Absolutamente nada

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Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no son míos, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de Inadaze22 y fue beteada por Julietta Regneey.

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Capítulo doce: Absolutamente nada

Primera parte: Catorce minutos

10 de diciembre

Por el rabillo del ojo, Hermione discretamente observó cómo el reloj de la oficina de su terapeuta se acercaba a la hora del término de su sesión.

Faltaban catorce minutos y pensó que tenía buenas posibilidades de conseguir la victoria en el duelo de miradas de ese día. Había perdido la batalla anterior y Hermione estaba decidida a no perder esta también.

Después de todo, ella no era alguien que se rendía con facilidad.

Era la tercera cita a la que asistía y aparte de algunos irritantes intercambios de palabras, Katherine Shepard le preguntaba ese molesto "¿por qué estás aquí?" aparte de eso, no había pronunciado más palabras aparte de "buenos días" y "hasta la próxima". Hermione vio como la señora Shepard se ponía cómoda en su silla, garabateando notas mientras le devolvía la mirada.

Hermione no quería saber cómo lo hacía, pero aparentemente podía saber cosas de ella sin las palabras.

Quizás no era la única que se quedaba mirando a su terapeuta durante sus sesiones.

Se preguntó cuántas historias de éxito tenía Katherine Shepard en su haber. Probablemente ninguna... Bueno, tenía una si contaba la de Pansy, pero eso todavía era un trabajo en progreso. Hermione no conocía a una persona rota que hubiera sido curada por Katherine Shepard. Era joven, era cinco años mayor que ella y estuvo en Hogwarts, en Hufflepuff y aunque Hermione sabía que ser una Hufflepuff, no significaba que no hubiera experimentado mucho en la vida y eso tampoco la tranquilizaba. Aun así, eso no le hizo querer abrirse a esta bruja o confiar en ella.

Confiar.

Últimamente, todo parecía reducirse a esa pequeña palabra.

Parecía que Hermione había puesto su fe en muchas personas en las que antes no hubiera considerado.

«Ahora quedan doce minutos.»

Por ejemplo, Draco Malfoy.

Hermione no sabía qué demonios la había poseído como para contarle tanto de su vida y se reprendió una vez que lo vio allí en silencio. Era como si no pudiera dejar de hablar con Draco. Cuanto más hablaba, más ligera se sentía; la presión sobre su cuerpo parecía disminuir. No, por supuesto que ella no le contó todo, pero ahora tenía una nueva apreciación por el consejo de Pansy sobre "sacarlo todo". Aunque Hermione no había esperado poner a prueba esa teoría con Malfoy.

Y como antes, no decía ni una palabra después de que ella le contara algo.

Hablar con él era diferente a hablar con Pansy, se dio cuenta casi al instante.

No confiaba en él tanto como confiaba en Pansy, pero podía decir que confiaba un poco en él. Tenía que hacerlo, gracias a su conversación anterior. Y además de eso, Draco le había dado muchas razones para confiar en él.

Pansy era una bruja optimista; siempre le brindaba consuelo, consejos y un hombro en el que apoyarse y llorar. Su afirmación constante era que todo mejoraría con el tiempo. Merlín, Pansy siempre tenía algo que decir. Pero a veces, Hermione no quería sus palabras, no quería su consuelo, no quería su consejo. El hombro estaba bien, pero podía ahorrarse todo lo demás. Ella solo quería que alguien se sentara y escuchara.

DesgarradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora