He pedido una pizza y he comido solo en casa, en mi cama. Cuando he terminado de comer, he puesto el equipo de música no muy alto y me he quedado dormido mientras miraba la ciudad a través de la ventana. Echaba de menos dormir la famosa siesta española. Son las cinco y cuarto de la tarde cuando termino de hacerme el nudo de la corbata. Para el juicio de mi amigo he elegido un traje negro, una camisa blanca y una corbata negra. Parece que voy a un funeral, pero no me importa. Salgo de mi casa para bajar al parking e ir a recoger a Ryan para irnos hasta el juzgado.
El policía que normalmente custodia el domicilio de los Williams me saluda y me abre la puerta. Cuando entro, me encuentro con Ryan terminando de atarse los cordones de un zapato. Se incorpora y levanta la cabeza. Se ha afeitado y se ha metido dentro de un traje azul marino, una camisa blanca y una corbata con decorados en azul claro.
-Pareces tú el abogado en vez de yo. ¿Cómo estás? -le digo sonriendo.
-Hecho un flan. ¿Y tú? ¿Qué tal la comida con Kate?
-Muy bien. -le miento sonriendo. No quiero meterle más pájaros en la cabeza, bastante tiene con estar dándole vueltas a su declaración, pero ha ido realmente mal, de la peor de las maneras.
-Anda, vamos. -le digo, abriéndole la puerta. Uno de los policías echa a andar delante de nosotros, y el otro va detrás.Llegamos al juzgado y la entrada está repleta de periodistas. Es algo normal si nos situamos en que van a juzgar a uno de los abogados de uno de los mejores bufetes de Estados Unidos. Cuando entramos, tenemos que esperar porque todavía falta un poco para que empiece el juicio. Sé que Kate ya habrá llegado con Sarah, porque la conozco, y llevará aquí como 15 minutos, pero habrán entrado por otra puerta. Le digo a Ryan que espere y voy en su busca. La encuentro en uno de los despachos del juzgado, revisando una carpeta. Se da la vuelta y deja la carpeta en la mesa cuando oye la puerta cerrarse.
-Vengo en son de paz. -le digo, acercándome a ella.
-¿Otra vez vamos a hablar de lo mismo? -pregunta, cruzándose de brazos.
-Kate, fuese lo que fuese lo que teníamos, haz que vuelva... -le digo acariciándole la mejilla.
-Fran, va empezar el juicio, te veo luego...
-Está bien. -digo, girándome ante su negativa.
-Tengo una buena noticia. -me dice, mientras agarro el pomo de la puerta para salir. Yo, me quedo de espaldas a ella, esperando su anuncio-. El juez es Mark Lincoln.
Sonrío de cara a la puerta porque Mark es como una salvación siendo Derek el fiscal. Me doy la vuelta y le digo a Kate la cosa más sincera que he dicho en toda mi vida.
-Kate, te quiero como no he querido nunca a nadie. -y salgo del despacho.Estoy tratando de tranquilizar a Ryan cuando quedan apenas cinco minutos para que comience todo, cuando oigo a mis espaldas que alguien me llama.
-Señor García. -me dice alguien a la vez que me tiende la mano-. Un placer volver a verle.
-Igualmente, señoría. -le digo, estrechándole la mano. Pero en seguida nos dejamos de formalismos porque nos conocemos desde hace tiempo-. ¿Qué tal, Mark?
-La pregunta es qué tal está él. -dice, señalando a Ryan con la cabeza.
-Todo lo bien que puede estar.
-Haré lo que pueda, pero sabes que no...
-Que no puedes indultarlo. -le interrumpo-. Lo sé, y él también, de sobra... Mark, no dejes que Grey le joda la vida, por favor. -hace algo parecido a asentir con la cabeza y se larga. En ese momento nos llaman...Mark Lincoln da el cuarto golpe del juicio con ese mazo que todos los jueces tienen pero pocos usan. Llevamos más de dos horas aquí dentro, y el motivo por cual se está alargando tanto es Derek Grey. Aunque esto era de esperar. Ha pedido dos recesos y nos ha cortado a Kate y a mí como 20 veces en mitad de una frase, por no decir la de preguntas no autorizadas que ha hecho tanto a Ryan como a Sarah... Y la guinda para el pastel han sido los ocho años de prisión que ha pedido para Ryan. Sabía que Derek era un cabrón, pero esta vez, se ha pasado, y obviamente, su señoría ha descartado rápidamente esa petición.
Esta vez, el mazazo que Lincoln da sobre la mesa es para anunciar la sentencia.
-Este tribunal, habiendo tenido en cuenta todos los argumentos y acusaciones expuestas por todas las partes, condena a Ryan Williams a cuatro años y seis meses en arresto domiciliario por las agresiones cometidas hacia su ya exmujer, Sarah Brown. Se levanta la sesión. -dice Mark muy serio, y dando un último mazazo, se levanta y sale de la sala.
Miro a Ryan, que está cabizbajo.
-Venga, vamos, ya ha terminado todo.Llegamos custodiados por la policía a casa de Ryan. Uno de los policías abre la puerta del piso y mi amigo entra, y yo, detrás de él.
-Tenéis cinco minutos. -dice uno de los hombres. Y cierra la puerta.
-Voy a venir a verte siempre que estos tíos me dejen.
-Gracias por todo, Fran. -dice él, mientras yo niego con la cabeza.
-No. Es mi trabajo. Y si no lo fuera, habría hecho todo lo posible.
-Vete, antes de que te abrace y no quiera soltarte. -contesta él.
-Aguanta, Ryan. -le digo, poniéndole una mano en el hombro-. Aguanta. -me giro, y dejo a mi amigo cumpliendo condena.
Cada cosa a su tiempo, y ahora que ya he solucionado una, tengo que solucionar otra. Estoy obsesionado. Obsesionado con que mi vida sea perfecta, pero no puede ser perfecta si hay cosas que lo impiden. Así que, lo que tengo que hacer es apartar esas cosas de mi vida para siempre. Mi vida es perfecta porque vivo aquí, tengo trabajo y a gente que me aprecia. Mi vida puede ser perfecta sabiendo que he hecho todo lo posible por Ryan, aunque haya salido mal, pero puedo vivir con eso. Sin embargo, no puedo vivir perfectamente si Kate no me quiere. Así pues, habiéndolo pensado mucho, por fin he decidido cuál será mi próximo paso.
Toco el timbre de casa de Kate tras haber pasado por mi casa para cambiarme de ropa y coger algo que necesitaba. Espero un poco y me abre la puerta.
-Fran, ya hemos hablado demasiado de esto. ¿Qué quieres ahora?
-Ni se te ocurra gritar. -le digo muy serio, levantándome un poco la camiseta para que vea la pistola que llevo metida en la cintura del pantalón-. Entra en casa.

ESTÁS LEYENDO
Lo que fue y no tuvo que haber sido
Mystery / ThrillerNunca imaginaste las consecuencias que tiene querer lo que no se puede tener.