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El Plan

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Tomo asiento y respiro hondo para liberar la tensión de aquella caricia. No me gustó nada.

Matt mira atentamente su celular y tiene el ceño fruncido, no me presta atención. Toso disimuladamente y levanta la vista. -¿Te sucede algo?

-No.

-Por favor Matt, puedo imaginarme que va a pasar.

-Imposible- me mira desafiante con una bonita sonrisa y una ceja en alto.

-No, no es imposible. Puedo ver el futuro si se cómo la gente tiende a actuar.

Matt exhala larga y lentamente- Vale, muy interesante.

-Hace un tiempo, antes de que te fueras sin aviso previo, actuabas de esta misma forma. Te noto extraño.

-Sí, tienes razón. No tengo por qué estar ocultando cosas. Recuerdas que te comente que no tengo una buena relación con mis padres- asiento atentamente- bueno, ya serán unos tres años que no hablamos ¿sabes lo feo que es que no te llamen para tu cumpleaños? O que te pregunten que es de tu vida, si tienes novia o algo así. Es algo doloroso.

-Lo sé, me pasa algo muy parecido.

-Sí, pero después de este tiempo mi padre me llamó y quiere que vaya a cenar con ellos.

-¡Hey es una excelente idea!-

Le brillan los ojos.- ¿Crees que puedes acompañarme?

Dudo por un momento. -No es que no quiera, claro, pero tengo miedo- me mira confundido.- Soy menor, no aparento mayor edad que mis 17 años, ¿qué crees que pensaran tus padres si te ven conmigo? Además quieren verte a ti, disfrutar de su hijo, ¿no te parece?

-No me importa, ¿por qué no puedo presentarte como mi novia? -¿novia? ¿Acaso dijo novia?, carajo, siento mariposas por toda mi panza.- Podemos mentir... O quizás podemos omitir la verdad sobre tu edad. Podrías tener unos 20 años para ellos. ¿Realmente la edad te preocupa?

-No... es que- aclaro mi garganta- no quiero ser rechazada, eso me deprime mucho. ¿Ellos saben sobre Emilia?- jugueteo con mis dedos con nerviosismo.

-No me importa si se acuerdan de ella o no, han pasado tres años y las cosas cambian. Si lo aceptan o no me da igual, tú eres perfecta para mí, eres mi presente y espero, mi futuro.

Y a pesar de mis ojos celestes, comunes, que para mí no dicen nada, mi pelo despeinado, mi horrible carácter y extraña y fea personalidad. A pesar de mis defectos me dijo que soy perfecta.

--

Las clases de física me gustaban cada vez más, no sé si por él.

Mentira, si por él.

Cada mirada me hace sonreír como una tarada, más de lo que suelo ser.

CARAJO, ESTOY ENAMORADA.

--

La clase de geología me pone más nerviosa que la mierda. La señora profesora toma orales cada clase y ya estoy harta de estudiar siempre para ella. Hasta hoy solo me habrá llamado dos veces para pasar al frente y exponer frente a mis compañeros, porque tengo buenas notas y suele llamar a quienes les va mal.

Pero hoy tiene un humor horrible. -Skyler- iuf suspiro aliviada, solo quedan 15 minutos de clase y al parecer le hará preguntas a ellas- dígame un numerito.

-Diez

La profesora baja su vista hacia la lista y cuenta con ayuda de la lapicera.

Mierda, que no me elija, que no diga mi nombre

-ocho, nueve... Goulding

La puta madre.

Me pongo de pie temblorosamente, intento suprimir mis nervios. Si tan solo hubiera prestado más atención anoche cuando intentaba estudiar recostada en mi cama, pero no podía dejar de pensar en él.

Necesito armarme de valor y decirle que no estudie, pero no puedo. Llevo muy bien mis notas y no quiero bajar ninguna.

-Katherine ¿Sucede algo? Puedes sentarte si necesitas. Comienza hablando de la estructura de la tierra.

-No me acuerdo nada, perdón.

-Toma asiento por favor- me dice entrecerrando sus ojos y mirando enfadada.

Carajo, me siento toda una inútil. Tengo miedo de bajar así repentinamente con todas mis notas. No se cómo levantar un uno. Además sigo en observación, cada nota es comunicada a mi casa, mis padres van a querer matarme, seguro me llamaran solo por esto. Me deprime.

Y otra cosa que me preocupa es conocer a los padres de Matt.

--

Terminada la odiosa clase de deporte me di una ducha calentita y me acosté en mi cama, afuera debían hacer unos dos grados centígrados y nuestra habitación parecía estar más fría.

Decidí no dirigirle la palabra a mi compañera Skyler, la última vez que hablamos parecía estar todo mal, acepto que ambas teníamos un humor terrible pero nunca escuche de su parte un "lo siento" y eso me duele. No quiero disculparme porque no tengo por qué hacerlo.

-Hey Katherine, alguien está afuera por ti.

-Okay, gracias.

Salgo y estaba Matt- ¿Me acompañas un momento a pasear?

-Bueno- me parece extraño. Lo sigo y vamos hacia su habitación, entramos y cierra con llave. -Por favor no me violes.

-Pff eso quisieras, ven siéntate quiero que charlemos. - Lo que estuve pensando todo el día me carcome la mente. Tomo asiento junto a él en su cama y no lo dejo hablar, empiezo yo.

-Respóndeme una cosa: ¿Lo que sientes por mí es real o estás jugando?-

Me mira extrañado-Creí que habíamos aclarado las cosas, tú me gustas. Yo te quiero. Estamos aquí juntos. ¿No es suficiente? Tu rompiste mi soledad, haces que dar clases, por lo menos en tu curso, sea mucho más entretenido.

-Ya sé que te gusto... Pero quiero más de ti. Quiero que te enamores de mi Matt.-

Sus ojos se oscurecen. Se acerca rápidamente hacia mí y me roba un beso, pero no cualquiera, uno apasionado. Me encanta.

-Bueno, ¿de qué querías hablarme?

-Sí, eso. La semana próxima visitaremos mi casa. Tenemos ver que les diremos a mis padres, no me gusta hacer esto. Pero debemos inventarte una identidad.

-Diré lo que quieras.

-Entonces dime que eres mía- sonríe maliciosamente

-No mezcles las cosas, estamos hablando de algo importante.

-Sí, cierto. Bueno tu nombre y apellido serán iguales.

-Y si, no soy una fugitiva buscada por todo el país. -lo interrumpo.

-Solo que tienes que decir que tienes 21, que eres profesora y nos conocimos aquí. No es nada complicado.

-Sí. No, no lo es.

Aunque tengo miedo. Espero que sea un buen plan.

El principio del fin.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora