Esa noche luego de bañar, acostar y dejar dormida a la pequeña Karen, Martha se dirigió al baño a tomar una ducha. Se recriminó mientras enjabonaba su cuerpo. No entendía porque se puso de tan mal humor con Eric. No tenía sentido, siempre tenía una personalidad dócil y paciente, pero con el tema de comidas... Siempre seguía normas rígidas. "¡Inclusive él invitó la cena!" Se sentía muy culpable, sobre todo porque él no dijo nada más sobre eso, y siguió comiendo y hablando de otras cosas, haciendo que su sobresalto fuera menos notorio para Karen, lo cual agradecía.
Se envolvió en la toalla y se dirigió a observar a la niña descansar tranquila. Luego fue a su habitación. Mañana iba a disculparse con Eric por su exabrupto. Era lo correcto.
Vistió su pijama y procedió a acurrucarse en la cama. Había encontrado la posición perfecta para descansar. Pero había olvidado el teléfono y tenia que tenerlo cerca "por si acaso". Con desgana fue a traer el celular desde su pantalón y se apresuró a cargarlo.
Una vez se prendió la luz verde que indicaba que estaba siendo energizado, volvió a acomodarse para dormir. Volvió a la posición, no tan perfecta, pero estaba cansada. Cerró sus ojos celestes con disposición a visitar a Morfeo.
El silencio. La oscuridad.
Una vibración. ¿Y una luz?
Martha odio ese dispositivo. Su vida era mucho más simple sin esa cosa. Si no se la hubiese regalado él, ni siquiera la utilizaría. En un movimiento, estirando el brazo por completo para tomar el celular.
000: ¡Hola Marjorine! ¿sigues allí?
Martha leyó el mensaje que mostraba la pantalla. El autor estaba identificado como "000" y escribía un nombre que no reconocía... Igual que todos los demás. Sin embargo... Esa configuración de letras... le resonaba. Sintió una punzada en la frente.
000: ¿qué pasa? ¿te sientes mal?
¿Qué debía hacer? Sus nuevos amigos le habían comentado de pervertidos que piden fotos extrañas a las chicas incautas... Pero esos mensajes no parecían de alguien con malas intenciones. Quizás solo era un mensaje para otra persona. Un error común.
Con lentitud Martha tipió la respuesta.
Martha: Disculpe, se debe haber equivocado de número.
000: No hay error Marjorine. Eres tú.
La respuesta fue instantánea, de hecho... recibió la respuesta sin siquiera haber pulsado el botón de enviar.
¿Qué esta pasando? Consultó para si misma. Volvió a escuchar la vibración
000: Marjorine, ¿realmente no lo sabes? ¿acaso no descargaste los archivos?
Martha soltó el dispositivo como si le quemará la mano. Seguramente debe ser una broma de los muchachos. Eso tenía sentido. Había leído esos textos extraños que había recibido, esos que hablaban sobre experimentos... Supuso que habían llegado allí por apretar mal los botones y se sentía avergonzada. Por ello no le comentó a nadie sobre eso. Tampoco se había sorprendido del contenido. Claro, era extraña la temática de fuerza militar con experimentos confidenciales, pero hay la ciencia ficción es un buen género literario.
El teléfono seguía vibrando. Esta vez no se detenía.
000: ¡No botes este dispositivo!
000: Me costó mucho esfuerzo reiniciar aquí ¿sabes lo que es pasar por energía continua?
000: Y me prometiste que estaríamos juntos ¿Qué no lo recuerdas?
¿Que eres? ¿o quién eres? Le consultó en un susurro la rubia.
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Bunny - Mi nombre es...
FanfictionUn extraño chico provoca la ira de una grupo de cuatro adinerados magnates de Denver. Este incidente sin importancia desatará la curiosidad pero... hay secretos que no deben aclarase.
