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NAT

     Bailé con Alec por lo que en su momento pareció el resto de la noche, hasta que fuimos interrumpidos por un anuncio. Pero hasta ese momento, por fin me había da do cuenta de que lo que sentía por Alec aparte de atracción física, que en su momento me molestó más de lo que me agradó, iba más allá del rencor y misterio. Realmente sentía algo por él, y ese algo podía convertirse en mucho más.

Mientras bailábamos, Alec me estaba reclamando como suya ante todas las personas que llenaban el salón u en vez de preocuparme o molestarme, cosa que con cualquier otro hubiera sucedido, me hizo feliz.

Me había decepcionado que Alec me hubiera evitado después de la revelación de la profecía, pero ahora que se había sincerado conmigo, la decepción había sido reemplazada por cariño hacia el chico que estaba frente a mi. Si hubiese sido por mi, nos hubiéramos quedado en aquel momento en el que todo parecía tan sencillo, pero por desgracia, las cosas no son así.

La música dejó de sonar. Mientras todos se mostraban confundidos, algo empozó a aparecer escrito en las paredes del salón.

«I.S.A.B.E.L. V.O.G.E.L.»

Alec me volteó, espalda contra su pecho y me susurró en un oído —Sácala de aquí.

Después de eso, sentí cómo Alec absorbió la energía eléctrica del lugar conforme algo más aparecía debajo del nombre de mi amiga. Nos quedamos a oscuras.

Encontré y saqué a Isa del salón lo más rápido que pude y en cuestión de minutos, nos encontrábamos en nuestro dormitorio haciendo sus maletas.

No supe que fue lo que sucedió cuando las luces regresaron porque en cuanto terminamos las maletas metí a Isa al Salón de mi familia, donde después invocaría un portal para llevarla a una de las tantas casas de seguridad de mi familia.

Isa conocería mi apellido, y sorprendentemente, eso no me importó.

***

Estábamos sentadas en la sala principal, en silencio, cuando Max apareció.

—¡Noticias! Los tres nos vamos.

—¿Qué pasó? —pregunté.

—Pregúntale a Isa que era lo que tenía que hacer.

Volteé a ver a Isa y por primera vez desde que salimos del baile habló.

—Publicaron sus nombres ¿no es así? —parecía dolida.

—Ding ding ding— Max le dio la razón. Estaba enojado, aunque yo sabía que no era en contra de Isa.

—¿Cuándo te llegó la carta? —quise indagar.

—Ayer, pero le dije a Alec que no lo haría. No sé quien lo ha hecho.

—Isa, no es tu culpa, no te preocupes.

—¿Desde hace cuanto sabes que Nat y yo somos Salavert?

—Apenas lo descubrí. Me llegó la lista de los cinco miembros del documento con mayor precio a sus cabezas. Se suponía que los tenía que publicar en el baile. En vez de hacerlo, parece que alguien más lo hizo e incluyó mi nombre.

—En eso te equivocas—empezó Max—, sólo revelaron el tuyo y los nuestros. Los otros tres quedaron intactos por ahora.

Isa parecía aliviada. No estoy segura si era porque la conmoción del momento estaba pasando o si era el alivio de saber que no tenía la culpa de tantos nombres revelados.

Coral de FuegoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora