29. El secreto de Nico

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Disolverse en el aire y observar como la ciudad pasaba debajo de ella era la peor sensación que Ivy había experimentado

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Disolverse en el aire y observar como la ciudad pasaba debajo de ella era la peor sensación que Ivy había experimentado. Se sentía fuera de control. Céfiro los dejo en medio de las ruinas. El cuerpo de los tres chicos recupero su forma 

--Bienvenidos a Salona— dijo Céfiro —Capital de Dalmacia. ¡Lugar de nacimiento de Diocleciano! Pero antes de eso, mucho antes, fue el hogar de Cupido

El nombre hizo eco, como si unas voces lo susurraran a través de las ruinas

Había algo terriblemente inquietante. Ivy jamás había pensado tanto en Eros, jamás creyó que pudiera dar tanto miedo. Lo había imaginado de aquella manera chistosa del bebe con alas  y un arco de juguete 

—Oh no, querida. El no es así.

Ivy se giro hacia el con nerviosismo

—¿Puede leerme la mente?

—No me hace falta. Todo el mundo tiene una impresión equivocada de cupido...hasta que lo conocen.

Nico se apoyo sobre una columna de piedra; las piernas le temblaban de manera extraña

—Oye...

Jason se dirigió a el pero Nico lo rechazo con un gesto de mano

Ivy observo como a los pies del Hijo de Hades la hierba se volvió marrón y se marchito extendiéndose hasta los pies de la chica que hizo una pequeña mueca

—Ah— Céfiro asintió compasivamente —Entiendo que estés nervioso, Nico Di Angelo. ¿Sabes como acabe sirviendo a Cupido—

—Nosotros no servimos a nadie— se interpuso Ivy —Y menos a Eros—

—Hum ¿A nadie dices? ¿Qué hay de Poseidón? ¿Zeus? ¿Hera...?

Una voz resonó a través de las ruinas

—Esa debe ser mi señal— Céfiro les sonrió —Piensa bien en tu manera de obrar, Nico Di Angelo. No puedes mentirle a Cupido. Si dejas que la ira te domine, tu destino será muy triste—

Jason e Ivy se sentían incómodos. No entendían de que estaba hablando Céfiro, Ni por que Nico parecía tan afectado. No tuvieron tiempo de pensar en ello cuando el Dios del viento desapareció en un torbellino rojo y dorado. De repente el aire se torno opresivo y más pesado. El suelo tembló provocando que los tres chicos desenvainaran sus espadas

Bien

La voz paso rozando la oreja de Ivy como una bala. Cuando se giro no había nadie

Vienen a reclamar el cetro.

Jason y Nico permanecían a sus lados. El hijo de Júpiter la tomo del brazo para llevarla detrás de su espalda

—Cupido— grito —¿Dónde está?—

Dear Jason | HoODonde viven las historias. Descúbrelo ahora