2 parte de sin escape
¿Dime qué se siente caminar en la oscuridad?
O ¿Que se siente adaptarse a la luz despues de mucha oscuridad?
¿Que liberen los grilletes que te atan?
Pero a la ves ¿Que en ves de soltarlos quieras apretarlos más?
No sabes lo...
22 de febrero y el sol estaba en su máximo resplandor, inconsientemente de la felicidad que pronto abarcaría a la familia, Caroline había escogido ese día en memoria a su madre, o a la alegría que le abarcaba cada que su madre contaba la historia de como se casó en un barco en medio del océano
Su padre extendió la mano hacia ella, ese día no era para llorar y esa era la otra razón para tomar ese día, claro estarían cumpliendo 39 años de matrimonio pero estaba feliz y orgulloso de sus dos hijos, sobre todo de la menor
Le dió un beso en la frente apreciando su belleza, el lunar resaltaba sobre su piel blanca, casi pálida podría decir que era lo único heredado de su madre, y claro el contraste amarillo sobre sus ojos rojos, ella arrugó la nariz, era como su padre, casi podría decir que no era sentimental
Pero las hormonas del embarazo, el aniversario de bodas de sus padres y el ver a sus hijos asomarse en la puerta para sonreírle, la ponían en una situación delicada, pestañeo varias veces hacia arriba evitando las lágrimas pero eso no iba a durar mucho
Se aclaró la garganta y aplanó el vestido que fue amoldado a su pequeño vientre de casi 4 meses, y le delvolvio la sonrisa a sus hijos para salir de la habitación donde estaba y seguir del brazo de su padre que estaba más animado de lo que esperaba
La ansiedad se sentía en el aire y con un pequeño traje negro y rojo, y su hija con un vestido negro con bordes dorados y rojos iban delante de ella con una sonrisa de nostalgia, su Padre en el extremo del lugar también lo hizo, Santiago se sorprendió ver a Aedus Hoffman sonreír era casi una maravilla
Tanto como si su padre aceptara que se había equivocado, sacudio la cabeza y sostuvo la mano de Marcela quien había Sido su acompañante esa tarde, claro ellos dos eran los "padrinos", un nombre ridículo ya que no estaban en la época victoriana
Pero su hermana tenía costumbres, costumbres que le tocaba aceptar por la fraternidad y porque le alegraba verla feliz, y tal parecía que estaban ocurriendo milagros, solo había visto llorar a su hermana 3 veces antes que esto, y verla llorar de felicidad no había sido parte del repertorio
La miro sobre su hombro estaba hermosa pensó, su mata de gajos rebeldes estaba laceo completamente adornado con un tocado de flores que era como una corona y si era una princesa, medio sádica y psicópata pero era una princesa
Siguió caminando de la mano de la amiga de su hermana tras su sobrino mirando a Aedus, quien estaba ansioso por terminar esto de una vez por toda, estaba acostumbrado a usar trajes como el que tenía, el rojo resaltaba sobre el negro y su cabello castaño estaba perfectamente peinado, los ojos avellanas le brillaban y por segunda vez ese año sus lágrimas salieron por verla tan hermosa
Ella siempre había sido hermosa, el lo sabía desde la primera vez que la vio, la mezcla de sus ojos lo encontró y la recorrió con la mirada, el vestido no era blanco era algo rosáceo, no llegaba a sus talones solo a mitad de sus piernas, los hombros descubiertos, y el escote en corsé resaltaba sus pechos y se apretaba bien a su cintura y al pequeño vientre, «su futuro hijo», exhaló un suspiro de satisfacción
Y siguió recorriendola, los tacones, que no debería estar usando por el complicado embarazo le resaltaba las piernas casi en el mismo tono del vestido y las piedras quien también combinaba con las del vestido y el cabello laceo no una mata de gajos rebeldes que siempre le han encantado, estaba más hermosa de lo que él se pudiera imaginar
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El recorrido hasta el altar fue tortuoso lento y la música de fondo solo aumentaba la impaciencia de ambos novios que querían ya acabar con esta situación, largarse a Holanda y dejar atrás la mierda que ha pasado estos meses, por fin la espera termino y el no captó lo que sea que Mauricio Ferrer le amenazo entre dientes, solo tomo la mano de su ya casi esposa y beso el dorso de ella
—No voy a decir lo obvio — le susurra antes de dejar un beso en su mejilla y su hombro desnudo, ella sonrió dejándole también un beso en la mejilla y se giraron al frente, su madre era religiosa pero ella no, y el tampoco así que estaban frente a un juez escuchando lo que sea que tenía que ser un matrimonio civil
Lo importante es que era que dijeran que ya era su esposa y el momento se acercaba cada vez más
—Es hora de decir los votos...— Caroline se giro abruptamente hacia el juez, ninguno diría algo cursi o romántico de hecho sabían sus promesas y no eran Morales para decirla delante de sus hijos, así que el juez se aclaró la garganta y fingio una risa
»Aedus Hoffman... ¿Aceptas a Nathaly Lazcano Ferrer, como tú legítima esposa, para honrarla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, hasta que la muerte los separe? — continuo el juez después del incómodo momento, el tomo el anillo que Charlotte le extendió colocandolo en el dedo de su esposa, si ya casi
—Acepto — apretó más la mano de ella quien se sentía nerviosa por todo esto que estaba pasando, sonrió y medio se giro al juez cuando le hizo la misma pregunta
—O hasta que te mate — susurró Caroline cuando el juez termino de pregúntarle y subiendo la voz sonrió — Acepto, ahora y siempre
Aedus sonrió orgulloso, y dió un paso adelante, las demás cosas eran innecesarias ya habían firmado, "ante Dios, el Juez y su familia", era hora de termiar con esto
—Puede besar a la novia — lo demás ya de verdad que sobraba, el le rodeo la cintura y juntó sus labios, los besaba cada noche antes de dormir pero nunca lo habían llenado tanto como esa noche — He aquí la familia Lazacano- Hoffman
Y así, en esa tarde de febrero, en el jardín gigante del hotel de Mallorca, por fin habían unido su vida, habían pasado por mucho y ese era su momento feliz, uno donde a pesar de estar rodeados de gente solo podían verse uno al otro y a sus hijos, ahora estaban satisfechos y que se jodiera el mundo, ahora solo importaban ellos