Capítulo 53

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Aedus

—¿Por qué aún estamos aquí?—me quejo apretando la cintura de mi esposa que se ríe, está sobre mi regazo, la ceremonia culminó hace algunas horas, los niños corren de un lado a otro, los demás están bromeando y tomando un poco

—Cinco minutos más — murmura poniendo la cabeza sobre mi pecho, — mi hermano está ebrio, míralo

Mi vista va al frente dónde Santiago Lazcano está intentando subirse a la mesa, su padre solo lo ve con fastidio y su primo está muerto de risa, sonrió antes de posar mis labios sobre sus hombros desnudos, el vestido me tiene mal desde que lo ví pero todo me lo está haciendo difícil

—-Si no nos vamos ahora, me va a valer mierda si tú padre se enoja por follarte sobre la mesa — se estremece con mis palabras y se levanta antes de que pueda hacer algo, camina hasta Mauricio que la despide con un beso en la frente, llama a los niños que caminan hasta donde estoy sentado

Me rodean los dos al tiempo y dejo el vaso de whisky sobre la mesa para abrazarlos mejor, les doy besos a ambos y luego caminan dónde su madre y ella se pone de cuclillas para abrazarlos y besarlos, mañana nos iremos a Holanda, no tendremos luna de miel, bueno al menos no por ahora

Ella me entrecierra los ojos cuando se levanta con ayuda de su prima, y me pasa por un lado cuando empieza a caminar, me río de su actitud y doy un asentamiento de cabeza para empezar a seguirla, la atrapó entre mis brazos a medio camino y la beso, para pasar mis brazos por debajo de su cabeza y rodilla

_Puedo caminar — murmura arrugando el entrecejo

—Lo sé pero estoy algo ansioso

Rueda los ojos y subo con ella al ascensor del hotel donde presiono el botón varias veces, se ríe por lo bajo por mi desespero y empieza a besar mi cuello poniéndome peor

_No podemos hacer nada — susurra

—¿Que?— me alarmó, ¿Cómo que no? Estoy en abstinencia desde hace meses no me puede decir eso ahora

—son indicaciones del médico — vuelve a murmurar acurrucándose mejor en mis brazos, el ascensor abre sus puertas y me desespero aún más abriéndo la de nuestra habitación, ella sigue riendo

—No me vas a dejar así — la tiró en la cama y señaló el bulto de mis pantalones —me has tenido en aprietos toda la tarde así que, me vale lo que diga el médico

_vamos a tener un bebé — susurra riendo mientras me quito la corbata arrojándola a algún punto en la habitación

—y seré cuidadoso — tomo su pie cuando me he quitado el saco y abierto algunos botones de mi camisa y la jalo hasta que queda al borde de la cama, Quito sus tacones, «que no debería estar usando» —tampoco debías usar tacones — susurró cuando levanto su cara y estampó mi boca sobre la suya

La ansiedad no solo está en mi, si no en ella  por como termina de soltar los botones de mi camisa, mi boca baja a su cuello y con mi lengua lamo todo el borde hasta llegar al valle de sus senos, su espalda se levanta permitiendo que le baje el cierre del vestido, lo hago con tanta fuerza que termina roto y ella se separa lanzandome una mirada mortal

_Te puedo comprar 10 más — susurró, no por eso no me va a dejar follarla, termino de sacar su vestido, detallando la fina lencería negra que resalta todos sus atributos, todo lo que me encanta y vuelve loco

El sostén de encaje que a duras penas sostienen sus senos, que obviamente están más grandes, y no se cómo es eso posible, mis dedos recorren las curvas que tiene y nunca dejan de impactar así como el vientre que empieza a crecer, doy un beso quitando lo que me estorba, puede ser muy hermosa la lencería pero siempre la preferiré desnuda

Me llevo su pezón a la boca y suelta un gemido enredando las manos en mi cabello, torturó su pecho dejándolo con un mordisco y tomo el otro haciendo la misma acción, y vuelvo a bajar en línea recta, la polla quiere reventar mi pantalón y su humedad es tanta que la puedo sentir sin llegar a tocar el centro de su deseo

Vuelvo a dar otro beso en su vientre susurrándole a mi hijo que tenga cuidado, que hoy no va a dormir, ganándome un manotazo de parte de su madre que no entiende mi desespero

La braga se hace trizas en mis manos, y pego mi boca en su coño que confirmo está tan delicioso como todas las veces que lo he probado, mi respiración es un asco y más cuando degustó su aroma y sabor y no puedo más, bajo mi pantalón con todo y boxer volviendo a tenerla frente a mi don un beso a sus labios dándole a probar su excitación

Y paseo el glande por sus pliegues, gime sobre mi boca y se arquea cuando la corona de mi miembro se posa en su entrada, su humedad es tanta que sus paredes me reciben con mucha facilidad, y por más que intento mantener un ritmo lento, no puedo, no podemos ya que sus caderas se mueven en busca de más fricción

Lanzo la primera embestida agarrándome de su hombro, y ella envuelve las piernas en mi cintura, permitiéndome ir más a fondo, y adiós al autocontrol, todas las ganas retenidas me pasan factura y arremeto como me gusta penetrandola fuerte y rápido, los embates son rápidos y certeros tocando los puntos que la ponen a desgarrarse la garganta con tantos gemidos

Gruño y aprieto sus caderas, pelvis con pelvis la fricción me tiene en un limbo donde se que voy a terminar más rápido de lo que quiero, y ella también, mi pulgar acaricia su clítoris acelerando aún más el proceso de su orgasmo, su espalda se arquea aún más y sus ojos no pierden tiempo al detallar el comienzo de nuestra unión

Uno, dos, tres, no se cuantos pero su interior desprende el calor que sentimos y me aprieta aún más desatando su orgasmo, su pecho sube y baja con rapidez pero no deja de mover las caderas, unas embestidas más, la verga se me ensancha y me hundo más en ella llenando su canal con la leche de mi derrame

—Para toda la vida —susurró cayendo a su lado quien no tarda en acomodarse en mi pecho

—Para toda la vida

Sin Cadenas [Condena#2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora