Durante una semana no pasa nada. No por una escasez de eventos significativos, pero no ocurre nada nuevo.
Levantarse, desayunar un feo café, ir a clase, el alivio cuando suena el timbre, las odiosas clases de deporte, las tareas, cero comunicación con Sky, dormir, y el milagro de Matt, mi Matt.
Pero entonces llega el viernes, el día tan esperado por mí, y no me imagino por Matt.
Decido ponerme un jean, una musculosa negra y mis converse blancas.
Lo espero en el estacionamiento como acordamos. Al verlo en su auto, entro por la puerta del copiloto y me planta un cálido beso en mi mejilla.
Lo noto nervioso.
-Antes de salir quiero darte esto.- Saca una pequeña bolsa blanca estampada con una manzana mordida. Saco la caja que contiene y veo que dice Iphone 6 plus. Mi novio me regaló mi primer celular y es un Iphone. No me puede gustar más, estoy enamorada... más que de mi novio. Pero no puedo...
-No, esto debe valer la mitad de tu sueldo, es mucho. No... no puedo aceptarlo.
-Si puedes, no quiero vivir a cartas. Créeme no es tan costoso y tú lo vales. Tiene todos los contactos que necesitas agendados y las aplicaciones bajadas.
-Gracias. Te quiero Matt.
Miro los contactos y están todos mis amigos, Skyler y él. Trago amargamente cuando pienso en Sky y su comportamiento.
Es un viaje largo y pesado, aunque no tengo de que quejarme porque me quedo dormida casi todo el camino. Lo dejo a Matt manejando solo con la música de la radio.
Me despierto cuando estaciona el auto fuera de una casa enorme.
-Llegamos, bienvenida a mi antigua casa.
-Es hermosa.- Puertas de unos tres metros con blanco y dorado, las paredes decoradas con piedras, palmeras altas y una pequeña fuente. Es asombrosa.- Quiero una casa así cuando sea grande.
-Primero estudia.
La puerta se abre y los padres de Matt se asoman por ella. Vamos de la mano y solo me suelta para saludarlos, pero no me deja sola.
Me presentó y Thomas, su padre, me saluda cortésmente, parecen muy educados, pero no borra su sonrisa. En cambio Beth, su madre, antes de saludarme me estudia con su mirada, y me saluda muy fría.
Pasamos por la sala hasta el comedor, donde nos sentamos en una larga mesa. Esta casa es impresionante.
-¿Hace cuánto se conocen?- nos pregunta Thomas, mientras Beth lleva dos bandejas con pastel de salmón a la crema, me acerco a ella y la ayudo con una mientras respondo:
-Tres meses.
Pero a la vez Matt dice: -Un año.
E intento corregirlo diciendo: -Un año y tres meses.
-Hace un tiempo ya... ¿Y cómo es que se conocieron?- Thomas parece estar emocionado a medida que le hablamos, porque no quita aquella sonrisa de su rostro.
Decido contarle lo que acordamos con Matt, no estamos mintiendo, solo omitimos comentar la verdad.
-Nos conocimos en el Instituto cuando yo entré para dar clases de Psicología.
-Así que Psicología... mira, hasta aparentas ser más joven.
-Bueno, dejemos de hablar un poco de ella, quiero saber de ti hijo, por eso estás aquí- Su madre nos interrumpe bastante cabreada. Y me quedo con ganas de seguir hablando, porque empezaba a sentirme cómoda, quizás como en familia, algo que hace un tiempo no sentía.
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El principio del fin.
RomanceEs el comienzo de una nueva vida para Katherine. Pero.. ¿si esto indica que es el fin?. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin de una vida, es el comienzo de otra. Cualquier coincidencia con la realidad...
