Emma comenzó a jadear, tenía la cara pegada a la pared. Quiso defenderse pero Jason, con la otra mano, le agarró las dos muñecas inmovilizándola por completo. Se acercó aún más para decirle:
-No me provoques, no sabes lo que soy capaz de hacer-. Ella movió su cuerpo en vano, cada vez la apretaba más fuerte.
-¿Y qué más puedes hacerme idiota? ¡Mírame!-. Jason recordó claramente todo lo ocurrido. Iba a retroceder, pero algo se lo impedía. Se sentía muy bien teniéndola así de cerca. Sin poder moverse, totalmente a su merced. Emma notaba la tensión de él en su espalda y su aliento entrecortado. Permanecieron inmóviles durante un buen rato, sintiéndose el uno al otro. Jason fue el primero en reaccionar, acercó su boca al cuello de Emma. Apenas la rozaba con los labios y ella respondía con leves suspiros y la consecuente piel de gallina. Tenerle tan cerca era una especie de droga, la atontaba de tal forma que por un instante se olvidaba de lo que había pasado en los últimos días. Solo cerraba los ojos y se concentraba en aquellos suaves y carnosos labios, y el surco de electricidad que iban dejando a su paso. Jason poco a poco fue dejando de hacer fuerza, hasta que la liberó por completo. Una parte de Emma deseaba que no la soltase nunca, esa sensación de ser suya, estar a su voluntad, sumisa, la volvía loca. Adoraba estar atrapada en sus manos.
Unos fuertes golpes en la puerta los sacó de su ensimismamiento.
-¡Jason abre la puerta! ¡Ahora!-. Un escalofrío recorrió la columna de Emma al reconocer la voz de su torturador. Jason se separó rápidamente y comenzó a rascarse la cabeza en busca de alguna idea.
-Quítate la camiseta, rápido-.
-¿Qué? No voy a hacer eso-. Aunque tuvo que apretar los dientes, Jason decidió que no iba a servir de nada ir por las malas.
-Por favor, confía en mí-. Era la primera vez que le pedía algo de esa forma, así que accedió de mala gana. Cuando Jason abrió la puerta entró un malhumorado Pablo, que se quedó perplejo con la escena que se le presentaba. Jason sujetaba del pelo a aquella chica, que tenía la cara desencajada del miedo y que se encontraba desnuda y en ropa interior.
-Vaya, vaya. Veo que te me has adelantado ¿eh?-. Dirigió su asquerosa mirada a Jason guiñándole un ojo, para después fijarse en ella de arriba a abajo. Emma intentó cubrirse con sus brazos, cuando Pablo hizo el amago de tocarla. Se quedó en un intento ya que como un acto reflejo, Jason se interpuso en su camino soltándole el pelo a Emma a su vez.
-¿Qué coño haces? Quítate de en medio, ¡es una orden!-. Pero Jason no se movió. Pablo tenía ya los ojos inyectados en sangre. Decidió jugar sucio.
-¿Sabes lo que le ha hecho a tu querido amigo Paul? - Emma dio un respingo al oír su nombre- ¿es que no se lo has contado, putita?-. Un sudor frío surgió de su frente presintiendo lo que iba a suceder a continuación.
Jason se dio la vuelta plantándole cara. -¡Mírame! ¡¿qué le has hecho?!- Paul y Marc eran como sus hermanos, los tres tenían un pasado horrible, que les llevó a un presente aún peor.
-Jason yo... solo me defendí-. Emma agachó la cabeza como un perrillo asustado. Pero a él no le dio ninguna pena. Le dedicó aquella horrible mirada tan fría como el hielo, haciendo que se estremeciera. Se sentía muy pequeña cada vez que él la miraba de ese modo. Pablo aprovechó el momento para acercarse a ella.
Emma:
Me duele el pecho, apenas puedo respirar. Pablo se está acercando a mí y Jason está quieto observándolo, sin hacer nada para impedirlo. Menuda sorpresa. Pero, ¿qué esperabas Emma? Nunca va a cambiar, las personas no cambian, y tú lo sabes de sobra. Mientras me regaño a mí misma, como una tonta, me escondo detrás de él de nuevo.
-¿Qué mierda haces? Apártate de mí, no me toques-. Escupió.
Sus palabras se me clavan como cuchillos. Me han dolido más que el codazo en el costado. Sale de la habitación escoltado por Pablo, al llegar a la puerta, este se gira y me dedica un gesto obsceno con la lengua. Mierda.
Recordad que vuestros comentarios son los que nos ayudan a mejorar, y a sacar ideas para seguir escribiendo, muchas gracias!! :D
ESTÁS LEYENDO
Atrapada en sus manos.
Action----------Jason poco a poco fue dejando de hacer fuerza, hasta que la liberó por completo. Una parte de Emma deseaba que no la soltase nunca, esa sensación de ser suya, estar a su voluntad, sumisa, la volvía loca. Adoraba estar atrapada en sus manos...
