Después de eventos desafortunados, Elizabeth Swan y Isaac Lahey, van a Forks tratando de alejarse del mundo sobrenatural. Sin embargo, no esperaban encontraste con un grupo de chicos de ojos dorados, quienes pondrían su mundo de cabeza mucho más de...
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Narrador Omnisciente
Los gemelos Vulturi estaban por llegar. Decir que los vampiros estaban nerviosos era poco, comparado a cómo se sentían. Lo cual era bastante gracioso, considerando que son vampiros.
Jane y Alec caminaban sobre la blanca nieve que ahora cubría todo el bosque de Forks. Sus pisadas se quedaban marcadas, el ambiente estaba tenso.
Los Quileute fueron informados de que dos vampiros entrarían al territorio. Si bien, aún seguían molestos por lo acontecido en el parto de Alice, ayudarían solo por tener la satisfacción de matar a unos cuantos vampiros.
Embry y Claire estaban distanciados pero se mantenían en el mismo círculo de convivencia, así el Quileute no sufría demás al estar separado de su impronta. Sin embargo, hacía lo posible para que la semielfo lo perdonara.
Luke y Leah habían comenzado una relación, y eso no había alegrado a Sam, pero estaba claro que debía dejarla ser feliz, así como él lo era con su prometida. Todos parecían tranquilos, sin el hecho de que pronto lucharían contra un batallón y no sabían si todos saldrían con vida de la pelea que sabían, sería inevitable.
Los gemelos Vulturi llegaron a la entrada de la casa Cullen. Todos los vampiros, la manada Black y la manada Swan los esperaban en la entrada. Siendo Elizabeth, Isaac y Carlisle los que estuvieran al frente de todos. Los únicos que no estaban era Alistair, que aún seguía siendo apático y temeroso ante el hecho de luchar junto a los Vulturi. Y Rosalie, ella había decidido quedarse junto a Noah, ya que aún les tenían que explicar a Jane y Alec lo que el bebé era y sobre todo, que supieran que no era un niño inmortal.
—Jane, Alec, bienvenidos —el patriarca Cullen habla con una sonrisa.
—No sabía que tenían canes como mascotas —Jane ve a la manada Black. La manada Swan se encontraba del lado de Isaac y Lizzie, llamando la atención de los dos Vulturi—. Veo que se han integrado más.
—Me alegra verlos de nuevo —Lizzie se acerca un poco—, en mejores condiciones.
—¿No nos saludarán? —los Vulturi ponen una sonrisa ladina. Los demás vampiros pensaban en que los dioses lobo habían perdido la cordura al hablar con tal confianza con los gemelos Vulturi.
El miedo recorrió a todos, excepto a los Cullen que ya sabían sobre la relación que tenían con los Vulturi, cuando vieron a Jane y Alec acercarse a los dioses lobo.
Quedaron un poco contrariados y por decir demás, sorprendidos. Nunca se imaginaron que llegarían a ver a algún Vulturi abrazando a nadie, o al menos no sin querer matarlo en el proceso.
Se separaron de los chicos y volvieron a mostrar su actitud habitual.
—La manada Black y otra manada nos apoyaran con lo que Aro pidió.
—Sabemos que no confían en nosotros, pero si quieren que la humanidad persista y que los de nuestra raza sigan ocultos, tenemos que ganar.
Los vampiros estaban más que nerviosos, pues pensaban que en algún momento los atacarían, porque aunque eran más, los gemelos Vulturi fácilmente podrían acabar con todos ellos en poco tiempo. Sin contar a los dioses lobo.