-Marjorine- deslizó ese nombre entre sus delgados labios, soltando la mano de la angustiada niña.
La morena se interpuso entre ellos.
La mujer se sorprendió al observar al hombre. Sintió una punzada en su cabeza. Conocía a ese uniformado. Como si de un hechizo se tratase, al observar ese rostro, podía recordarlo.
"¿Por qué ahora?"
Mantenía el mismo corte de cabello, salvo que ahora podía ver algunas canas. Y su rostro... imperturbable, frío y cruel. Como aquel día de invierno, en que con una manzana la tomó de la mano para adentrarla a un mundo desconocido, de dolor y oscuridad. Ahora ya tenía los zurcos de las arrugas más pronunciado en el entrecejo, producto de años frunciendo el ceño.
Al escuchar esa voz llamarla por el nombre su cuerpo tembló. No lo importaba estar en el mismo lugar donde fue "adulterada" para ser la llave maestra de la milicia, el arma secreta de EEUU. Ese lugar no le importaba en lo más mínimo. Ya había pasado por lugares y penurias peores en su camino hacia la libertad. Pero el tono de voz de ese ser la golpeó. El recuerdo innegable del abandono de su padre.
-Jovencita ¿sabes lo difícil que ha sido encontrarte? Sabes muy bien que no debes salir de allí...¿tienes idea de lo mucho que estuve buscándote?-
El cuerpo de la rubia se doblegó sobre sí mismo. A pesar de que había decidido ser valiente... con mucha vergüenza debía admitir que tenía miedo. Ese hombre que se acercaba directamente hacía ella con una mirada furiosa le aterraba. Realmente quería moverse. Quería con todas sus fuerzas usar su cuerpo alterado, ("mejorado", como solían decir los científicos), pero estaba paralizada por el miedo.
-¿Sabes lo vergonzoso que fue? ¡Jovencita, por tu culpa fue denigrado, solo por tu insolente comportamiento!- alzó la voz el comandante. Sin ningún cuidado agarró con fuerza los cabellos de la chica-¡Solo tenías que hacer una cosa: ser obediente y quedarte quieta! ¿cómo no logras entender una simple orden!-
-Yo...- Marjorine estaba confundida, adolorida. Pero todo esto la resultaba familiar. Y eso liberaba recuerdos.
Los otros hombres observaban la escena desde la distancia. Esa chica lucía demasiado menuda. Tan extremadamente... débil. Solo con la mano del General Scotch había sido sometida... ¿realmente era tan peligrosa como había comunicado?
Se estremecieron cuando, en un repentino movimiento, su general alzó a la chica contra la pared. La sostuvo de manera agresiva, pues la chica soltó un grito.
-¿Te divirtió todo esto!- gritó el hombre a la cara de la chica -¿Burlarse de mi te divierte!-
-Yo solo...-
Todos los recuerdos que tenía en su descompuesta mente se estaba liberando. Y recordó por primera vez desde su despertar en la iglesia con el padre Maxi. Veía las escenas distorsionadas. Ella, el hombre que le gritaba sin tregua, una señora... y un niño. Su reflejo.
-¿¡Dónde está!?- consultó la castaña. Ambos ojos celestes se enfrentaron por primera vez.
La pregunta no fue contestada. De un solo movimiento, Marjorine se liberó del agarre del general. Fue rápido. Los militares apuntaron sus armas hacía la chica, siendo detenidos por la seña de su superior.
-Si quieres saberlo tendrás que venir conmigo- respondió su padre. Si, ese hombre era su padre -Tendrás que recuperar todo el tiempo perdido y, si te comportas, te diré sobre Leopold-
La chica dudó, pero ya recordaba. Había abandonado el centro de investigación. Su hermano fue capturado en la huida. De hecho, él fue el responsable de empujarla. Antes de separarse.
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Bunny - Mi nombre es...
FanfictionUn extraño chico provoca la ira de una grupo de cuatro adinerados magnates de Denver. Este incidente sin importancia desatará la curiosidad pero... hay secretos que no deben aclarase.
