Capítulo 21

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Caroline

Me quedo en la puerta del auto y doy media vuelta para ver su expresión, en el rostro tiene una sonrisa ladeada,  tomo aire antes de hablar

—¿De verdad los alejarías de mi así?— pregunté aunque la repuesta es muy obvia

—tu lo hiciste por 4 años— mordí mis labios y suspire

—tienes un punto - boto el aire derrotada — pero volveré, solo no dejes que les pase nada

Subo al auto y lo veo antes de que la carretera aparezca ante mis ojos, voy enviando mensajes y contestando llamadas, aún no hay información de quién mató a un cuarto de mi batallón y eso me desespera

El helicóptero me está esperando y subo a el, poniendo el celular en silencio perdiendome entre nubes cunado elevó el artefacto, durante las siguientes 10 horas solo me dedico a pensar en los niños,y una parte de mi sigue asustada por Aedus

En algún punto me gana el sueño y tengo que poner el aparato en piloto automático, cierro los ojos pero los vuelvo a abrir por la turbulencia y tomo el mando del helicóptero hasta que el cielo de nueva York me recibe, aterrizó en el techo del edificio donde vive mi hermana y su esposo

Llamo a Javier y me avisa que ella no ha querido ir al hospital y en cierto modo está como yo cuando los niños venían, abro la puerta del balcón y entro al edificio, usando la llave electrónica para abrir el lugar

Los gritos de mi hermana son lo único que se escucha y camino directo a su habitación, papá camina de un lado a otro y Javier sostiene la mano de Samara con fuerza

-—Nat!— grita cuando me ve —¡Gracias a Dios!, No te preocupes por estar aquí me asegure que el siguiera en Holanda y los niños tienen seguridad extra

Toso, para que no se me note el nerviosismo

—¿Cómo va a ella?— señaló a mi hermana quien sigue sufriendo sosteniendo su vientre

—Los doctores dicen que aún no llega a su máximo de dilatación, y trajeron lo necesario por si habia complicaciones

Asiento, acomodándome al lado de la obstetra que vuelve a revisarla y saca la mano con el guante lleno de sangre

—Tiene que pujar —grita, exasperando más a Javier y le doy un apretón en el hombro para que se relaje y me coloco en el otro extremo sosteniendo la otra mano de mi hermana

Un nuevo grito de puja de parte de la doctora y ella niega cuando el bebé no sale a la primera, la ánimo e incentivo hasta que luego de pujar dos veces más se escucha el llanto de mi pequeño sobrino

—¡Es un niño!— exclama la médico, cortando el cordón y pasandole el bebé al papá —Felicidades

Termina expulsando la placenta y ella se niega a tomarlo en brazos, se me hace extraño pero le resto importancia cuando limpian todo y me lo entregan con una linda pijama verde

—Hay que llevarlo a la incubadora— comenta de nuevo la obstetra — tiene unos gramos menos de lo ideal y hasta que los recupere o los tenga permanecerá allí

Asiento aunque se bien que no es a mi a quien debe darle esa información, papá admira el pequeño moreno de cabello castaño rojizo y yo le doy un beso antes de que lo metan en la caja

Mi hermana se queda dormida al rato «Sin mirar a su hijo» y papá se va dándome un beso en la coronilla y yo me quedo ayudando a mi cuñado con lo que me pide, la leche de fórmula o algunas cosas sobre pañales y más

Mi mente esta en el hecho de porque mi hermana ni siquiera miro a su bebé, de hecho, Javier puso la incubadora muy lejos de la habitación principal y lo miro con una ceja enarcada y el respira profundo

Me hace un gesto con la mano y lo sigo al cuarto del bebé, los ojos le brillan por las lágrimas y vuelve a sonreír viendo a su pequeño

—Ella no lo quería — susurra — a las 21 semanas fue a qué le hicieran un legrado pero no pudieron por el tiempo que llevaba — aprieta la taza en sus manos y la lleva a su boca — después intento por todos los medios sacarlo de su barriga

» entre más crecia su abdomen más irá le daba tener mi bebé allí, ella le decía "esa cosa", tuve que controlarla para que no hiciera una locura, no se si vayamos a seguir juntos Nat, por más de dos años le he soportado todo, y la amo, en serio que si, pero últimamente me ha ocultado más cosas, tiene ataques de ansiedad e irá, y siempre me pide que la deje

»es lo único que repite y aún cuando pasan los síntomas de los ataques sigue insistiendo que la deje, no se que hacer

—Ojala pudiera hacer algo para ayudarte— le digo también mirando a mi sobrino

—¿Por qué no me enamoré de ti?— suelto una carcajada que lo hace reír también — ah cierto, siempre te vi como mi hermanita

—Si así es, voy a ver cómo están mis hijos, está bien hermoso tu pequeño, y no te preocupes por Samara, tiene un trastorno — se ríe y asiente

Sin Cadenas [Condena#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora