El auge y la caída de las preguntas

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Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no son míos, son propiedad de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de Inadaze22 y fue beteada por Julietta Regneey.

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Capítulo cuatro: El auge y la caída de las preguntas

Primera parte: Ellos

20 de octubre.

Lentamente Hermione hizo girar el líquido marrón-rojizo en el vaso; el mundo se desaceleró sobre cuando se llevó la copa a los labios.

El líquido le quemó la garganta mientras y se encontró rezando para que todo a su alrededor se incendiara, aunque sólo fuera por un momento. Se sentiría aliviada. Volviendo su mirada al vaso, Hermione miró a través del líquido. El mundo parecía ser de color rosa y vagamente translúcido, ese tipo de visión era simplemente una mentira.

Hermione no usaba anteojos rosas.

Ella era realista; más de lo que había sido a los dieciocho. No había escapatoria de la crudeza del mundo. Ya no se decía por ignorancia o miedo que todo estaría bien. El realismo era la única razón por la que no se había derrumbado por completo. En el fondo, el ser pragmático en ella le expresaba que el pesimismo era tan destructivo como el optimismo ciego. En cambio, el realismo era un equilibrio; había un tiempo y un lugar para todo. Pero la vida parecía tan mala, su soledad se sentía tan abrumadora que era más fácil hundirse que intentar salir a flote.

Porque, al final, nada cambiaría.

Mientras miraba a través del cristal color de rosa, se dio cuenta de que no siempre todo se trataba de optimismo o pesimismo. Quizás sólo era el acto de aferrarse a esa última pizca de integridad, con la esperanza de combatir la realidad. Porque la verdad no era para nada simple. Ella volvió a levantar la copa hacia sus labios y se bebió el contenido de un solo trago. Una vez más, ardió, pero lo disfrutaba y esperaba que le quemara todos los pecados.

—Seguramente no empezaste sin mí —una presuntuosa voz vino desde la puerta.

Hermione no necesitó girarse para identificar al hablante. Era la misma voz que había susurrado, "Potter es un idiota" y la había arrastrado al baño.

Pansy Parkinson.

—Es mi primer vaso. Ya sabes dónde servirte.

—Lo sé —salió de la puerta, en dirección a la cocina.

Hermione la vio y a su mente llegaron los recuerdos de su primera conversación real. por extraño que parezca, fue en un avión.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Pansy preguntó sin emoción.

Hermione levantó la vista.

—Creo que estamos aquí por las mismas razones, Parkinson. Estoy viajando a Australia, aunque estoy confundida en cuanto a por qué estás viajando al estilo Muggle.

Pansy revisó el boleto, suspiró y se sentó en su asiento, justo al lado de Hermione.

—No presumas de conocerme, Granger.

—Touché.

—He viajado así muchas veces.

Eso sí que era sorprendente, pero Hermione sabía que no debía demostrar sus pensamientos.

Una hora después, Pansy volvió a hablar.

—¿Por qué vas a Australia?

Hermione exhaló su frustración por ser interrumpida.

DesgarradaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora