Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no son míos, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de Inadaze22.
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Capítulo diecisiete: El comienzo de una verdad
Primera parte: Los ataques de pánico son siempre una bendición
En retrospectiva la vida es definitivamente una perra.
Debería haber dejado el café y huido a casa. Debería haberle escrito a Malfoy desde la seguridad de su sala de estar, para recomponerse y reunirse con él para almorzar, para hablar o solo sentarse allí, no importaba. El quid pro quo de la cuestión era que había hecho una tontería. Fue absolutamente tonto de su parte recorrer a ciegas todo el Ministerio. No lo había pensado; eso era obvio porque había tropezado en terrenos enemigos e inmediatamente se había encontrado cara a cara con alguien a quien no quería ver.
Y ahora estaba obligada a afrontar las consecuencias.
Sola.
—¿Qué estás haciendo aquí?
En una milésima de segundo, adoptó su bien practicada máscara de indiferencia.
—Es un país libre, ¿no?
Los ojos de Ron se entrecerraron con furia apenas disimulada.
—Vas a ver a tu novio, ¿verdad?
Las cejas de Hermione se fruncieron en confusión, pero luego recordó el artículo. Por supuesto, él lo creería cierto.
—No veo por qué mi vida sea asunto tuyo.
—Olvidas que yo solía ser parte de tu vida, no solo como tu novio, sino como tu mejor amigo.
Hermione no pudo evitar notar la amargura en su voz y su respuesta salió un poco más suave de lo que pretendía.
—No lo he olvidado, Ron.
—Entonces, si no lo has olvidado, ¿por qué te resulto tan fácil seguir adelante?
—¿Fácil? —Hermione repitió, horrorizada—. Nada en mi vida ha sido fácil, Ron.
No le dedicó un momento para una explicación. Simplemente, pasó a la ofensiva.
—Allí estás, Hermione, actuando como la víctima. Tú nos dejaste, ¿recuerdas? —y añadió con voz más suave—. Me dejaste.
Las palabras ardían en su pecho. Descubrió que no podía respirar correctamente. Él estaba en lo correcto. Ella lo había dejado, pero fue por una razón.
—Hay tantas cosas que necesito decirte Ron, y no sé por dónde empezar. Yo...
Era como si esas palabras lo hubieran salvado de sí mismo.
El momento de debilidad emocional terminó y los ojos de Ron brillaron con una ira implacable.
—No quiero escuchar nada de lo que tengas que decir.
Obstinadamente, hizo a un lado todos los sentimientos y discutió.
—Puede que no quieras escucharlo, pero te lo voy a decir de todos modos. Ya pagué mi penitencia. No puedo guardar esto. No puedo aguantar...
—¿Valió la pena? —preguntó fríamente—. ¿Valió la pena? ¿Valió la pena renunciar a toda tu vida? ¿Valió la pena renunciar a mí?
Hermione lo miró fijamente. No estaba dispuesta a dejar que él la reprendiera por abandonarlos cuando él mismo lo había hecho dos veces. Cuando respondió, su voz estaba llena de una emoción tan intensa que le resultaba extremadamente difícil incluso hablar.
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Desgarrada
Fiksi PenggemarSintió algo parecido a la lástima por la mujer frente a él. Si bien eso lo perturbaba muchísimo, lo que realmente le disgustaba era el hecho de que algo había roto el espíritu de Hermione Granger más allá de la reparación.
