- el señor tomó un trago de su bebida.
-¿Será posible que me dé su contacto? Me sería muy útil poder hablar con ella-
-Craig, Linda se suicidó al año de la desaparición de sus hijos... el pobre Chris estaba destrozado, no le quedaba nada. Fui a acompañarlo un par de veces, gracias a Dios no me odió por no poder haber hecho nada por su familia. La misión de un policía es ayudar a la justicia, pero en su caso, no hubo nada...-
-¿sus hijos?- consultó Craig. Había leído solo el archivo de la desaparición de Marjorine.
-Linda y Chris tenían dos hijos, gemelos. Eran iguales a Linda, unos niños preciosos- el viejo oficial se puso a rebuscar entre sus libros-Desde que entre a la fuerza, cada año me sacaba una fotografía con los niños de la escuela, el día de las profesiones. Ese día en que se le explica a los niños que hacen los policías, doctores, profesores y otros, para que sueñen que les gustaría hacer cuando sean grandes. Déjame buscar...-
El pelinegro estaba interesado. Ya sabía que Linda no podría ayudarlo en la investigación. Pero se abrió otra pista: el otro niño desaparecido.
-¡Aquí está!- celebró el viejo, limpiando la tapa del álbum con su brazo. Empezó a buscar entra las hojas, hasta que encontró lo que buscaba-Mira, Craig.-
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Bunny - Mi nombre es...
FanfictionUn extraño chico provoca la ira de una grupo de cuatro adinerados magnates de Denver. Este incidente sin importancia desatará la curiosidad pero... hay secretos que no deben aclarase.
