Hemos comido en un restaurante italiano y he impedido a Kate que pagara ella, como agradecimiento a la ayuda que me ha prestado entre ayer y hoy, aunque no voy a poder evitar que pague los cafés que nos estamos tomando ahora.
-¿Cómo llevas tu primer caso? -me pregunta.
-Muy bien, tengo las de ganar. Está todo muy claro.
-Te dije que era de los fáciles.
-Ja, ja. Subestimas mis capacidades. -le digo sonriendo.
-No te lo tomes a mal, pero llevo ejerciendo la abogacía 3 años y no he perdido ningún caso, así que, de momento, puedo subestimarte. -me dice orgullosa de sí misma.
-Será un honor hacer que tu primer caso perdido sea contra mí. -le contesto presumiendo.
-Eso no pasará. -me contesta con una sonrisa.
Pasamos casi toda la tarde en esa cafetería, hablando de casos que habíamos tenido ambos a lo largo de nuestras carreras, no solo relacionados con los divorcios, y algunos, eran de los que solo aparecían en las películas. Por supuesto, me fue imposible pagar los cafés, pero volví a invitar a Kate a cenar a mi casa, aunque esa cena fueran un par de pizzas medianas.
-¿Cuándo es el juicio de los Smith? -me pregunta ella limpiándose las manos con una servilleta.
-Pasado mañana. ¿Estarás en la sala?
-De eso quería hablarte. Tengo esta semana libre y mañana vuelo a Houston a ver a mi madre. Me quedaré allí hasta el día siguiente al juicio, así que, no voy a poder estar. -me dice.
-¡¿Mañana?! -exclamo.
-Ya, siento no habértelo dicho antes. Me hubiera gustado estar en la resolución de tu primer caso. Pero seguro que ganarás esté yo o no. -me contesta sonriendo.
-Vaya, bueno, no pasa nada. Gracias por la confianza. -le digo, un poco sorprendido.
-Tienes mi confianza desde que te vi caminando hacia mí en el aeropuerto. -me dice con una sonrisa-. Y ahora me voy. El vuelo sale a las 8 de la mañana y todavía no he hecho la maleta. -dice, dirigiéndose a la puerta.
-Buen viaje. -le contesto, sonriendo, desde el sofá.
-Muchas gracias por la comida y la cena, Fran. -me dice sonriéndome. Y se va.
Es evidente que gané ese juicio, y cuando Kate volvió de Houston, lo celebró conmigo invitándome a cenar a su casa en una velada en la que estuvimos más cercanos de lo que yo un día pensé que estaríamos. Pero finalmente, esa noche, no pasó nada para recordar entre nosotros. Bueno, miento. Todo lo que vivido con Kate está y estará en mi cabeza para siempre, ya que ella es el motivo por el que sigo sentado en esta maldita silla. Sin embargo, a pesar de que esa noche no pasó nada de lo que pueda presumir, jamás imaginé que, cinco años más tarde, todo daría un giro de 180 grados.
Estoy empezando a enfadarme, porque llevo más de media hora metido aquí dentro, y ellos siguen tras el cristal, pero no voy a quejarme porque bastantes problemas he causado ya.
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Lo que fue y no tuvo que haber sido
Mystery / ThrillerNunca imaginaste las consecuencias que tiene querer lo que no se puede tener.