Capítulo 10

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Gaby

Bueno, hoy se supone que voy a ver a Bastian, Bastian Lacronette el hermano de Sebastián, en realidad son trillizos, cómo mellizos pero 3, Sebastián; alto con los ojos azules, cabello negro y de piel blanca, Adrien; alto de ojos verdes, pelo negro, alto y de piel blanca y, Bastian; alto, pelo marrón ojos grises (casi azules) y Biel blanca.

Bueno Sebastián era mi Crush, pero me decepcioné de él (no sabe besar bien), Adrien la verdad es muy buen amigo, además que está enamorado de Karen desde hace tiempo (aunque no se atreve a declarase, para él Karen es inalcanzable y no lo culpo) y Bastian..... Él es una combinación entre chico rudo y romántico, sólo le.abre su corazón a ciertas personas y hoy tengo una cita con él.

Me fui de la casa Granger antes de que despertarán los gemelos. No quiero que se enteren todavía. Llamé a Karen para que me ayudara con mi outfit, Karen me eligió un top manga larga naranja y unos jeans blancos junto con mis Adidas negros.

–¡Te ves espectacular!-me alardeo Karen.

–Gracias a ti mi vida.

–Bueno, ya Bastian debería estar abajo.

–¿Qué te parece Adrien?–le pregunto, no me he podido sacar esa duda de la cabeza.

–¿Por qué la pregunta?–dice alzando una ceja.

–Pura curiosidad–digo encogiéndome de hombros.

–Es lindo, pero siempre actúa raro cuando estoy cerca.

–¿No te das cuenta?

–¿De qué?

–¡Le gustas!

–Imposible Gaby.

–Bien, sigue mintiendote.

Escuchamos la bocina de un auto.

–Bueno, ya me voy. Deseame suerte–digo dándole un beso rápido en la mejilla antes de irme.

Me despido de mis padres y voy rumbo a la puerta principal, abro y veo el auto de Bastian.

–Hola–me dice cuando baja del auto.

–Hola–digo estando ya frente a frente.

–¿Me acompaña principessa?

–Claro, gracias caballero de la casa Lacronette.

Nos empezamos a reír y me abre la puerta.

–Gracias–digo entrando y él cierra la puerta antes de subir al puesto del piloto.

–¿Qué quieres hacer?

–Sorprendeme Wesley.

–¿Por qué sigues diciéndome así?

–¿A quién le cae mal Ron? Es un amor.

–Me parece estúpido.

–Es lo mejor.

–Bien me callo–dice alzando los hombros y mostrando las palmas de las manos en señal de paz.

El camino fue transcurriendo con chistes de todo tipo, cantando música a todo pulmón y la verdad si me la pasaba bien con Bastian.

–¡Llegamos!–dice estacionando en un acantilado.

–¿Me matarás?

–¡Sí!–hace una pausa dramática–Aquí nadie escuchará tus gritos.

Y nos volvemos a reír.

–Bien. ¿Qué vamos hacer?

–Un picnic.

ÉlDonde viven las historias. Descúbrelo ahora