-¿Qué te sucede?- Skyler estos últimos días me veía algo distinta. Y si lo estaba.
-No sé qué me sucede realmente.
Continué sola caminando por el pasillo hacia mi habitación y me fui a dormir.
De una semana a otra yo no existía. Empecé ignorando a la mayoría de las personas que me rodeaban, estaba en esos momentos en que no quería hablar con nadie, y es que ni yo sabía que me pasaba.
Estaba algunos días sin comer, no tenía hambre. Tenía pocas fuerzas para sentarme a estudiar. Solo tenía ganas de dormir, todo el día.
¿La razón de esto? Simplemente no lo sé, desde aquel día en que lo había pasado tan bien junto a Matt y desde que se había ido sin aviso previo, yo me encontraba así. En mi memoria nunca termina. Solo estamos ahí, mirándonos el uno al otro.
Y ahora estoy cansada. Muy cansada. Como nunca antes. Me siento cansada de esperar. Cansada de recordar.
**
Mientras dormía sentí que a mi lado la cama se hundía, alguien estaba sentado a mi lado mirándome. Abrí lentamente los ojos y después de entrar en razón reconocí a Skyler, me miraba fijo con una seriedad abrumante.
-Me vas a contar que es lo que sucede y no pienso dejarte dormir más. Es una obligación. Habla.
Tal vez era bueno contarle, quizás para sentirme un poco mejor.
Y le relaté cada momento que habíamos pasada juntos hasta cuando se fue y sus raras actitudes.
-Es que sos una idiota- la sinceridad de mi amiga dolía. -Estás enamorada de alguien que te hizo sentir bien por un momento, pero no pasó nada, ni nunca se declaró, ¿Cómo es que te enamoras tan rápido mujer?
-No estoy enamorada.
¿O sí?
-¡Que no! Entonces, ¿Por qué te pones de esta manera? Levántate, viví tu vida, el chico, o mejor dicho nuestro profesor se fue, y si realmente le importaras tan solo un poco, él mínimamente te habría llamado, dejado un mensaje o se habría disculpado por estar tan raro como lo describiste.-
Me quede callada, esas palabras dolían, pero tenía razón. Skyler es de esas personas que son sinceras, aunque las palabras sean algo fuertes, ella siempre va a estar ahí, diciendo la verdad.
**
Solo quería arrastrarme hacia un agujero y morirme.
Que idiota soy.
Extraño esos momentos cuando era pequeña que nada me importaba. Cuando junto a mis padres vivíamos en Argentina, iba a la primaria y no hacia absolutamente nada, pero era feliz, no habían preocupaciones. Recuerdo que quería ser grande y ahora que lo soy.. ¿En qué pensaba?
Porque luego de mudarnos a España mi vida había cambiado, todo era muy distinto. Las amistades que tenía nunca volvería a verlas, y sabía que me iba a costar hacer nuevas. Y así fue.
**
Los días en el instituto eran todos iguales, los días, las semanas pasaban. Los exámenes me arrastraban al cansancio, necesitaba vacaciones y todavía faltaba mucho. Me moría de ganas por ir a Starbucks, mirar películas, pasarme los días en pijamas, ir de shopping, leer libros, pasarme horas en internet, en we heart it, pero las horas del día se me iban tan rápido sin poder aprovecharlas.
Y seguía extrañándolo, pasaron dos meses, y creo que los estaba contando bien. Sí, contándolos. Sin saber que sería de su vida y si volvería a verlo.
Tengo la impresión de estar perdiendo el interés por todo. Quizás es por estar creciendo, o será porque mi vida se vuelve más asquerosa.
Odio esa sensación de estar esperando algo que jamás sucederá.
¨
Pero nunca digan nunca.
Mi lunes empezaba aburrido como cualquier otro, todo era igual, las horas aburridísimas. Hasta que en la hora de física, el profesor volvió a estar acompañado, él había vuelto.
Pero eso no cambiaba nada para mí. Volví a verlo, pero no podía hacer como si nada hubiera pasado, pasó todo. Hace dos meses no lo veía.
Por la tarde mientras dormíamos con Skyler alguien tocó la puerta de nuestra habitación. Me levanté ya que ella seguía más que dormida.
Abrí la puerta totalmente dormida, esperaba a encontrarme alguno de los chicos de mi grupo, pero ahí estaba, parado frente a mí con esa sonrisa... esa sonrisa-aniquiladora-linda a lo Matt.
-Katherine, ¿puedo hablar con usted?
-¿Tengo que tutearlo profesor?
Cerré la puerta y camine junto a él por el solitario pasillo, cruzada de brazos.
-No, odio hacerlo, y menos lo haré contigo. ¿Cómo estás? Hace un tiempo no nos vemos.
-Yo bien.
-¿Qué?
¿Cómo qué? ¿Es idiota? Estaba tratando de parecer lo más seria y cortante posible.
-¿Necesita algo profesor?
-¿Desde cuándo te volviste tan seria conmigo Kathe?
-¿Cómo desde cuándo? Por si no lo recuerdas el último día que nos vimos estabas tan raro, y te fuiste, no llamaste y ahora me buscás. El tiempo pasa Matt, no se detiene para nada ni nadie. Mirá yo siempre fui una chica muy solitaria, muy de hacer la mía, nunca me importó la opinión de los demás. Pero a medida que crezco me doy cuenta de que necesito de alguien. Alguien que me escuche, me quiera, y me dé una relación estable, con el único compromiso de un amor verdadero. Y si yo pienso eso, que tengo 16, no sé lo que pensarás vos que tenés 24.
Lo dije, a la mierda el orgullo. A la mierda todo.
Me di media vuelta y lo dejé solo callado, caminé lento, pero sin mirar atrás.
Vino corriendo hacia mí, me agarro de un brazo y cuando me giro me abrazó, me sentía dolida por lo que le había dicho. Lo abracé bien fuerte.
Pero al separarnos seguí mi camino, y me alejé de aquel pasillo, volviendo a mi habitación. Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, hasta que el sueño llegó.
ESTÁS LEYENDO
El principio del fin.
RomansaEs el comienzo de una nueva vida para Katherine. Pero.. ¿si esto indica que es el fin?. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin de una vida, es el comienzo de otra. Cualquier coincidencia con la realidad...
