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5 AÑOS DESPUÉS DE GANAR MI PRIMER CASO EN LOS ÁNGELES...

Estoy trabajando en mi despacho cuando llaman a la puerta.

-Adelante. -contesto demasiado alto. La puerta se abre y veo aparecer a Kate.

-Fran, George quiere verte en su despacho.

-¿Y por qué no me lo dice él mismo? ¿Es demasiado trabajo para el mejor abogado de California? -pregunto sin ni siquiera mirar a Kate.

-Porque vengo de hablar con él y me ha pedido que te avise. -hace una pausa-. Oye, ¿te pasa algo? -pregunta ella ante mi inesperando mal humor.

-No. Perdona, no quería hablarte así.

-Sabes que si necesitas cualquier cosa, estoy enfrente.

-Ya, lo siento. Ahora subo a ver a George.

Kate sale del despacho y cierra la puerta más fuerte de lo normal. Creo que no le ha sentado muy bien mi enfado inexplicable. Y digo inexplicable porque ni yo mismo sé a qué se debe. Simplemente, esta mañana no me he despertado de humor y lo he pagado con la primera persona que se me ha cruzado.

El ascensor se para en el último piso. Salgo de él y voy hacia el despacho de George. Llamo dos veces y este me indica que pase con un seco "adelante".

-¿Me has hecho llamar?

-Sí. A ver, se trata de un tema delicado, y como en este tiempo has demostrado que eres, en efecto, muy bueno en tu trabajo, he decidido encomendarte una parte de este caso a ti.

-¿De qué se trata? -le pregunto bastante intrigado. George siempre ha sido muy directo y ahora se está yendo por las ramas.

-Conoces a Ryan y a Sarah, ¿no?

-Y bastante bien. Son buenos abogados y mejores amigos míos. -le contesto.

-A ver, cómo te digo esto...

-Espera. No. No puede ser lo que estoy pensando... -digo, pasándome una mano por el pelo-. ¿Hace cuánto que lo sabes?

-Hace tres días Sarah me dejó encima de la mesa una carpeta con la petición de divorcio. -contesta él.

-¿Y bien? ¿A qué se debe? -pregunto incluso nervioso por la falta de colaboración de George.

-Míralo tú mismo. -dice, pasándome una carpeta en la que pone "Mr. & Mrs. Williams".

-¡¿Qué?! ¡¿Ryan?! -exclamo-. No puede ser, es incapaz de matar a una mosca.

-Lo estás leyendo tú mismo. Y, además, vienen adjuntados varios informes médicos que indican que Sarah tenía varias contusiones no muy graves en la cabeza, el labio partido y moratones en un brazo.

-Esto es imposible... -digo, completamente sorprendido.

-Bueno, el motivo por el que te he llamado es porque quiero que te encargues de la defensa de Ryan.

-Es... está bien. -contesto, completamente confundido-. Una pregunta: ¿quién defiende a Sarah?

-Kate. -dice él.

Lo que fue y no tuvo que haber sidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora