Capitulo 31

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Habían pasado casi cinco meses desde la batalla contra el Clan Rumano. Los Vulturi se habían encargado de eliminar hasta el último integrante que había asistido, pues no querían correr riesgos futuros.

La castaña Swan se encontraba en la estancia de la casa Cullen. Su vientre había crecido considerablemente en los últimos meses. Sabían que pronto llegaría el parto, pero al haber pasado por una situación parecida con Alice, sabían que hacer. Aún así, Carlisle pidió ayuda a Isaac.

—¿Cómo te sientes?

—Mejor, no dejan de moverse —la castaña le responde a Jasper. Las circunstancias eran diferentes a cómo fue el embarazo de Alice.

En primer lugar, el gen vampiro parecía predominar menos en las nuevas vidas que llegarían a ellos. Segundo, eran dos, dos bebés portaba en su vientre la castaña. Y en tercer lugar, sus emociones sí se percibían y habían creado una especie de conexión con sus padres telepáticamente.

Las cosas para todos estaban yendo de maravilla. Los Quileutes no los visitaban, al menos no desde que supieron que Elizabeth estaba embarazada. Creían lo mismo que había pasado con Alice, el bebé, o en este caso bebés, eran una amenaza para los seres humanos. Sin embargo, sabían que no podrían hacer nada contra los dioses lobo, así que decidieron alejarse.

El hijo de Alice y Isaac parecía un niño de 8 meses, casi un año. Sus ojos azules resaltaban más que antes, al igual que su cabello negro. Dientes ya aparecían en su encía. Simplemente, era un hermoso niño.

Claire y Bree se habían vuelto muy unidas. Parecían hermanas y compartían la misma emoción con respecto a Lizzie. Ambas sentían una especie de conexión hacia la alfa, prácticamente la querían como si fuera su madre, sin contar que sentían lo mismo por Jasper y Edward.

Claire en un inicio se había sentido mal, pues pensaba que su hermano se estaba alejando de ella, sin embargo, Lizzie le había hecho darse cuenta que su hermano estaba haciendo su vida, pero eso no quería decir que no la quisiera o la olvidaría.

Jacob y Victoria iban bastante bien. Su relación cada día se fortalecía. Sin duda, habían existido para estar juntos.

En Forks las cosas iban bien, pero no podía decirse lo mismo de Beacon Hills, pues como siempre, los problemas nunca acababan para ninguno de los seres sobrenaturales que habitaban en ese pueblo.

En un lugar solitario y en la noche, un grupo de uniformados disparaban a Scott, Malia y Chris Argent, hasta que solo quedó uno, el cual era amenazado con una arma en la cabeza por el ex cazador.

—Dime, ¿Quién las compra? —el hombre uniformado no dijo nada. Sacó una granada que tenía en su bolsillo y le quitó el seguro para posteriormente tirarla al suelo.

Scott, Malia y Chris corrieron tratando de cubrirse de la explosión. Cuando por fin terminó, vieron como una camioneta negra salía a gran velocidad del lugar.

Semidiosa Swan «E.C & J.H» Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora