Disclaimer: Los personajes de Harry Potter son propiedad de J. K. Rowling. La historia es de Inadaze22.
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Capítulo treinta y cuatro: Aquí estoy dejándolo ir
Primera parte: Compañeros
Su padre le había dicho que, para garantizar el éxito, el encuentro entre un chantajista y la persona a la que estaba chantajeando debería ser como un gran mago y un maestro jugando al ajedrez mágico.
El objetivo del gran mago era entrar al juego con una especie de respeto por su oponente, jugar con su confianza, pero sin mostrar arrogancia, y terminar el juego antes de que el maestro pudiera aprender su estrategia y usarla contra él. Cada uno de los movimientos del gran mago tenía que involucrar el pensamiento y una planificación, tenía que tener en cuenta todos los posibles contraataques y debía considerar los resultados cuidadosamente, y no podía haber sorpresas.
Los grandes magos, como los chantajistas, detestaban las sorpresas o cualquier cosa que pudiera romper su concentración y obstaculizar su progreso. Sin embargo, alguien se había olvidado de explicarle todo eso a Parvati Patil porque había cometido varios errores desde el principio. Pero eso estaba bien. Draco felizmente lo usaría a su favor.
El problema con Patil era que se suponía que era la gran maga en este juego, pero estaba jugando como una novata. Su primer movimiento había sido un desastre de arrogancia; un caso clásico de cómo no comportarse cuando se juega contra un oponente digno. Fue una lástima, de verdad. Había esperado más de ella después de ese encuentro sorpresa en el restaurante hace un par de semanas. Pero sus errores solo le facilitarían las cosas.
Cuando Draco entró en la sala de estar privada en la que se reunirían, no solo no se había molestado en levantar la vista de la mesa, sino que había seguido escribiendo en su cuaderno. Preguntas, sin duda. El rasguño de su pluma era el único sonido que escuchó después de cerrar la puerta. El contacto visual, le habían dicho, era imprescindible. Significaba autoridad y confianza, dos cosas que un chantajista necesitaba establecer de inmediato para demostrar que era serio y que tenía el control. Le molestó mucho que ella no lo hubiera mirado, pero no lo vocalizó.
¿Por qué? Era sencillo. Porque era el maestro del ajedrez. El objetivo del maestro del ajedrez era hacer todo lo que estuviera en su poder para extender el juego, mientras aprendía sobre su oponente. Era extraño para él, ponerse en una posición en la que no tenía el control desde el principio, pero era como la frase "por el bien común" que había escuchado decir al Ministerio después de la guerra.
Claro, el significado, en este caso, era diferente, pero el mensaje general era el mismo.
Una vez más, sin mirar hacia arriba, Patil hizo un gesto casual hacia el asiento frente a ella.
—Sería mejor si tomaras asiento, Hermione.
A lo cual, respondió con un tono frío y sarcástico.
—¿Es esa la forma de saludar a un viejo amigo?
Draco estaba complacido con la expresión de "me acabo de cagar en los pantalones" en el rostro de Patil, pero logró mantener su rostro neutral. Sin embargo, fue más difícil mantener la compostura cuando ella casi derriba la silla mientras se levantaba, con los ojos muy abiertos y las manos apretadas a los costados.
—¿Draco Malfoy?
Oh, todo esto era perfecto e invaluable.
—En carne y hueso —Draco arrastró las palabras, agregando a propósito una ligera rigidez a su tono que, esperaba, la convenciera de su aparente, aunque falsa, inquietud. Solo tenía treinta minutos para conseguir lo que necesitaba, y si quería que su plan funcionara, tendría que llevarla a una falsa sensación de seguridad. Entonces estaría más dispuesta a hablar y a no darse cuenta de que se estaba cayendo por un precipicio. Hacer eso significaba que tenía que ejercer la paciencia y la moderación y, para su consternación, dejar que ella pensara que estaba ganando.
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Desgarrada
FanfictionSintió algo parecido a la lástima por la mujer frente a él. Si bien eso lo perturbaba muchísimo, lo que realmente le disgustaba era el hecho de que algo había roto el espíritu de Hermione Granger más allá de la reparación.
